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El básquet argentino al Mundial: que el árbol no impida ver el bosque

El seleccionado argentino de básquetbol mostró en el Premundial de Puerto Rico muchas de las características que lo transformaron en un equipo respetado y temido en el mundo pero también volvió a padecer algunos errores.

Que la concreción del objetivo, la clasificación al Mundial de Turquía, no tape el bosque, o sea algunas falencias que mostró el equipo, y que la alegría no produzca una legión de conversos, que renieguen de haber señalado las cosas que en el comienzo no se hicieron bien.

El seleccionado argentino de básquetbol mostró en el Premundial de Puerto Rico muchas de las características que lo transformaron en un equipo respetado y temido en el mundo: caracter, poder de recuperación, juego, jugadores superlativos (como Luis Scola, goleador y MVP del torneo, y Pablo Prigioni, mejor pasador del campeonato) y buenos jugadores secundarios (Federico Kammerichs, Leonardo Gutiérrez o Andrés Pelussi).

En contrapartida, el seleccionado volvió a padecer inconvenientes, ya vividos en épocas anteriores. Como por ejemplo: llegar al torneo (en este caso el Premundial) huérfano de juego, lo cual, generalmente, provoca derrotas en las primeras fechas y depender excesivamente en ataque de lo que puedan generar una o dos de sus figuras.

Es cierto que si alguien tiene un jugador tan determinante como Scola, es lógico que le saque el mejor provecho, pero también es cierto que durante el Premundial, la Argentina careció de una segunda opción definida para reemplazar al jugador de los Houston Rockets, cuando éste era anulado por la defensa rival, o simplemente cuando tenía que descansar.

Y en este punto, en el de las variantes ofensivas, es inevitable hablar del pobre torneo realizado por Paolo Quinteros, quien por momentos fue una sombra en la cancha.

El escolta del Zaragoza apenas promedió 8 puntos por partido, con un 42,2 por ciento en tiros de campo, y un 25,6 en triples, algo que no sólo le quitó al equipo dirigido por Sergio Hernández una importante vía de gol, sino también mucha tranquilidad en momentos decisivos de un partido.

Pero este equipo, que es heredero de la Legión Dorada, parece estar mucho más allá de las claudicaciones y vuelve a renacer. Este bronce en Puerto Rico es una muestra cabal de eso. Jugó mal, se reencontró en el camino y hubo un lapso en el cual se lo imaginó peleando por el oro.
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4 de Diciembre de 2016|00:59
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