Deportes

Los hinchas jugaron "su" partido, pero no alcanó

El clima en el Gigante de Arroyito, indiscutiblemente, fue de mayor a menor, pues la ilusión de la gente se fue apagando con el correr de los minutos y la decepción futbolística que dejó el equipo de Maradona.

La pasión de los hinchas argentinos se hizo sentir en el Gigante de Arroyito y así el equipo de Diego Maradona tuvo el apoyo extra que motivó el cambio de sede, pero ello no alcanzó para que Argentina obtuviera ventajas en el trascendental choque por las eliminatorias frente a Brasil.

Lo que en la previa y en los primeros minutos de partido era una fiesta, de a poco se fue transformando en un padecimiento que los hinchas no pudieron disimular ni escudándose detrás de la pasión por la camiseta.

"Vení, vení, cantá conmigo, que un amigo, vas a encontrar. Que de la mano, de Maradona, todos la vuelta vamos a dar" fue el himno en el arranque de la noche rosarina, al margen del clásico "Maradó, Maradó" o "Diego, Diego".

Tampoco faltó el ya clásico "vamos, vamos, Argentina, vamos, vamos, a ganar, que esta barra, quilombera, no te deja, no te deja, de alentar", apenas empezó a rodar la pelota.

Pero en el segundo tiempo, especialmente tras el tanto de Luis Fabiano, el resultado adverso hizo que el aliento se transformara en nerviosismo, murmullos y hasta silbidos para algunos de los protagonistas del equipo argentino.

En la previa, la jornada se vestía para una hipotética fiesta. Porque las puertas del estadio se abrieron (para los hinchas) a las 18.05, pero el colorido lo aportó el público mucho antes, comprando merchandising del seleccionado nacional en medio del gran operativo policial y de los revendedores encubiertos a la espera de algún hincha desesperado por pagar más de 500 pesos para no perderse el juego.

Vendedores ambulantes, promotoras con obsequios y sorteos, más afiches publicitarios, completaron el marco de un choque entre Argentina y Brasil que revolucionó el Gigante de Arroyito, aunque dejó al final el sabor amargo por el resultado negativo.

Uno de los afiches no pudo dejar de lado la interna local, pues sentenciaba que "Tu Dios eligió mi templo, hacete ateo", en referencia a que el partido se jugó en la cancha de Central, pese al pasado de Maradona como jugador de Newell's.

"Brasilero que amargado se te ve, Maradona es más grande, es más que Pelé" fue la canción que se escuchó tres horas antes del comienzo del clásico sudamericano, entremezclado con "el que no salta es de Brasil" y remarcando que "Argentina es un sentimiento".

"A estos les tenemos que ganar" retumbó un rato hora después cuando llegó un puñado de hinchas brasileños y desplegaron una bandera gigante, el estadio estaba tomando color.

Justo en la ciudad de Rosario, los hinchas no dudaron en hacer "bandera" con su sentimiento, y más allá del recuerdo de decena de localidades del país, hubo otras generadas con leyendas para este encuentro.

"Si no lo entendés, es porque no lo sentís" decía una de las banderas, sobre la popular, y otras transmitieron el sentimiento en leyendas como "Argentino hasta la muerte" o "esta noche, cueste lo que cueste...".

Y la cancha tembló cuando desde los cuatro costados se cantó "el que no salta es un inglés", que ya representa un himno de la hinchada argentina.

"Bienvenido Dios (D10s) al templo del aliento", sacaron pecho los fanáticos rosarinos en otra bandera, apuntando a un gesto de agradecimiento a Maradona, que eligió al Gigante de Arroyito para reemplazar al estadio Monumental de Núñez.

La primera gran ovación de la noche surgió a las 19.58, cuando Tevez y Carrizo se anticiparon a sus compañeros (que luego hicieron el calentamiento en la cancha) para hacer el reconocimiento del campo de juego.

A las 20.40 salió el plantel argentino a realizar el calentamiento y los hinchas estallaron, cantando primero por Maradona, quien pidió que alentaran a los protagonistas, y después arengando a los futbolistas, mientras que minutos más tarde salió el seleccionado brasileño bajo una silbatina generalizada.

Cuando la voz del estadio recitó la formación titular de la Argentina los más aplaudidos, sin sorpresas, fueron Lionel Messi, Carlos Tevez y Maradona, y cuando se escuchó el nombre de Verón hubo reconocimiento mezclado con algunos silbidos, aunque después fue ovacionado al final del partido.

Más allá de que la barra brava de Central se quiso destacar colgando la bandera de "Los Guerreros Pte" y también lanzaron bengalas azul y amarillas, por una noche Rosario dejó de lado las rivalidades, pues en la cancha no hubo camisetas del fútbol local, no hubo Newell`s, no hubo Central, y el corazón se pintó de celeste y blanco.

Al momento de salir a la cancha, el equipo argentino fue recibido en un clima distinto al de Núñez, con pocos papelitos y nada de pirotecnia, pero con la sensación de tener el aliento en la nuca.

Después de tantas polémicas públicas que tuvieron en los últimos meses, Maradona no dudó en saludar a Dunga cuando se cruzaron antes de llegar al banco de suplentes, aunque fue un gesto más formal que emotivo.

Los hinchas intentaron transmitir su pasión, ser el empuje extra para el equipo argentino, en un duelo clave ante Brasil, y el resto estuvo en manos de los dirigidos por Maradona, que no pudieron estar a la altura de la emoción de la gente.
En Imágenes