Fantasmas de Chernobyl olvidados en la Argentina

Larisa Vaynarovska estaba durmiendo cuando sintió el temblor. Tenía 25 años y dos hijos pequeños, vivía en la ciudad de Pripiat y era electricista de montaje de la planta de Chernobyl. Por Jorge Fernández Díaz.

Es ahora rubia y desvaída, vive en Buenos Aires, tiene en los ojos un profundo cansancio y me cuenta, con pena, que el 26 de abril de 1986 se asomó a la ventana del quinto piso y vio en el horizonte un rayo en medio de un hongo de humo y fuego. A pesar de que el televisor estaba desenchufado parecía encendido, y, por unos segundos, su mente se sintió aletargada por una onda inaudible. Larisa no sabía ni cómo se llamaba en esos momentos. Se metió en la cama y se volvió a dormir.
 
Una de las acepciones de la palabra "chernobyl" podría ser "ajenjo". En la antigüedad se creía que esa bebida amarga era mortal y se la usaba como sinónimo de veneno. En la Biblia, específicamente en el Apocalipsis 8 10-11, puede leerse un pasaje curioso: "El tercer ángel tocó la trompeta y cayó del cielo una gran estrella ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos y sobre las fuentes de las aguas. Y el nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo, y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se hicieron amargas".

Si querés seguir leyendo la revista cliqueá aquí.
Opiniones (0)
21 de octubre de 2017 | 08:39
1
ERROR
21 de octubre de 2017 | 08:39
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Wildlife Photographer of the Year 2017
    18 de Octubre de 2017
    Wildlife Photographer of the Year 2017
    Lo perdí todo víctimas del terremoto en México
    17 de Octubre de 2017
    "Lo perdí todo" víctimas del terremoto en México