Exploran la relación entre Jorge Luis Borges y Francia

El catedrático francés Michel Lafon, autor de "Borges en Francia y Francia en Borges", llamativamente, ha dicho que es difícil saber "lo que Borges fue a buscar en la literatura y cultura francesas". A pesar de que el argentino dominó el francés, sostiene que no hay vecindad, familiaridad o pasión tan fuerte con esa literatura. Aquí, lo explica en entrevista.

El catedrático francés Michel Lafon, de visita en el país con motivo del IV Coloquio Internacional de Literatura Comparada Borges-Francia, destacó la "condición borgeana" o "la capacidad de una obra literaria para moverse por fuera de la literatura, circular en toda la cultura e invadir las mentes".

"Borges en Francia y Francia en Borges" son dos interrogantes que se proponen explorar catedráticos y especialistas locales y extranjeros que desde mañana y hasta el viernes disertarán en la sede porteña de la Universidad Católica Argentina (UCA), en Puerto Madero.

Lafon llegó desde la universidad de Stendhal para disertar sobre el ambiguo y aparentemente dispar vínculo entre Jorge Luis Borges y los franceses, contra quien el creador de "Ficciones" expresaba antipatía y una sorpresa, tal vez calculada, ante la recepción de su obra.

"Es difícil saber lo que Borges (1899-1986) fue a buscar en la literatura y cultura francesas. Visiblemente poco", dice a Télam este catedrático que se impactó con el autor de "El informe de Brodie" cuando estaba en el bachillerato, en plena adolescencia.

"A pesar de su perfecto dominio del idioma francés nunca llegó a tener una vecindad, familiaridad o pasión tan fuerte con esa literatura como con la inglesa que, se sabe, fue su predilecta", remarcó enseguida.

Por el contrario, lo que Francia busca en Borges es muy claro y preciso para Lafon, "busca los encantos de lo `borgesiano`", el término que se impuso en francés como una especie de sinónimo de "borgeano".

"Eso es lo que tanto circuló entre los intelectuales y buenos lectores franceses más allá de sus textos -afirmó- La familiaridad creciente con algo que trasciende su obra y la caracteriza a tal punto que cineastas, novelistas y poetas comienzan a producir algo que luego sería calificado por la crítica y los espectadores como borgesiano".

Se trata de "una manera, una especie de capacidad que tiene una obra literaria de moverse por fuera de la literatura, una condición extraordinaria y fantástica de circular por toda la cultura e invadir las mentes", aseguró Lafon, quien extrajo esta metáfora de la invasión de los mismos relatos de Borges.

"Creo que Borges provoca más que ningún escritor del siglo XX esta relación tan fuerte y apasionada con los lectores. Su obra provoca sentimientos reflejos de impregnación, obsesión y exclusión", continuó.

Y ejemplificó: "hay lectores que quisieran vivir en una especie de soledad con la obra de Borges, tienen el fantasma de ser sus únicos lectores, de llegar a una especie de fusión".

"Francia fue el primer país en traducir a Borges, su característica fue su temprano asombro con este escritor que hoy ya es una vieja costumbre", a pesar de que en esas tierras "se cuenta con una educación clásica que no pasa obligadamente por la literatura en español".

A su entender, "ésa fue la primera cultura extranjera que empezó a leer a Borges y a darse cuenta que algo importante estaba pasando. Antes que los ingleses, los italianos y los españoles, que lo leyeron mucho menos", ironizó.

Y vuelve al comienzo: "por fuerza esa impregnación tiene que producir efectos en la cultura que pueden ser muy laterales y a veces hay que buscar más allá, como en el cine y la filosofía".   

Lafon se confesó "maravillado por la manera totalmente nueva de escribir, la forma de revolucionar el idioma español que halló en Borges cuando, a sus 17 años, descubrió "El Aleph". En ese momento sintió "como un flechazo", recordó. 

Para Lafon, en definitiva, la obra de Borges es "la conjunción de un idioma perfecto con tramas perfectas".

Del coloquio participarán también los académicos Martín Kohan, de la UBA, y Sergio Pastormerlo por la UNLP; Norma Carricaburo, de la Academia Argentina de Letras; y los catedráticos Annick Louis y Daniel Balderston de las universidades de Reims y Pittsburgh respectivamente.
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