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Marcelo Bielsa, cada vez más admirado en Chile

El entrenador disertó en un congreso que reunió a los hombres y mujeres más influyentes del vecino país. La suya fue la exposición más esperada y prolongada.

El entrenador de la selección chilena de fútbol, el argentino Marcelo Bielsa, confirmó entre aplausos el jueves que dejó de ser un hombre sólo de fútbol para convertirse en un miembro destacado de la élite de Chile gracias a su éxito en la cancha y a su filosofía de lucha y austeridad.

Un espectador desprevenido podría pensar que la charla sobre sus principios que dictó el jueves en un congreso empresarial en Chile fue una actividad más en su nutrido curriculum.

Pero una mirada atenta develará que ese circuito simbólico está reservado para pocos en Chile. De hecho, los otros oradores en el encuentro, que concluye hoy, han sido la presidenta del país, Michelle Bachelet, ministros, millonarios y líderes religiosos.

No fue invitado como conferencista nadie a quien le faltará poder ni abolengo. Y Bielsa estaba ahí, aunque fuera en buzo.

La suya fue la exposición más esperada y prolongada. Habló dos horas ante cientos de invitados que pagaron hasta 550 dólares por escuchar de él lo mucho que aprendió en la derrota, que el genio "merece licencias" y desbordes, que lo imperdonable es dejar de luchar.

"El liderazgo se ve en la derrota y el conductor sólo es bueno si ha superado la adversidad. Las operaciones y los cambios se hacen en la victoria, no en la derrota. La adversidad es el momento de observación", pontificó ante una audiencia silente.

Luego describió al que él estima como el líder de un equipo. "Cuando entra al vestuario hay una pausa en el murmullo. Cuando habla, hay silencio y cuando el mismo chiste contado por mí nadie se ríe, con él todos se ríen", apuntó.

"Uno debe querer a quien conduce", agregó. "Por eso hay que incluir al que no protagoniza y entender que los rebeldes no nos desafían, sino que simplemente están informándonos", insistió.

Y luego entregó su principal credo ante un público expectante. "Lo que no podemos permitir es que (los jugadores) dejen de luchar. El desborde, el desorden, lo que pase está admitido. Los choques, los bailes. Lo que no está permitido es que dejen de luchar", dijo.

Animado y como entre amigos, Bielsa preguntó de repente a la selecta audiencia: "¿Llevamos 40 minutos o una hora y 40 minutos?". Luego siguió reflexionando sobre su existencia.

"La relación éxito y fracaso ha sido fundamental en mi vida, pero el éxito y la felicidad no funcionan como sinónimos", confesó.

Pero ¿qué hizo de Bielsa un ícono nacional al que algunos seguidores organizados en Internet quieren incluso como presidente de Chile? Los triunfos. En especial aquellos históricos ante Argentina y Paraguay.

Pero también el que su forma de ser recuerde valores asociados al Chile republicano, profundo, a veces en retirada en las nuevas generaciones.

O sea, la austeridad, expresada en su vida en un par de piezas al interior de un centro de entrenamiento. También el amor al trabajo, refrendado en sus obsesiones con los detalles y el hecho inusual de que no cobrará su sueldo millonario en un año.

Quizás también, en una sociedad cerrada como la chilena, el abolengo. Bielsa no creció en una barriada, si no que es nieto, hijo y hermano de intelectuales y políticos argentinos.

Su hermano Rafael, ex canciller de su país, fue el único que anticipó el noviazgo entre el entrenador y el país cordillerano.

Primero dijo que la mente de su hermano era similar a la de los chilenos, que le iría bien en su aventura tras tres años de retiro deportivo. Con el tiempo confesó que Marcelo ya le sinceró que se quedará en Chile, aunque dejé de ser el técnico de la "Roja".
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3 de Diciembre de 2016|04:09
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