El violín: principal aporte de los judíos al tango

Fue vital para la creación de este género cultural surgido en la tríada Montevideo, Rosario y Buenos Aires a finales del siglo XIX y principios del XX. Uno de los perfiles propios en este surgimiento fue la ocultación de la identidad judía y, por consiguiente, la conservación del anonimato, demuestran cómo la colectividad judía estuvo presente en la creación de la música del tango.

El violín fue el principal aporte de la inmigración judía en el Río de la Plata al tango, inédito y característico género cultural que se creó en la tríada Montevideo, Rosario y Buenos Aires a finales del siglo XIX y principios del XX, explicó hoy el estudioso del tango, Miguel Gadea Sandler.

Sandler, presidente de la asociación Perfiles del Tango, destacó a Efe que las influencias y aportes más importantes que la comunidad judía dio al tango fueron "las armonizaciones y la utilización de violines", instrumento típico de las comunidades judías de Europa del Este que emigraron al Río de la Plata.

"No era difícil encontrar un judío con un violín bajo el brazo en esa época", afirmó.

Según explicó el estudioso durante la conferencia "Influencia y aporte judío al tango", la pieza "fundamental sería Max Glücksmann, pionero del cine nacional, de la industria discográfica y de los concursos de tango, responsable de las grabaciones y giras realizadas por Carlos Gardel".

Sandler indicó también que la ocultación de la identidad judía y, por consiguiente, la conservación del anonimato, demuestran cómo la colectividad judía estuvo presente en la creación de la música del tango.

"Por ejemplo, Roberto Beltrán se llamaba en realidad León Zuker y Julio Jorge Nelson era Isaac Rosofsky", arguyó Sandler.

Si bien el estudioso defendió que en el tango "no hubo discriminación", dijo que el cambio de nombres se debió a que los nombres judíos "resultaban poco comerciales".

Además, afirmó que puesto que las corrientes políticas de izquierda rioplatenses "habían sido traídas por judíos", era conveniente evitar ser reconocido como tal en la música popular.

Sandler subrayó además que los otros estudiosos del tango han recibido muy bien estos descubrimientos sobre los influjos judíos desarrollados por la organización Perfiles de Tango, ya que "no hay mucho trabajo en este sentido".

La comunidad judeoargentina, estimada en medio millón de personas, es la segunda colectividad de judíos más grandes del mundo, después de la de Nueva York, fuera de Israel.
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