Bolognezi: la querella acusó a tres testigos de dar declaraciones falsas

En la sexta jornada del juicio que se realiza en San Martín, declararon seis testigos y la mitad incurrió en contradicciones, según los abogados de la familia de la víctima. Uno de los testimonios cuestionados fue el de una persona que fue cuñado de Abdo Girala, uno de los principales imputados por el crimen del adolescente, ocurrido en 2002. El juicio se reanudará el lunes.

La sexta jornada del juicio oral y público que se realiza en San Martín por el crimen del joven José Luis Bolognezi finalizó hoy con tres pedidos de compulsas por falso testimonio.

Esto fue solicitado por la parte querellante, representada por el abogado Alfredo Guevara, ante la falta de respuestas convincentes que brindaron los testigos Paredes, Rigio y Grangeto.

“Lo que nosotros hemos querido hacer es plantear objetivamente desde nuestro punto de vista que las personas sobre quienes hemos pedido las compulsas están mintiendo o están ocultando la verdad”, resumió Guevara, al finalizar el último debate de la semana por el juicio Bolognezi.

También deslizó una crítica: “Se ha llegado a plantear una serie de preguntas sobre la vida privada, como ocurrió ayer con personas mayores –como Ana María Puebla-. Pero hoy acá declararon personas jóvenes sanas y pareciera ser que no se las trata con la misma vara”, analizó.

Galleti, quien limpia a La Jirafa

José Pedro Galletti, fue el primer testigo en comparecer ante el tribunal hoy. Afirmó que no conocía a José Luis Bolognezi, que no conocía a Carlos “Metralleta” Pérez y que sí lo conocía a Abdo Girala, “de la estación”.

“Yo lo único que se es lo que vi ahí. El otro que trabaja con nosotros tenía problemas de pulmón. Los vehículos que no arrancan los empujamos, los pechamos para allá”, contó aludiendo al tramo de la calle Albuera que corre en forma perpendicular y hacia el Oeste de la calle Advíncula Moyano, la intersección donde a metros fue encontrado el cuerpo de José Luis Bolognezi.

“Cuando fui para allá estaban los chicos del lubricentro y me dijeron que no me metiera para allá. Desde donde pude ver, el chico tenía un calzoncillito color borra de vino. Luego llegó la policía en una moto, rodearon el lugar, uno –por un policía- levantó la cabeza y nos dijo que no quería ver a nadie acá”, narró.

En ese momento, la fiscal Nancy Lecek marcó la primera contradicción del día respecto a anteriores declaraciones.

Según la testimonial de Galleti del 14 de junio de 2005, el testigo había confirmado que “al único que conozco es al “Metralleta” Pérez y a Girala, que iba a cargar nafta, que sabía ir porque andaba con la piba del minimarket”.

Entonces el testigo admitió que “después que fui a declarar puede ser que haya ido a cargar”.

El testigo dijo también que en La Jirafa había cámaras filmadoras y que vio en esa oportunidad el video en el que él mismo salía conversando con otro hombre. “Esa fue la única vez que vi el video”, añadió el testigo.

Entonces, la fiscal Lecek marcó la segunda contradicción respecto a lo que hoy declaró Galleti.

En la lectura de la declaración anterior se supo que el testigo había dicho que el encargado de la estación de servicios “Carlos Zapino me llamó y me mostró el video” y que reconoció su propia presencia en la grabación. “Eso fue como a las dos horas de que me enteré del hecho”, le leyó la secretaria de la Cámara del Crimen de San Martín, Liliana Labrador.

“No, yo no he dicho eso”, contestó Galleti, tras lo cual Guevara hizo el primer intento de pedido de compulsa por falso testimonio, solicitud que el presidente del tribunal, Pedro Bernardo Carrizo, descartó por haber entendido que el pedido estaba fundado bajo el concepto de “discordancia” y no por el de “reticencia”.

La tercera contradicción en los dichos de Galleti fue marcada cuando no pudo afirmar si al momento del hecho si vivía alguien en el lubricentro.

Antes había declarado que “vivía en el lubricentro el empleado que era de Mendoza”, mientras que esta mañana el hombre dijo: “No se si vivía alguien allí en el momento del hecho”.

“Puede ser que el 14 de junio haya dicho eso. Puede ser que a tres años del crimen nos hayamos enterado que vivía ahí”, se defendió.

Galleti además informó que él, junto a su compañero Víctor Rigio, tomaron el turno desde las 6 hasta pasado el mediodía. También que el hijo de Víctor Rigio, junto a Marcelo Miguez, habían trabajado el turno entre las 22 y las 6.

Gallardo, el canillita de esa mañana

A las 9:55 comenzó la declaración de Omar Víctor Gallardo, quien sostuvo que no lo conocía a Bolognezi y que sí lo conocía tanto a Carlos “Metralleta” Pérez como a Abdo Girala, los dos acusados por homicidio en agresión por el crimen que se investiga.

Contó que llegó a trabajar a su puesto de diarios de Moyano y Boulogne Sur Mer –o Ruta 50- a las 7:30 y que se enteró del hecho “por un empleado de la agencia Girala, creo que por Dueñas”, apuntó.

Que el aviso que recibió fue entre las 8:30 y las 8:45 ,ya que a esa hora estaba abierta la agencia de autos 0 kilómetro de Daniel Girala.

Que por la noticia se cruzó hacia la cuadra de la agencia de autos y que caminó unos metros hasta el baldío que tiene salida por la Ruta 50 y que desde allí “a unos 40 metros” vio el cuerpo sin vida de Bolognezi debajo de un olivo.

Además agregó que “esa mañana era una mañana normal hasta que se armó el revuelo con la policía”.

Paredes, el "gran cuñado"

Cerca de las 10:25, ingresó a la sala de audiencias improvisada en el edificio del Consejo Profesional de Ciencias Económicas, Daniel Omar Paredes, por entonces el concesionario del minimarket del complejo La Jirafa.

Paredes, otro testigo sobre quien pende el pedido de compulsa por falso testimonio, declaró que no conocía a Bolognezi, tampoco a Pérez y sí a Abdo Girala.

Al brindar su versión de los hechos Paredes informó al tribunal que se enteró del hecho al otro día “cuando fui a abrir el negocio”. Que siempre abría entre las siete y las siete y media y que se enteró directamente por los muchachos que trabajan en la estación de servicios.

“Se conversó esa mañana sobre eso, creo que mientras tomábamos café o desayunábamos”, señaló.

También informó, luego de ser requerido por la fiscal Lecek, que al negocio “también lo atendía mi esposa –Silvia Videla- y mis hermanas”, dijo por María y Verónica Paredes. Dicho esto sostuvo que “en ese entonces ninguna de mis hermanas estaba de novia”, declaración que llamó la atención de la parte querellante, desde donde después se formalizaría el pedido de compulsa por falso testimonio.

Al ser consultado directamente por Guevara, Paredes debió contar sobre las identidades de los novios de sus hermanas. “Uno de los novios fue Abdo y otro muchacho cuyo nombre no recuerdo”, respondió.  “Él ha sido mi cuñado –por Girala-, yo vivo en otra parte, yo lo conozco solamente del negocio”, dijo tratando de defenderse.

Posteriormente Paredes manifestó que había visto esa noche a algunos amigos de Abdo trabajando en la agencia de autos, “creo que hasta las 12”, expresó.

Luego de que se retirara de la sala de audiencias Paredes el querellante solicitó al tribunal la investigación sobre el “falso testimonio”.

Rigio, sólo trabaja de espaldas  a la calle

A las 11.04 inició su declaración indagatoria Alberto Daniel Rigio, quien la noche en la que ocurrieron los hechos que se investigan se encontraba trabajando en la playa de expendio de combustible y sobre quien también se solicitó la compulsa por falso testimonio.

La fiscal Lecek marcó la primera contradicción de Rigio al preguntar sobre los movimientos que había observado en la agencia de autos de Moyano y Ruta 50 o Boulogne Sur Mer, a lo que contestó el testigo que no había observado nada.

Entonces se le leyó la declaración testimonial que había realizado el 10 de octubre de 2002, momento en el que había afirmado que en varias oportunidades había visto “salir chicos y chicas”, pero que “esa noche no”.

Luego enfatizó el hecho de que “nosotros trabajábamos de espalda al lubricentro, de espalda a la calle”, remarcó justificando su falta de percepción sobre los hechos sobre los que fue indagado.

Asimismo completó que esa noche no observó “algo extraño” y que no escuchó “nada anormal esa noche”. También afirmó que esa noche “el minimercado trabajó hasta las cuatro y media o las cinco de la mañana”, el horario que Paredes no supo precisar con exactitud a pesar de que el cierre del local estaba a su cargo.

Luego de que fue solicitado para que marcara puntos referidos en su declaración en una pantalla que proyectó el mapa de Google Earth del lugar de los hechos, el presidente del tribunal, Carrizo, anunció que se realizaría “lo más pronto posible” un reconocimiento ocular donde ocurrió el crimen.

Finalmente confirmó que en el pasado participó en una rueda de reconocimiento de personas. Dicho esto, cuando se retiró del tribunal, se solicitó la compulsa por falso testimonio.

Terraza se cruzó corriendo para ver a Bolognezi

El penúltimo en declarar hoy fue Miguel Ángel Terraza, quien inició su declaración a las 12:05.

Informó que trabaja en la playa de venta de combustibles de La Jirafa, que no conocía a Bolognezi y sí a Abdo Girala “por relación de trabajo”, manifestó. Que a Pérez también lo conocía “por la misma relación de trabajo”.

“Esa mañana entramos a trabajar y como a las 9 nos avisaron que había un cuerpo del otro lado”, declaró.

Confirmó que tomó el turno cerca de las seis y media de la mañana y que al enterarse se cruzaron corriendo “porque estábamos atendiendo” y vieron el cuerpo sin vida de la víctima.

De la misma forma que Rigio, Terraza se contradijo respecto a que en algunas ocasiones en la noche habían visto jóvenes en la agencia de Daniel Girala.

“Algunas veces saben ir jóvenes y entran a la agencia por la esquina y lo hacen a la una de la mañana”, dijo. Sin embargo hoy sostuvo que no recordaba a qué hora entraban los jóvenes en la agencia de autos.

Sobre Abdo Girala apuntó que iba a cargar combustible en distintos autos y en una camioneta “blanca, doble cabina”.

Expresó además que cuando se cruzaron para ver el cadáver de Bolognezi que en el lugar habían unos ocho o 10 curiosos más. “Después vino la policía”, refirió.

Añadió que el cuerpo de la víctima estaba “con la cabeza hacia calle Albuera y los pies hacia la ruta” y que no tenía pantalones. Además que “nadie se acercó hasta el cuerpo” y que “todos miraban desde la calle”. Sobre Abdo Girala confirmó que “sí estaba con una chica del minimarket”. aunque aclaró: “No se si salía o no con ella”.

Dicho esto último se llamó la atención por una nueva contradicción. Al ser leída su declaración del 14 de junio de 2005 se supo lo que dijo: “Al único que conocí es a Girala que estaba de novio con la chica del minimarket”.

Grangeto perdió la memoria en un choque y guiñó "al Metralleta"

El joven Grangeto, llega al tribunal junto a su madre.

Antes de las 13 entró a la sala de audiencias el joven de 25 años Danilo Gabriel Grangeto, quien había sido buscado por la Policía de Mendoza desde el lunes por orden del tribunal.

Llegó acompañado por su madre y contó que la noche del hecho estaba en el servicompras de la estación de servicios YPF de calle 25 de Mayo y Ruta 50 o Boulogne Sur Mer.

“Esa noche estábamos en el servi de la calle Las Heras y Ruta 50 y se apareció el Kote, compró cigarrillos y caramelos y se fue, dijo ajustadamente.

Agregó que para esa época conocía a Abdo Girala y que no conocía a Sharbella Girala.

Esto lo dijo a las 12:45, momento en el que se hizo una breve pausa en el debate que Grangeto aprovechó para darse vuelta y mirar hacia la tribuna y en un segundo entablar un puente óptico con Carlos “Metralleta” Pérez, a quien lo saludó con un guiño de su ojo izquierdo. Saludo que Pérez respondió con una sutil sonrisa.

Luego de que se le leyera su declaración anterior, realizada el 11 de octubre de 2002, Grangeto, reconoció que “a la hija de Girala la he llevado algunas veces en el remis”. Y añadió que solamente de vista la conocía “porque viajaba con nosotros”, dijo haciendo referencia a la empresa familiar en la que trabaja.

Luego reconoció que acompañó a su hermano Martín a realizar una denuncia por el hecho que más tarde quisieron levantar en vano.

Preguntado sobre ese episodio Grangeto develó que la quisieron levantar a la denuncia “porque eran mentiras”, marcó nervioso.

Informó que “en esa época” no lo conocía a Carlos Pérez y que antes lo había inducido a declarar “un señor de Investigaciones”. Y se quejó: “Todos los días caían a mi casa los de Investigaciones”.

Consultado sobre qué hablaban con “los de Investigaciones” se excusó de no recordar porque “me dijeron tantas cosas que ya ni me acuerdo”, enfatizó.

Requerido por el abogado Juan Carlos Ruiz, Grangeto indicó que del contenido de la denuncia no se acordaba porque tenía problemas de memoria producidos por un accidente de tránsito que tuvo cuando colisionó contra un camión de frente.

Por el accidente afirmó que “tuve pérdida de conocimiento” y que el accidente “ha sido hace poquito en Blanco Encalada y Tomas Thomas”, completó.

Finalizada su declaración, nuevamente Alfredo Guevara solicitó que se lo compulsara por falso testimonio.

Sólo faltó Miguez, otro de los empleados de la playa de combustibles de La Jirafa, quien posiblemente concurrirá a declarar ante el tribunal el lunes próximo.

Sobre otra testigo, la señora Olga Arriola, se supo por un integrante del tribunal que está bien de salud y que la semana entrante también declararía.

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