Bolognezi: la testigo clave ratificó que vio a los imputados en el lugar del crimen

Ana María Puebla declaró más de cuatro horas en el juicio que se realiza en San Martín. Confirmó que reconoció de manera "tenue" a Abdo Girala y Carlos "Metralleta" Pérez la noche del homicidio. "Mi vista era perfecta entonces", aseguró. Mirá el video.

Ana María Puebla, técnicamente la testigo de identidad reservada del caso por el crimen de José Luis Bolognezi, hoy declaró por un lapso mayor a cuatro horas y casi al final de su testimonio le confirmó al tribunal a cargo del juicio que vio en el lugar de los hechos a los imputados Abdo Girala y Carlos “Metralleta” Pérez.

La señora, de 70 años de edad, luego de varias horas de preguntas, algunas respondidas en forma vaga y contradictorias respecto a declaraciones realizadas anteriormente al juicio que ahora se realiza en la ciudad de San Martín, sostuvo que vio los rostros de los imputados la noche del 14 de setiembre de 2002 en forma “tenue” y que después del crimen los volvió a ver en la calle.

Esto lo declaró luego de que en distintas oportunidades fuera requerida por la fiscalía, la querella, por la defensa y hasta por el mismo presidente del tribunal, Pedro Bernardo Carrizo, sobre si había identificado a los agresores en el lugar donde fue agredido José Luis Bolognezi.

“Luego de bajar de la camioneta, se bajaron y comenzaron a pegarle al chico. Todos se gritaban. Gritaban los apellidos de Martínez, Bonivardo, Pérez y Girala”, dijo en un primer momento sobre la descripción de lo que observó esa noche en relación al hecho. Luego apuntó que había escuchado “Metralleta” y “Pérez”.

Más tarde, defendió su capacidad visual de hace siete años, luego de sostener “no es que no haya visto los rostros, mi vista es perfecta”. Y aclaró: “Soy fisonomista de siempre”.

Carrizo en persona la apuró sobre si había identificado a los imputados tanto en el lugar de los hechos como después en alguna calle de San Martín, a lo que la testigo contestó: “Sí”. Y reiteró que la noche del crimen había identificado los rostros de los dos acusados en forma “tenue”.

Minutos antes, Puebla había también confirmado que cuando se refirió a una persona de “contextura robusta” que “había corrido el cuerpo al interior del baldío”, aludió directamente a la persona de “Pérez”, dijo.

Puebla comenzó su declaración a las 9:10, momento en el que quiso prevenir al tribunal sobre su actual estado de salud deteriorado. Informó que había sufrido un accidente cerebro vascular, problemas cardíacos y de visión, “por este caso”, manifestó.

La testigo contó entonces que esa noche ella había participado en una cena en Maipú acompañada por Atilio Giovanetti “y otra pareja”. Que una vez en San Martín, fueron con Giovanetti hasta la puerta de una casa en el Barrio San Pedro y que en ese lugar el hombre la quiso introducir en el domicilio a la fuerza, que la golpeó y que hasta le tiró los pelos.

Prosiguió diciendo que por ese motivo salió corriendo del Barrio San Pedro y que llegó a la ruta 50, a la altura de la rotonda que se localiza enfrente del Hospital Perrupato.

Dicho esto, declaró que siguió su marcha a la carrera por la vereda que costea la ruta 50 hacia el Este y que al llegar a la intersección con Advíncula Moyano, giró hacia la derecha.

Cuando ya había hecho casi una cuadra, giró advertida por el ruido que producía una camioneta “que se acercaba a gran velocidad” y “que venía haciendo “zigzag”.

Agregó que al llegar la camioneta “a la esquina”, venía un chico –José Luis Bolognezi- “como que venía de La Jirafa” y que en ese momento se bajaron sus ocupantes y que comenzaron a golpear a la víctima.

Puebla describió que se escondió “tras la pilastra de la luz” en una casa frente a donde ocurría la agresión y que desde allí, casi a unos 30 o 40 metros, observó la forma en que fue agredido Bolognezi.

Completó que casi por el lapso de unos 15 minutos “golpearon al chico”, mientras lo levantaban del cuello y una vez en el piso “le propinaban puntapiés”.

Además contó sobre las amenazas que en reiteradas ocasiones sufrió después del hecho y que hasta amenazaron la seguridad de su familia.

A esto agregó que en una ocasión, “cuando caminaba por el pasaje Espejo, tres personas me pegaron, antes de llegar a la calle Pirovano”. Sobre el incidente agregó que fue testigo su hija y que los hombres que la golpearon y le tiraron el pelo la increparon: “Vieja bocona”.

Pasadas las 13, después de que Carrizo dispuso un cuarto intermedio hasta las 15 para seguir con los nueve testigos que deberán declarar en la quinta jornada del juicio por el caso Bolognezi, Puebla salió escondiéndose de la prensa y rodeada por efectivos de la Policía de Mendoza.

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