Luján: apareció la mochila, pero sigue la búsqueda del chico desaparecido

Marcos Cardoso (13) habría caído en el canal que pasa por detrás de la escuela a la que asiste, a la cual nunca entró el miércoles, cuando se lo vio por última vez. Sus pertenencias fueron halladas en un cauce en Palmira. Los padres dudan que haya caído a un canal, debido a que nunca se acercaba. Una historia que encierra incógnitas. Mirá las fotos del lugar de los hechos.

Marcos Cardoso (13) desapareció el miércoles pasado y hasta ahora sólo se ha encontrado una mochila con cuadernos y un CD con su nombre en un canal de Palmira. En esta zona de San Martín están buscando intensamente al adolescente que fue visto por última vez cuando estaba entrar a la escuela. Sólo se sabe que pudo haber caído al canal, pero los padres dudan de las circunstancias.

Una mochila negra y roja fue hallada por un encargado de riego en Palmira en el cauce Galigniana, que es un brazo del canal San Martín. En este lugar habría caído Cardoso según el rastrillaje de los canes de la Policía, los cuales repitieron después de haber olfateado una prenda el camino que habría recorrido el adolescente. Los perros no llegaron hasta la escuela sino hasta un precario y estrecho puente del cauce (tal como lo refleja la foto). En este punto, el chico podría haberse caído y fue arrastrado por la corriente.

Como todos los días, el chico se dirigía a la escuela de educación especial Romelio Villalobos, la cual queda a escasos 300 metros de su humilde casa. Cruzaba las vías del tren que cruzan el Acceso Sur y atravesaba un descampado para llegar al establecimiento ya que tenía la precaución de evitar bordear el peligroso canal. Esto hizo hace 48 horas, pero –por algún motivo que se desconoce- Cardoso se acercó al cauce.

La foto muestra el cauce con el mínimo nivel de agua. El día de la desaparición la corriente llegaba hasta el tope como lo indica las marcas en la pared.

El olfato de los perros así lo aseguraron en ambas oportunidades y una huella de alguien que habría tratado de rasquetear en las paredes del canal fueron las pistas que profundizaron el dolor de los padres, a quienes hoy a la mañana se les pidió que reconocieran un par de pertenencias encontradas en las aguas de Palmira. Una mochila roja y negra, con cuadernos y un CD que tenía escrito el apellido del chico fueron identificadas por los Cardoso en la Comisaría 11.

A la par de esta afirmativa, se autorizó la salida del helicóptero policial para que sobrevuele la extensa zona donde el pequeño está siendo buscado. Si bien el arduo trabajo de los buzos del Cuerpo de Bomberos ya rastrillaron en las inmediaciones de Luján, ningún lugar estaría descartado en la búsqueda. Mientras, familiares y vecinos protestaban en el frente de la escuela Villalobos exigiendo una vez más seguridad al grito: “¿Después quién nos va a devolver a nuestros hijos’”.

¿Accidente? Más dudas que certezas

Marcos es el mayor de cuatro hermanos, los cuales se quedaron aguardando en su hogar -junto a un tío y las pequeñas primas- mientras sus padres se reunían con la directora de la escuela, María Eva Duarte, para tratar de reconstruir los últimos momentos en que fue visto su hijo, cuya desaparición fue denunciada el miércoles a la noche tras una intensa búsqueda de los progenitores durante 10 horas en las casas de los allegados.

Aunque se dijo que el adolescente había sufrido el robo de su celular días antes de que desapareciera, el padre de Marcos, Armando Cardoso, aclaró que no fue una sustracción, pero tampoco le queda claro cómo ocurrió todo y se entra en el terreno de las especulaciones: su hijo habría intercambiado con otro compañero de la escuela un celular por un cable USB. Sin embargo, el adolescente se arrepintió de este truque y quiso recuperar el teléfono.


El alumno que recibió el teléfono tampoco habría entrado a la escuela el miércoles, pero –al parecer- hizo llegar el teléfono hasta un profesor explicándole que se lo entregaba a él porque Marcos se había puesto a llorar. Sin embargo, no hay mayores certezas de esta cadena de hechos.

Otros alumnos aseguraron haber visto a Marcos llegar casi hasta la entrada del establecimiento pero, repentinamente, decidió volverse aunque no hizo el camino habitual sino que cruzó el puente del canal, cuya nivel de agua estaba al máximo, y retomó rumbo a su casa. Cerca de las vías, algunos dijeron haber visto a un hombre de lentes oscuros y camperas, pero que el chico siguió hasta su hogar. A la altura donde había estado este sujeto –según los vecinos- también se encontraron huellas.

Más allá de lo ocurrido, hay una realidad: la escuela Villalobos ha sufrido seis robos en lo que va del año y los padres salieron a protestar –hechos atestiguados por MDZ- y hoy ellos se volvieron a quejar de que a los alumnos les tiran agua caliente y piedras cuando están en el patio, el cual colinda con una barriada considerada como “un peligro”.

A su vez, la directora asegura haber pedido en reiteradas oportunidades al intendente de la Municipalidad de Luján y a todos los responsables desde el área de Educación que cerquen la zona hacia el canal porque eso “si es un peligro” a diario. Aunque Duarte desestima las conjeturas, aseguró que nunca habían tenido una situación similar y tan grave.

La docente recalcó por último: “Marcos es un sol. El alumno ideal. Su leve discapacidad no le ha impedido destacarse a nivel intelectual. Nos llama la atención de que se haya podido caer”.

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