El empobrecido norte argentino busca impedir otra feroz epidemia de dengue

Las altas temperaturas, la falta de agua y la ausencia de cloacas convierten al mosquito "aedes aegypti", transmisor del mal, en un asiduo "visitante" de esa región del país. Este año, la enfermedad afectó a unas 50.000 personas y causó una decena de muertes.

Con un trabajo de "hormigas" que desafía los sombríos pronósticos, el empobrecido norte argentino se prepara para combatir una nueva expansión del dengue, que este año causó en el país la peor epidemia de su historia.

Pese a la falta de recursos, agentes sanitarios visitan cada casa de la norteña provincia de Jujuy con el anhelo de que el aumento de temperaturas que afrontará el país en los próximos meses, cuando se acerque el verano, no redunde en una nueva explosión del dengue en la zona, también aquejada por el avance de la gripe A.

"Cuesta que la gente asuma nuevas costumbres para prevenir el dengue. Los cambios de actitud llevan mucho tiempo", explicó a Efe Rosana Carrizo, una agente sanitaria de la localidad de San Pedro, en Jujuy, vecina a Bolivia y Chile.

Allí, las altas temperaturas, la falta de agua y la ausencia de cloacas convierten al mosquito "aedes aegypti", transmisor del mal, en un asiduo "visitante" del extremo norte de Argentina, país donde la enfermedad afectó este año a unas 50.000 personas y causó una decena de muertes, según afirman organizaciones locales.

"Los agentes nos dicen que no hay que tener agua estancada. Pero es complicado porque cuando falta el agua hay que salir a juntar en los tachos (recipientes)", sostuvo a Efe María Figueroa, una vecina de la localidad, con calles de tierra, pequeñas casas humildes y temperaturas que en este invierno llegan a los 30 grados, y que en verano, superan los 42.

Así, la tarea de los agentes de concienciar a los vecinos sobre acciones de prevención e inspeccionar cada vivienda para eliminar reservorios del mosquito transmisor no parece nada fácil en este barrio cercano a la denominada "ruta del dengue" de la provincia, ubicada a unos 1.650 kilómetros al norte de Buenos Aires.

"Tememos que en el próximo verano haya dengue hemorrágico -la variante letal de la enfermedad- como consecuencia del desborde que hubo a principios de este año" en el país, advirtió la agente sanitaria y vecina Mirta Martínez, quien también lamenta la falta de recursos para trabajar en la zona.

Su compañera, Adriana Soria, indicó además que el hecho de que varios vecinos viajen día por medio para hacer compras a Bolivia, también afectada por el dengue, fomenta la expansión del mal.

Debido a que Argentina comparte "este grave problema sanitario" con Bolivia y Paraguay, los tres países acordaron acciones conjuntas para combatir la propagación del mosquito, explicó a Efe el ministro argentino de Salud, Juan Manzur, que el viernes visitó Jujuy para presentar el Plan Nacional de Prevención y Control del Dengue y la Fiebre Amarilla, otra de las enfermedades que azota la zona.

Manzur indicó que en el país hubo este año "un desborde muy importante" del dengue, por lo que el Gobierno se propone ahora "disminuir el impacto" de la enfermedad, aunque los expertos advierten que la epidemia puede volver a repetirse en los próximos meses, tras el final del invierno.

"El factor económico es un problema muy serio. Hay mucha gente desempleada", lamentó a Efe el enfermero Mario Gareca, que trabaja en el hospital de San Pedro, adonde este año también llegaron varios casos de gripe A, que en el país causó al menos 404 muertos y más de 100.000 afectados.

A estos males también se suma el histórico mal de Chagas, una enfermedad que sufren unos cuatro millones de argentinos, muchos de ellos del norte del país, según denuncian organizaciones locales.

"Yo siempre compro agua mineral para tomar y cocinar porque no nos confiamos", señaló el vecino Carlos Escalante, quien admitió sin embargo que su costumbre resulta "cara", por lo que muchos pobladores de la zona no pueden imitarla.

Escalante también se diferencia de sus vecinos en que él se encuentra sólo a metros del hospital de San Pedro, mientras que a otros, más alejados, les resulta difícil el trayecto a pie por el camino de tierra y bajo el intenso sol para llegar al centro asistencial.

Allí, a la entrada del hospital, un dibujo de un mosquito "aedes" al que se señala como "¡culpable!" revela cuál es la principal preocupación por estos días en esta desamparada región.
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22 de agosto de 2017 | 03:00
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