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Domínguez le da un oro mundialista a España diez años después

La española Marta Domínguez le dio hoy el primer oro en un Mundial de atletismo a España en diez años al imponerse en la final de los 3.000 metros obstáculos de Berlín con un tiempo de 9:07,32 minutos.

España no ganaba una medalla de oro en un Mundial desde Sevilla 1999, donde lo hicieron Abel Antón en el maratón y Niurka Montalvo en el salto de longitud.

Domínguez, de 33 años, logra además su primer oro en una gran competición, después de las dos platas mundialistas que consiguió en los 5.000 metros de Edmonton 2001 y París 2003.

Después de las decepciones en la marcha, la obstaculista dio hoy también la primera presea en el Mundial al atletismo español, que en los Juegos Olímpicos de Pekín se fue con las manos vacías.

Allí, la española, que se pasó el año pasado a los 3.000 obstáculos, se cayó en la antepenúltima valla, en la contrarrecta, cuando remontaba puestos en busca de una medalla. El golpe la dejó conmocionada y ni siquiera terminó la prueba.

Hoy todo fue sobre ruedas y las lagrimas de entonces se convirtieron en sonrisas. Familia, amigos, compañeros de entrenamiento: todos apoyaron a la española desde la grada. "Y esta vez no los defraudé".

"Me hubiera gustado que este año hubiera sido olímpico", lamentó la española, que corrió siempre de forma inteligente, perfectamente colocada y sin problemas en el paso de la ría.

Domínguez no lanzó señales positivas en las semifinales, donde clasificó como tercera de su serie. Entonces confesó que no se había encontrado bien, quizá por el horario matutino de la carrera.

Hoy, la prueba arrancó a las 20:30 local, con los focos del estadio alumbrando ya la pista azul y la temperatura perfecta para una prueba de resistencia.

A falta de dos vueltas, sin embargo, Domínguez se asustó. La respiración no era la adecuada. "Algo va mal", pensó la corredora, que temió por el resultado al ver atacar a la tunecina Habiba Ghribi.

En el último giro, sin embargo, el horizonte se despejó. La rusa Gulnara Galkina quedaba atrás y sólo tres corredoras disputarían las medallas, con lo que el podio estaba asegurado. El aire volvió a los pulmones de la española y la recta final fue una exhibición de fuerza.

"Tengo una capacidad innata. Sin pensarlo mi cuerpo sabe dosificar el esfuerzo", aseguró. "La gente ha ido cayendo por sí sola y he acabado muy, muy bien".

"Soy la persona más feliz del mundo", confesó Domínguez, que dio una vuelta a la pista con la bandera española atada al cuello.

Domínguez recibió la presea de manos del presidente de su federación, José María Odriozola, precisamente el hombre que le convenció para que abandonara el 5.000 y se pasara a los obstáculos.

"Por fin he encontrado mi prueba", confesó la española. "Desde pequeñita siempre me ha gustado. Incluso cuando no existía. He sido siempre bastante 'chicazo', iba con los chavales de mi barrio corriendo por las huertas y saltando árboles".

La medalla de Domínguez supone además una inyección de oxígeno para el atletismo español, después del fracaso hoy en las semifinales del 1.500 masculino, su prueba fetiche y en la que no habrá ninguno de sus atletas en la final tras la eliminación de Juan Carlos Higuero y Reyes Estévez.
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