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El Triunfo ante Rusia dejó feliz a Maradona

El triunfo ante los rusos dio motivos de calma al entrenador de la selección Argentina de cara al cotejo ante Brasil, por la eliminatorias. El match ante los brasileños será el 6 de septiembre en Rosario.

Como Diego Maradona parece edificar la mayor parte de sus expectativas en el tono anímico de sus jugadores, y por añadidura en el tono anímico de su equipo, el balance del partido contra Rusia se revela positivo, incluso por encima de una victoria que no deja de tener su valor.

La proximidad del trascendente choque frente a Brasil volvía más necesario que la Selección Argentina expresara síntomas de salud en términos de ganas, entrega, compromiso, en fin, de todo eso que no debería ser la consumación del viaje sino apenas una plataforma de despegue, pero que es indispensable para acometer la empresa que fuere.

El propio Maradona, cada vez vez más afirmado en su vertiente motivadora, había hecho hincapié en el carácter preparatorio (sobre todo en el indicador de la templanza) de un encuentro que primero descalificó y luego valoró de forma entusiasta.

Pues bien, si la cuestión pasa por la santísima trinidad de correr, meter y luchar, el equipo argentino volvió a dar el presente.

También, cómo no, ofreció algunos momentos de buen control de pelota, aceleración, profundidad y contundencia, lapso que comprendió el final del primer tiempo y el gol de Jesús Dátolo.

Sin embargo, así en este como en otros partidos de la era Maradona, sobrevuela la sensación de que los lapsos de fluidez, de elaboración prolija y demás emanan menos de la prédica del entrenador que del peso específico de los jugadores.

De eso que, a grandes trazos, se da en llamar "jerarquía".

En realidad, la idea madre de Maradona es hasta aquí indescifrable aun cuando se intente interpretarla con significativas dosis de buena voluntad y optimismo.

Si a algo juega la Selección, todavía no lo sabemos.

Sí sabemos, en todo caso, que se va perfilando un equipo sin grandes alardes tácticos, de defensa permeable, poco inclinado a presionar cerca del arco rival y aferrado con uñas y dientes a la gravitación de Javier Mascherano del medio campo hacia atrás, y de Lionel Messi del medio campo hacia delante.

Que Diego haya incluido a Jonás Gutiérrez en su tríada de enamoramientos debe entenderse como un pintoresquismo propio de quien en el afán de mantener a la tropa con la moral en alto gusta de repartir caramelos sin fijarse en gastos.

De paso: ¿no resultó poco serio que mientras Maradona hablaba de las lesiones de Carlos Tevez y Juan Sebastián Verón uno y otro jugaran amistosos de pretemporada?

Maradona al margen, mientras se acerca Brasil, una verdad tamaño Amazonas y una esperanza:

Gabriel Heinze es un flojo lateral izquierdo y un aceptable defensor central.

Agüero, por fin, rindió a satisfacción con la celeste y blanca de mayores; en esa frecuencia sí se justificarían la titularidad y la postulación a socio de Messi.
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7 de Diciembre de 2016|17:48
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