Deportes

El Estadio Olímpico, moderno pero unido para siempre a Berlín 1936

Con su pista azul y sus modernas instalaciones, el Estadio Olímpico de Berlín es el escenario perfecto para albergar el Mundial-2009 de atletismo, del 15 al 23 de agosto, aunque siempre estuvo y estará vinculado a los Juegos Olímpicos de 1936.

Setenta y tres años después de sus cuatro títulos olímpicos en forma de afrenta al régimen nazi, el espíritu del estadounidense Jesse Owens sigue presente en el Estadio.

La final de la Copa del Mundo de fútbol en 2006, los partidos del Hertha Berlín, la Golden League de atletismo o los conciertos de U2 y Depeche Mode: el Olympiastadion ha sido testigo de muchos acontecimientos pero, para muchos, su historia se detuvo en 1936.

La verdad es que la arquitectura del gris recinto monumental recuerda inevitablemente que fue construido por el régimen nazi, aunque se hayan gastado 242 millones de euros en renovarlo de cara a la Copa del Mundo de 2006.

Situado al oeste de Berlín, a unos 10 kilómetros del centro, el Olympiastadion fue construido entre 1934 y 1936 por el arquitecto Werner March.

El recinto de forma ovalada debía integrarse dentro de Germania, la capital soñada por Hitler para celebrar la superioridad de la Alemania nazi.

Con sus estatuas de colosos y el pebetero en el que se encendió la llama olímpica, el Olympiastadion versión 2009 sigue luciendo algunos elementos decorativos de los Juegos de 1936.

La permanencia de los recuerdos vinculados al régimen nazi siempre da lugar a polémicas. Poco antes del Mundial-2006, un colectivo de supervivientes judíos del Holocausto reclamó en vano que las estatuas realizadas por Arno Breker por encargo del régimen nazi se cubrieran durante el torneo.

Las autoridades locales esperan que el Mundial de atletismo, tres años después del de fútbol, logre "eclipsar todo lo que pasó hasta ahora", en un intento por empezar de cero.

La sombra del gigante Jesse Owens planea sobre el Mundial-2009 de Berlín

El legado del estadounidense Jesse Owens inspira más que nunca a los atletas de su país. Para Tyson Gay y el resto de la delegación de Estados Unidos es más que un símbolo: lucirán ostensiblemente en sus camisetas las iniciales J y O en homenaje a Jesse Owens, ganador en 100, 200 metros, salto de longitud y relevos 4x100 en los Juegos Olímpicos de 1936.

"Jesse Owens es un héroe para mí en más de un sentido. Será muy especial correr en el estadio donde corrió él", repite Tyson Gay, cuyo duelo en los 100 metros con su rival el jamaicano Usain Bolt será uno de los momentos más esperados en Berlín.

Todos, desde la Federación Estadounidense de Atletismo hasta los organizadores del Mundial-2009 pasando por la Federación Internacional, quisieron rendir homenaje al velocista negro, descendiente de esclavos, que por sí solo arruinó el triunfo de la Alemania nazi que esperaba Adolf Hitler.

La exposición "Jesse Owens, una leyenda del deporte", organizada al margen del Mundial en el parque olímpico, rememora los logros de Owens en 1936 y también el entusiasmo que el sprinter norteamericano, fallecido en 1980, suscitó entre la población alemana.

El 3 de agosto, se impuso en los 100 metros en 10 segundos y 3 décimas. Al día siguiente, ganó el concurso de salto de longitud por delante del alemán Luz Long. Y el día 5 no tuvo rival en los 200 metros, antes de coronar su actuación el 9 de agosto con sus compañeros del relevos 4x100 metros.

Como sus hazañas suponían un claro desmentido de la supuesta superioridad de la "raza aria", Hitler se negó a estrechar su mano.

Luego los historiadores descubrieron que el canciller alemán recibió una reprimenda el día anterior al primer título de Owens por parte del Comité Olímpico Internacional, por haber felicitado a todos los ganadores del día salvo a otro negro estadounidense, el campeón de salto de altura Cornelius Johnson.

A partir de entonces se decidió no saludar en público a ningún ganador.

Owens afirmó después en sus memorias que Hitler le hizo un gesto con la mano.

En esos Juegos Olímpicos de la propaganda, su amistad con Luz Long, rival al que superó en salto de longitud, fue silenciada. Fue el alemán quien le aconsejó que alargara el impulso en su carrera cuando estaba en apuros en las eliminatorias, sin lograr superar los 7,15 metros necesarios.

Tras el concurso que al final ganó Owens con un salto de 8,06 metros, ambos se felicitaron calurosamente y posaron juntos para los fotógrafos.

Después de los Juegos, los ideólogos del régimen nazi utilizaron esas fotos y las de la competición para explicar en los libros escolares las diferencias entre las distintas razas, ya que, decían, Long ejemplificaba "el control del cuerpo de la raza nórdica" y Owens era "como un animal salvaje".

Berlín no olvidó nunca a Owens, que fue recibido varias veces con grandes honores tras la Segunda Guerra Mundial. En uno de sus viajes conoció a Kai Long, hijo único del que fuera su rival, que pereció en la invasión británica de Sicilia en julio de 1943.

Kai Long y una de las nietas de Jesse Owens estarán en el Estadio Olímpico el 22 de agosto para entregar las medallas a los tres primeros clasificados en salto de longitud del Mundial-2009, 73 años después de que naciera una improbable amistad.
En Imágenes