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Pérdidas irreparables que sacuden y enlutan al deporte mendocino

Las trágicas desapariciones del jugador de vóleibol Andrés Corvalán y del remero Kevin Atem enlutaron al deporte de Mendoza. Dos pérdidas irremediables que entristecen a quienes tuvimos la posibilidad de conocerles.

En una semana el deporte mendocino perdió a dos jóvenes deportistas. La desgracia hizo que Andrés Corvalán y Kevin Atem no estén más entre nosotros.

Andrés Corvalán, de 21 años de edad,  era jugador de vóleibol del Club Mendoza de Regatas e integró las filas del Mendoza Vóley.

Su repentina partida tomó a todo el mundo por sorpresa. Mala praxis, mala fortuna o vaya a saber que juego del destino hicieron que el querido Negrito se fuera de este mundo terrenal.

Oriundo de San Carlos, Corvalán comenzó su trayectoria deportiva en el Instituto La Consulta y luego defendió los colores de Tunuyán y luego engrosó las filas del Club Mendoza de Regatas y llegó a integrar el equipo de Mendoza Vóley que jugó la Liga Nacional.

Hoy por hoy su caso es estudiado por la justicia tras fallecer luego de ser atendido en la guardia del Hospital Antonio Scaravelli de Tunuyán.

El líbero se presentó en la guardia del hospital regional de ese departamento luego de haber sido revisado en el centro de salud de La Consulta, en San Carlos, donde le habrían diagnosticado una peritonitis.

En ese momento, según informaron fuentes del nosocomio tunuyanino, fue revisado en la guardia por el médico cirujano Rodolfo Maza, quien guiándose por los resultados de unos análisis determinó que el paciente presentaba un cuadro de gastroenteritis. Fue medicado y le dieron el alta pero unas horas más tarde se descompuso en su domicilio y falleció.

Otro de los hechos trágicos para el deporte mendocino aconteció hace un par de horas atrás.


Kevin Antonio Atem, remero del Club Mendoza de Regatas y del Seleccionado Nacional,  falleció en un accidente de tránsito ocurrido en el Corredor del Oeste, a metros del cruce con calle Paraná.

El joven deportista se desplazaba en un Peugeot 504 y por razones que aun se desconocen, fue a parar contra el guardaraid.  Cuando los bomberos asistieron al rescate, Atem estaba con el cinturón colocado y aun con vida. Sin embargo, minutos después falleció en el lugar del hecho.

El desafortunado remero sobresalió en varias competencias. Fue finalista en el Panamericano de Río de Janeiro con la cuarteta integrada por Carlos Lauro, Pablo Mahnic y Nicolás Carrera.

También participó y se ubicó quinto en el Mundial  de Alemania en la especialidad de peso ligero junto a Carlos Lauro y subcampeón sudamericano  en cuatro sin timonel en Chile.

La desazón desembarcó sobre dos historias repletas de vida, dos chicos con ilusiones grandes se toparon de golpe con la maldita muerte. Es injusto quizás, que aquellos de espíritus nobles sufran la cachetada cruel de un destino impiadoso.

En la memoria de Kevin y Andrés, en el nombre de sus logros deportivos, en honor a sus dedicadas vidas por el deporte, sólo queremos agradecerles, por haber sido como fueron y por permitirnos llenarnos el pecho de orgullo por haberlos disfrutado cada minuto de su vida.  

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