Buscan a una médica y a una enfermera por la red de abortos y venta de bebés

Las profesionales están prófugas y son intensamente buscadas por la Policía Federal y de Mendoza. Ambas trabajarían en hospitales públicos de la provincia y desde ese lugar tendría acceso a realizar documentos apócrifos para comercializar a los recién nacidos en sus consultorios clandestinos. Hay tres detenidas.
Ver videos del consultorio y de los jefes policiales.

El sábado por la tarde la Policía Federal en conjunto con la de Mendoza realizó siete allanamientos, cuatro en Guaymallén y el resto en otros departamentos en busca de los responsables de una red dedicada realizar abortos pero también a la comercialización de niños, según especulan los investigadores.

En una de las viviendas encontraron una bebé de un mes que fue llevado al Hospital Notti. A la niña la rescataron los uniformados en el consultorio clandestino que funcionaba en calle Sarmiento 599 de Guaymallén. Allí se realizaban las interrupciones de los embarazos, en una sala quirúrgica muy bien confeccionada, incluso con una sala de espera.

Consultorio clandestino de calle Sarmiento

En tanto que en otro de los allanamientos  (realizado en calle Álvarez Condarco al 2000, de Guaymallén) los pesquisas dieron con un bebé, de unos 45 días, que estaba en el piso, debajo de una cama. Lo había escondido una mujer que no pudo justificar la tenencia del niño, y por esta razón fue detenida, al igual que otras dos mujeres (todas de entre 30 y 40 años), que están a disposición del fiscal especial Eduardo Martearena.

Este sábado el jefe de la Delegación Mendoza de la Policía Federal Jorge Pallas adelantó que había una médica prófuga, pero fuentes ligadas a la investigación este domingo ampliaron esa información: “Estamos buscando a dos profesionales que son las jefas de esta banda”.

Sin embargo, el informante señaló que están involucradas directamente la médica y una enfermera, e indirectamente otras personas a la red, porque “hay más personas que trabajan para ellas y también intentamos capturar”.

La galena y la enfermera se desempeñarían en hospitales públicos de la provincia, aunque no se especificó cual. Desde su trabajo documentaría a los recién nacidos en sus consultorios clandestinos a nombre de los “padres compradores, como si hubiese pasado la parturienta por el hospital”.

Este detalle no ha sido objetivamente probado, o bien los investigadores ya tienen todos los datos que prueban esta práctica pero decidieron sólo brindar parte de la información a la prensa, sobre todo después de que la noticia, publicada ayer por MDZ, tomó el domingo carácter nacional y varios medios de todo el país se interesaron en el caso.


Luego de los allanamientos los investigadores explicaron por lo bajo cómo funcionaba el negocio. Indicaron que si una mujer llegaba a estos consultorios clandestinos decidida a interrumpir su embarazo, se le practicaba el aborto, se le cobraba y se iba a su casa.

Pero cuando alguna mujer, sobre todo joven, estaba asustada y dudosa, y además posía escaso nivel de instrucción, las médicas la convencían para que siguiera adelante con el embarazo. No lo hacían por una cuestión de convencimiento religioso o ético, más bien todo lo contrario.

Le ofrecían mantenerla hasta el parto y que cuando naciera el bebé se lo compraban. “Cuando observan que una joven o mujer tiene mucho miedo al aborto le dicen que en vez de matar al feto continúe con el embarazo, que ellos se harán cargo de todos los gastos y cuando nazca ellos se lo compran. Así se evita —le dicen a las mujeres— ‘tener el cargo de conciencia de un crimen y que su hijo estará mucho mejor en manos de personas más pudiente’, como se ve muchas veces en las películas”, finalizó el informante.

Los jefes de la Policía Federal y de Mendoza hablan sobre la investigación

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