Prestadores médicos justificaron el aumento de las prepagas

Los prestadores de servicios de salud consideran que el aumento del 24% promedio que anunciarán las prepagas a sus asociados a partir del martes próximo, permitirá mantener la calidad de atención médica de la población asociada a la medicina privada, y aclararon que la medida sólo alcanza al 8% de la gente, y que no repercutirá en el índice de inflación.

Para los prestadores nucleados en la Asociación Civil de Actividades Médicas Integradas (ACAMI), el incremento en las prepagas "lo pagará de su bolsillo menos del 3 por ciento de la población, ya que el resto de los asociados son corporativos, por lo que el costo deben afrontarlo las empresas", a la vez que precisaron que la suba regiría desde diciembre.

Buena parte del costo de las empresas de medicina prepaga está influido por la fuerte alza en los insumos que sufren los prestadores, ya que el 80 por ciento es importado, y también por los aumentos salariales aplicados en lo que va del año, se indicó.

Por eso, algunos especialistas consideran que, en el marco de los cambios que se pretende introducir al cálculo del Indice de Precios al Consumidor (IPC), será preciso restar ponderación a los aumentos de la medicina privada.

Esta compleja cuestión también forma parte de los estudios que se debatirán en el X Congreso Argentino de Salud, que este año se realizará en la Academia Nacional de Medicina, entre el 15 y el 16 de noviembre próximo.

El encuentro es organizado por ACAMI, que nuclea a prestadores sin fines de lucro e integran -entre otros- los hospitales Alemán, Británico, Italiano, San Juan de Dios, sanatorio San José, Mater Dei, William Hope, Clínica Reina Fabiola, Hospital Italiano de Córdoba, CEMIC, FLENI, OSDE y la Fundación Favaloro.

Otro argumento que se utiliza para recomendar la exclusión de la medicina privada del índice de inflación es que la incidencia de este costo está concentrada en los sectores medios altos y altos de la pirámide social, por lo que su impacto queda distorsionado.
  
Incluso, las prepagas tienen "3,5 millones de afiliados, y de ese universo el 70 por ciento es socio a través de la empresa donde trabaja: son los clientes corporativos", explicó Marcelo Mastrángelo, presidente de ACAMI, en diálogo con la agencia NA. Con lo cual, recalcó: "Quienes tienen que pagar el aumento de su bolsillo son menos de un millón de personas".    

A la hora de analizar cómo se conforman los costos del sector, los recursos humanos mantienen una fuerte incidencia, ya que los salarios y cargas sociales representan más del 60 por ciento de las erogaciones totales para los prestadores.

Cada vez es más significativo el peso de los equipamientos e insumos importados, que se utilizan, por ejemplo, en estudios de alta complejidad, con elevada incidencia en los servicios que brinda la medicina privada.

En efecto, mientras lograr que se practique una tomografía computada o una resonancia magnética en un servicio público, es complicado y puede dilatarse hasta meses, la mayoría de las prepagas autoriza estas prestaciones sin trabas ni demoras.

Esto, que representa una atención de excelencia para el paciente, lleva también a que los costos del sector sean mucho mayores.

Las entidades de medicina prepaga afirman que el aumento de sus cuotas -que impacta en forma directa sobre unas 500.000 familias- tiene un a incidencia muy reducida en el índice de inflación.

Mastrángelo desaconsejó hacer creer a la gente que "cuando no le aumentan la cuota es una buena noticia", porque "si el sector financiador no puede ajustar sus cuotas tampoco puede destinar más recursos a los prestadores que, a su vez, no pueden invertir.

"Sólo con un resultado económico positivo se puede invertir en desarrollo, y sin desarrollo en tecnología y especialización profesional se pierde calidad, que en este caso significa calidad de vida", indicó.

Según los expertos, son varios los factores que llevan al crecimiento de los costos de atención médica, entre ellos el envejecimiento de la población, el avance de los tratamientos y el mayor consumo per cápita de prácticas de medicina.

También intervienen factores como la incertidumbre normativa de las prestaciones que deben autorizarse (a veces esas dudas surgen por los progresos constantes de las técnicas) y la alta litigiosidad, tanto por reclamos de cobertura como por abusivos reclamos de mala praxis médica.
  
El último aumento que las empresas aplicaron en las cuotas fue entre diciembre de 2006 y enero de este año. Las subas, entonces, oscilaron entre el 18 y el 22%. Ahora, el incremento sería comunicado a partir de la semana próxima, si de acuerdo a lo previsto, el lunes se firma el convenio con el gremio de la Sanidad.
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16 de diciembre de 2017 | 17:40
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