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Rebelión contra la "invasión" de extranjeros en el fútbol portugués

"¡Estamos en vías de extinción!": con este dramático llamado de atención, el Sindicato de Jugadores de Portugal inició estos días una especie de rebelión contra el creciente número extranjeros en el balompié luso, dónde predomina el idioma español. 

"Lo que está en juego es el futuro del fútbol portugués", asegura el presidente del SPJ, Joaquim Evangelista, quien también le declara la guerra a la nacionalización de extranjeros para ser utilizados en la selección.

En la primera división de Portugal, el porcentaje de extranjeros crece año tras año. Esta temporada llega a 55 por ciento. Sólo Inglaterra exhibe un porcentaje (59) más elevado.

Los principales "culpables" de la tendencia son los jugadores de América del Sur. Pero ya no son sólo los brasileños, atraidos tradicionalmente por el idioma y los lazos culturales, los únicos que llegan en masa al aeropuerto Portela de Lisboa.

El diario "Público" constató recientemente: "En la búsqueda del éxito, los tres grandes de Portugal (Benfica y Sporting, ambos de Lisboa, así como el campeón FC Porto) apuestan por la América del sur hispana".

Según el rotativo, fueron los argentinos "Lucho González y Lisandro López y sus historias de éxito (en el FC Porto) que comenzaron y validaron esta tendencia reciente".

López y González se mudaron este verano boreal a Francia, pero el club de Oporto compró inmediatamente a otros tres jugadores argentinos: Fernando Belluschi, Diego Valeri y Sebastián Prediger.

Evangelista no ve esta tendencia con buenos ojos. Quiere organizar una reunión de emergencia con representantes de la federación, con el seleccionador nacional, Carlos Queiroz, y con varias ex estrellas del fútbol portugués.

En opinión de Evangelista, y de muchos otros en Portugal, se ha llegado a un extremo. Y ellos tienen sus motivos para pensar así.

Uno de estos motivos es el Benfica "de los sudamericanos", que tiene en sus filas entre otros a los argentinos Pablo Aimar, Javier Saviola y Angel Di Maria, los brasileños Luisao, Keirrison y Ramires, el paraguayo Oscar Cardozo y el uruguayo Maxi Pereira.

En el tradicional club del barrio lisboeta de la Luz, esta temporada se perfila un equipo titular con un solo portugués, el portero Moreira, que de todos modos podría perder su lugar de privilegio con la llegada del guardameta brasileño Julio César de Belenenses.

Todo indica que en el campeón FC Porto, mientras tanto, sólo tres hombres con pasaporte portugués, Bruno Alves, Raul Meireles y Ronaldo, tendrán un lugar asegurado en el once titular.

Otro tema que llena de indignación a los "nacionalistas" del balón es la anunciada naturalización del brasileño Liedson. El centrodelantero del Sporting de Lisboa está llamado a impedir, con sus goles, que el cuarto del Mundial de 2006 quede fuera de la cita mundialista de 2010 en Sudáfrica.

Se entiende cualquier intento, ya que en el Grupo 1 de las eliminatorias europeas el equipo de la superestrella Cristiano Ronaldo se ubica a siete puntos del líder Suecia y a cuatro unidades de Hungría, que ocupa el lugar que da derecho al repechaje.

Evangelista sabe que Liedson es uno de los mejores del fúitbol portugués, pero cree ver una tendencia peligrosa: "Los jóvenes portugueses casi ya no tienen chance en los clubes de su propio país".

El jefe del sindicato opina que todo esto es "un escándalo". Y no es el único. Contra la nacionalización de extranjeros se pronunciaron varios iconos del fútbol local, como Luis Figo, Rui Costa, Fernando Couto, Joao Pinto o Vitor Baia.

Figo, por ejemplo, ya había protestado, en su momento, cuando fueron convocados por primera vez a la selección Deco y Pepe, ambos brasileños de nacimiento.

"No tengo nada contra Liedson, pero creo que no es el camino correcto. Tenemos que tener mucho cuidado", advirtió Pinto.

Los actuales jugadores de la selección no reclaman. "Pero solamente porque pueden ser castigados por ello, está en los contratos. Pero todos ellos están preocupados", sostiene Evangelista.

Preocupados se muestran también los seguidores y los medios. La mayoría piensa que los tiempos en que Portugal se lucía con muy buenos equipos juveniles, como fueron los campeones mundiales sub 20 de 1989 y 1991, no volverán tan rápido.

El diario deportivo "Record" destaca que en los últimos 20 años, solo tres portugueses lograron consagrarse goleadores máximos de la primera división.

"¿Cuando se acaba de una vez por todas esta sequía? Aquellos que promueven la nacionalización de futbolistas extranjeros para la selección ganan cada vez más espacio, para perjuicio del fútbol y del pueblo portugués", lamenta el portal deportivo "Olheiros".

Tras Liedson, el segundo candidato a la nacionalización ya está en la "fila": se trata del delantero de Sporting Yannick Djalo, de 23 años de edad y nacido en Guinea-Bissau.

"¿Será que en poco tiempo vamos a jugar sólo con dos tercios de jugadores nacidos en nuestro pais, como es el caso de Alemania o Francia? Sería una gran tristeza", escribió un seguidor a un diario en una carta de lectores.

Queiroz, otrora un aguerrido defensor del trabajo de base en el fútbol, es hoy bastante más pragmático: "Liedson es un buen jugador, y quién soy yo para decir si un jugador es más o menos portugués que otro".
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