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La legión argentina en la Bundesliga: de Klimowicz a Zuculini

Son pocos, si se los compara con lo que están en las ligas española e italiana, pero no pasan desapercibidos. Entre todos, no juntarían ni siquiera un equipo entero, pero tienen un lugar de preferencia entre las hinchadas de sus respectivos clubes: son los jugadores argentinos de la Liga Alemana.

Están los veteranos, como Diego Klimowicz, que está en su séptimo año de su idilio con el fútbol alemán, y los recién llegados, como Lucas Barrios, Raúl Bobadilla y Franco Zuculini, desconocidos hasta hace pocos días, pero generadores de expectativas inusuales. Y están los consagrados, como Martín Demichelis o Javier Pinola y los que no terminan de convencer, como José Sosa, el paraguayo-argentino Jonathan Santana y el nacionalizado israelí Roberto Colautti.

De perfil bajo, Klimowicz es el de mayor continuidad. Después de pasar por Wolfsburgo y Borussia Dortmund, hoy es figura clave en el modesto equipo de Bochum, al que con sus goles salvó del descenso la temporada pasada. Llamado "el abuelo" por sus 35 años es el delantero más viejo de toda la liga, después de Oliver Neuville (36, Borussia Mönchengladbach).

"Diego es fundamental para el equipo", dice el entrenador Marcel Koller, que destaca "su olfato goleador, su experiencia, su capacidad por llevar inseguridad al área rival". A su edad, "Klimo" ya no necesita hacer todos los ejercicios en los entrenamientos, siempre y cuando siga haciendo goles. Y de eso sabe.

Con 67 tantos en 198 partidos es el más efectivo de los casi cuarenta jugadores argentinos que aparecieron en la historia de la Bundesliga desde el desembarco casi simultaneo, en 1972, de Horacio Neumann y Christian Rudzki. Después, pasaron con diferente suerte estrellas, talentos, esperanzas y consagrados como Carlos Babington, Federico Insúa, Andrés D'Alessandro, Juan Pablo Sorín o Bernardo Romeo.

Entre los más recordados figuran el ahora técnico en Chile José Basualdo o Sergio Zárate y sobre todo, Rodolfo Cardoso, con 220 partidos el que más tiempo se quedó, jugando para Homburg, Friburgo, Werder Bremen y Hamburgo. Cardoso terminó radicándose en Alemania ("la mejor decisión de mi vida"), donde actualmente dirige la reserva del Hamburgo.

La nueva camada de ilusiones la encabezan los recién llegados, Zuculini, que a sus 18 años llegó al Hoffenheim proveniente de Racing, o Barrios, el argentino del Colo Colo que en el Borussia Dortmund "puede llegar a despegar como pocos", según acaba de pronosticar Franz Beckenbauer después de verlo jugar la primera vez.

Similar expectativa la creó Bobadilla en Borussia Mönchengladbach, donde juega junto a Colautti. El delantero de 21 años es atípico por su singular trayectoria. Fue jugador de los dos grandes del fútbol argentino, River Plate y Boca Juniors, pero allá nunca jugó en primera división. "Me echaron", se limita a decir ahora, confiado en que habrá revancha que le permita soñar con ser convocado alguna vez para la selección.

Hace tres años recaló en la segunda división suiza, en el Concordia de Zúrich, donde explotó su potencial goleador. Inmediatamente pasó al Grasshopers, donde la pasada temporada del torneo convirtió ocho tantos, a pesar de haber jugado sólo 14 partidos por culpa de problemas musculares. La prensa local ya lo bautizó como "Bomber-dilla" por su potencia goleadora.

Demichelis es el más sólido entre sus compatriotas, y el único en estar en la selección, con el aval de ser titular en el equipo más exigente del fútbol germano, el Bayern Múnich. Pero sufrió una grave lesión (rotura de ligamentos en el tobillo derecho) y será baja entre seis y ocho semanas.

Pero si Demichelis es el de mayor vuelo, hay otro que le gana en cuanto a popularidad: Javier Pinola, lateral izquierdo o central, depende donde lo pongan, e ídolo indiscutido de una de las hinchadas de mayor peso, la del Núremberg.

Cuando hace un año el equipo bajó a segunda y el club no sabía cómo mantenerlo, la hinchada creó el portal especial "Pinola-debe- quedarse" (Pinola-muss-bleiben), iniciando un movimiento de base para que se quedara, porque "Pinola es Núremberg".

El jugador no se marchó, rechazó ofertas del Leverkusen, se quedó un año jugando en segunda, y ahora vuelve a reaparecer en primera división. "Volver con el Núremberg es cumplir un sueño", dice "Pino".
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11 de Diciembre de 2016|02:52
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