Susana Becerra: Figura fundamental de la sociología mendocina

Murió una pionera de las ciencias políticas y sociales de la provincia. Con una vasta e impecable experiencia docente e investigativa, la académica marcó un antes y un después en su profesión. Aquí, el homenaje de MDZ y una entrevista exclusiva a la socióloga realizada por su colega Marcelo Padilla.

Una de las referentes más importantes de las ciencias políticas y sociales de Mendoza falleció ayer. Se trata de Susana Becerra, quien hizo su nombre en los ámbitos académicos a partir de una vastísima experiencia como docente e investigadora de la Universidad Nacional de Cuyo.

Susana fue víctima del cáncer, al que le dio batalla durante largos años.

Sus restos son velados en las salas de velatorios de la calle Maipú, de Ciudad, y serán enterrados a las 17 en el Parque de Descanso.

Hace pocos días, precisamente el 4 de junio, nuestro columnista Marcelo Padilla publicó una entrevista a la reputada socióloga que se jubiló el año pasado y creemos que la mejor manera de homenajearla es a través de su propio y profuso pensamiento.

Desde aquí, nuestro homenaje a una mujer muy importante para la institucionalidad mendocina. Vamos a la entrevista a quien fue profesora titular de las cátedras “Teoría Sociológica Contemporánea” y “Sociología Latinoamericana” de la Carrera de Sociología de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCuyo, "y una de las encuestadoras más importante de la provincia", considera Padilla, a la sazón, también sociólogo y docente colega de Susana Becerra.

Desde 1985, Becerra colaboró en estudios cuali y cuantitativos de Opinión Pública en la zona Cuyo para consultoras de prestigio en la Argentina: MORA Y ARAUJO Y ASOC.; ARESCO S.A. (Julio Aurelio y Asociados), MELNIK BURKE y Asociados S.A., ALBERTO WILENSKY,  GRACIELA ROMER Y ASOC, SOCIOLOGÍA Y COMUNICACIÓN, IPSA NIELSEN ARGENTINA S.A. (Bs. As.). Fue, además, consultora del PNUD-BID (1997-1999).

Su trayectoria profesional y académica, sus recuerdos de la fundación de la carrera en Mendoza, su cierre durante la dictadura, el exilio en Costa Rica y la recuperación democrática; tópicos de una entrevista a fondo con una de las pioneras de la disciplina en el oeste argentino.

-Susana… ¿Cuándo te vinculaste por primera vez con la sociología?

-Bueno, mirá, yo una vez que me recibí de maestra, decidí entrar a la universidad, yo lo que quería en realidad era estudiar  abogacía. Mi idea era estudiar abogacía pero acá no estaba la carrera.  Entonces mis padres me dijeron, “mirá, nosotros te vamos a bancar pero si estudias libre, porque irte a vivir sola a Córdoba”, que era donde yo iba a estudiar, “no, de ninguna manera”. Entonces, hice un viaje a Córdoba, me inscribí, empecé a preparar una materia, pero ahí nomás corté. Porque en ese lapso, a raíz de amigos adolescentes, entre mis amigas, estaba la hija de un egresado de acá, de la Escuela de Ciencias Políticas, que era el doctor López (….) entonces, conversando un día con él me empezó a hablar de la facultad, bah, no de la facultad, de la Escuela de Ciencias Políticas, me contó más o menos en qué consistía, y en ese momento se me ocurrió que era lo más parecido a lo que yo quería hacer. Porque en esa época la escuela, en realidad el plan de estudios de la escuela, era muy formal. En realidad la mayoría eran materias de derecho, a mi eso me entusiasmaba.

-¿Eso fue en el actual edificio en la ciudad universitaria?

-Noooo, para nada, era la escuela todavía, donde empezamos nosotros. Luego ha tenido varios lugares: empezamos en la calle Primitivo de la Reta, seguimos después en la calle Buenos Aires, de la calle Buenos Aires nos fuimos a calle Las Heras, donde funcionaba el edificio de Filosofía y Letras. Filosofía no sé si ya se había trasladado acá y nos dejo el edificio o se había ido a otro lado, no me acuerdo, y nos dejó el edificio. Un edificio muy lindo en la calle Las Heras, antiguo, con dos patios, precioso, muy lindo el lugar. Allí vivimos el Mendozazo, toda la efervescencia de comienzos de los 70, en la calle Las Heras, y después recién nos vinimos acá (a la ciudad universitaria).

-¿Cuál fue tu impresión del mundo intelectual en aquellos tiempos?

-Cuando yo estudiaba acá, acordate que era la carrera de Ciencias Políticas y Sociales, tenía una materia que se llamaba sociología. Era una materia obligatoria, que aunque era la única que había, marcó mucho incluso a cohortes anteriores… porque ellos tuvieron una profesora que creo se llamaba Angélica Mendoza, ella marcó mucho a los estudiantes…cuando yo llegue, ya no estaba ella, pero me toco una profesora también muy buena que había estado en Estados Unidos que se llamaba Yolanda Borques. Ella venía muy imbuida de la corrientes empiristas norteamericanas, y nos daba autores bien empiristas, pero yo lo que rescato de ese curso, a pesar que era la única materia de sociología que había en el plan de estudios, pudimos llegar a hacer trabajo de campo. Ella nos llevaba a hacer trabajo de campo, yo me acuerdo, un trabajo que hicimos en el Barrio de la Medialuna (San José) por allá camino al aeropuerto...

-¿Y tu actividad en la investigación sociológica?

-Bueno, eso ya después cuando uno empezó a hacer investigación, que en realidad yo investigación en la facultad empecé después que volví, porque a mí me echaron durante el proceso, yo me fui a Costa Rica, estuve viviendo 4 años en Costa Rica. En la universidad allá empecé a trabajar en investigación, recién allá y como graduada.

-Contame sobre tu formación en FLACSO, ¿Cómo surgió esa posibilidad?

-Apenas me recibí se había firmado hacia poquito un convenio con FLACSO Chile, que era la única sede de FLACSO que había en ese momento, y me dieron una beca para ir a hacer una maestría allá. La maestría era en Ciencias Políticas. Me costó mucho adaptarme al principio porque, claro, yo iba con una formación muy jurídica, muy formal, y allá era el auge en ese momento de la sociología empírica, aunque ya, fines de la década de los 60,  estaba muy en ebullición toda la problemática latinoamericana. Había asumido Velazco Alvarado, un militar progresista en Perú, había muerto hacia poquito el Che, se habían dado una serie de procesos en América latina que nosotros nos sentíamos muy involucrados. Es más, ir a chile, encontrarte con compañeros de todos los países latinoamericanos, fue mi primer encuentro con la realidad latinoamericana, tan distinta a la Argentina, que en esa época Argentina era Europa, no era América latina. Entonces ahí nos enterábamos que sucedía alguna cosa en algún país latinoamericano y nos reuníamos toda la noche, a deliberar como si nosotros fuéramos a resolver todos los problemas.

-¿Qué relaciones podes establecer entre sociología y compromiso político en los años 70?

-Bueno, ya en los 70´ la cosa se va profundizando, yo en los 70 ya estaba de vuelta, sin embargo cuando yo volví (de Chile), bueno, yo había hecho mi posgrado en Ciencia Política, lo que más se parecía a los problemas sociológicos, antes que me fuera ya, yo miraba el plan de estudios y fuera de esa materia de sociología, no había nada donde yo pudiera estar. Hasta que se me abrió una posibilidad en derecho constitucional, que ahí fue cuando yo empecé a trabajar con Pérez Ghillou como JTP (jefe de trabajos prácticos) y después me fui a Chile. Gracias a él, que después fue decano de esta facultad (1967), y firmó un convenio con FLACSO, para que egresados de acá pudieran ir a estudiar allá. Cuando volví, seguí en la cátedra de él, mientras se acercaba la etapa de los cambios que se dieron en el 73 y 74 …cuando asume Carretero como rector, Emilio Tenti que había estado también…él estuvo…él se había ido a Francia…”Paco” Francisco Martín que había estado en Chile al año siguiente que yo llegué, llegó Eduardo Bustelo, Servini…cuando volvió todo este grupo, la primera camada de los que habíamos estado en FLACSO, empezamos a plantearnos la posibilidad de crear la carrera de sociología acá, de hacer un cambio en los planes de estudio…Y bueno, fue una época de mucha efervescencia, en el 73 incluso, nos reuníamos, hacíamos talleres, y la derecha espantada, “hablarles de talleres”, pensaban que a los talleres había que venir como los empleados de talleres de automóviles, así de overol, nos cargaban por supuesto, pero bueno... después vino una etapa muy fea, que fue la etapa del 75…a mi no me echó el proceso, a mi me echó el gobierno de Isabel  bajo el mandato de Ivanisevich en el área de Educación. Entonces, ahí, hubo sectores de la derecha peronista que un día vinieron, entraron acá, no sé como salimos vivos de acá adentro (en referencia a la Facultad de Ciencias Políticas), rompieron todo, vino una etapa de mucha violencia, pusieron un interventor acá en la facultad,  y a un grupo de profesores y alumnos nos echaron…bah, a los alumnos los echaron recién en el proceso…y a los profesores también, nos echaron por etapas.  En el 75 a algunos, y a otros en el 76, con el golpe militar.  A mí me echaron en el 75, nos fuimos unos cuantos…y el motivo fue que éramos peligrosos porque habíamos estado estudiando en FLACSO. A FLACSO la veían como una usina de formación de un pensamiento demasiado crítico.

-¿Qué problemáticas estudiaban en esa época?

-Bueno, en esa época  lo que yo recuerdo es el trabajo que nosotros hicimos para Clacso (Consejo latinoamericano de ciencias sociales) fue sobre la crisis del peronismo y la UCR, justamente que llevo como consecuencia la caída de la democracia en Argentina  entre el periodo 73-76. Ese fue el tema de investigación que hicimos para  Clacso. Bueno, y después,  en el 80, a principios del 80, a raíz de un amigo, Dante Polimeni, un filósofo muy conocido acá en Mendoza,  en aquella época, que murió en Costa Rica. El me consiguió trabajo allá en Costa Rica y partí para allá. Porque antes había estado yo en Colombia,  y también había conseguido, en la Universidad de Bogotá y en la de Medellín me habían ofrecido trabajo, pero cuando volví acá para irme tuve unos problemas familiares que me impidieron salir en ese momento. Pero entonces en el 80 me fui, me fui a Costa Rica y ahí estuve 4 años, todo el 80, 81, 82 y 83. Volví con la democracia, en diciembre del 83.

-Y en Costa Rica, durante tu exilio… ¿Qué hiciste en sociología?

-En Costa Rica estuve en la Universidad Nacional, trabajando en la carrera de sociología, era muy interesante Costa Rica por empezar, uno de los pocos lugares libres que quedaban en América Latina,  de todas las dictaduras que habían en América del Sur, Costa Rica y México  eran los países que más apertura tuvieron con los exiliados.  Y había mucho intercambio, de gente que iba y venía a Costa Rica, y bueno, ahí estuve en contacto con muchos argentinos, chilenos, que habían llegado antes que nosotros…los costarricenses que eran muy hospitalarios, son medio…desabridos, pero son hospitalarios. Y estuve trabajando en la escuela de sociología, porque era la facultad de ciencias sociales y tenía la carrera de sociología, la carrera de economía, de trabajo social, y de ciencia política. Y bueno, llamaron a concurso, yo estuve trabajando al principio con tiempo parcial, después llamaron a concurso para una dedicación exclusiva que la gané, después la directora del departamento estuvo de licencia casi un año, se quebró el coxis, y bueno, la reemplacé. Así que también estuve de directora de la carrera…Di posgrados en un instituto que se llamaba Idela que era el instituto de estudios latinoamericanos, donde habían  escritores, literatos, historiadores, de todas las disciplinas, también muy interesante. En el 83, que yo estaba allá, se hizo el Congreso Latinoamericano de Sociología en Nicaragua, fuimos ahí, conocimos, estuvimos con los comandantes, nos recibieron de una manera increíble, yo no lo podía creer,  porque comparaba con la Argentina. En Costa Rica yo todavía andaba con miedo, y bueno, nos llevaron ahí, me acuerdo que hasta llegamos a llorar  cuando nos recibieron los comandantes, porque nos comparaban con figuras como Cortázar,  como Graham Greene, que habían estado por ahí y les habían hecho el mismo recibimiento, entonces, fue una cosa impresionante. Y bueno, estuve ahí cuatro años en Costa Rica y después fines del 83 me vine para acá, pero no me venía todavía convencida de que me iba a quedar , tenía que ver primero, y cuando llegue acá se me complicaron las cosas porque mi viejo que ya estaba enfermo, se empeoró, mi familia quería que me quedara, entonces empecé a ver las posibilidades, mientras en Costa Rica me decían “Susana, andá tranquila que te guardamos el lugar durante un año”, acá no sabes lo que me costó poder recuperar mi espacio, pero bueno, al final lo conseguí. Y una de las cosas más interesantes fue que el primer trabajo que hice cuando me reincorporaron a la Universidad fue de hacerme cargo de hacer un plan de estudios especial  para los estudiantes de sociología que habían sido echados. Entonces yo me ocupe de todo ese grupo de chicos para que pudieran terminar la carrera, entre los que estaban  Cali Burgardt, Carmelo Cortese, entre otros.

-En el mapa de la sociología, ¿Con cuál corriente de pensamiento te identificás?

-Mirá, yo por mis vivencias de mi período en Chile y por los 4 años en Costa Rica, siempre me ha apasionado la sociología latinoamericana, los procesos que se han dado en América Latina, las temáticas, porque la sociología latinoamericana siempre ha estado muy ligada a los procesos que se han dado, a los procesos políticos y sociales, entonces a esa teoría la ves, no en abstracto, sino aplicada en el momento que por ahí puede ser una mirada  que se la puede achacar más de ideología que de teoría  pero como de cualquier manera ha tenido que ver y tiene mucho que ver la sociología latinoamericana  no surge por generación espontánea,  sino que también tiene muchos insumos de la sociología clásica , la teoría de la dependencia, Cardoso y Faletto, tienen mucha influencia weberiana, además de marxismo. Sin ser ecléctica, es una sociología  que no sigue un patrón rígido de una corriente y que ha sido creada y ha surgido muy ligada a los procesos que se han dado en América Latina. Por eso a mí siempre me ha gustado mucho.

-¿Cómo ves el rol de los sociólogos hoy?

-Yo te diría, por lo que vi en los últimos congresos que he ido por ahí, en los últimos dos o tres años, veo como una vuelta a profundizar el pensamiento crítico. Antes, la vuelta a la democracia, hasta los años 90, veía a los sociólogos más como asumiendo ese rol que te decía yo de conformidad con una democracia que fue una bendición cuando llegó, pero sabemos todos que era una democracia acotada, una democracia con debilidades, y los sociólogos como muy consustanciados en su rol de tratar de ocupar lugares en esta nueva etapa democrática, pero sin cuestionarse demasiado las falencias que pudieran existir. Y ahora veo una mayor profundización de ese pensamiento crítico que siempre caracterizó a la sociología latinoamericana…

-Crítico en general, de la sociedad, de las instituciones…

-Sí, sí, una visión más ligada a procesos populares, al estudio de los movimientos sociales, y no tanto ligada a lo institucional, que también es importante por supuesto la evolución de las instituciones  que forman parte de la sociedad, pero…

-Y eso tendrá que ver con el surgimiento en los años 90 de nuevos actores, modalidades…

-Mirá, claro, lo que pasa es que antes a lo mejor también, en la década del 80, porque recién estábamos recuperando la democracia, que era el bien tan preciado que todos queríamos sostener como fuera. Y en los 90, con el (retorno) al neoconservadurismo, eso también puede haber influido para apagar un poco los ímpetus. Pero me parece que hay una vuelta a aquellas posiciones, por lo que leo ahora, sobre todo artículos y cosas…me da esa impresión.


Nota: La presente entrevista es un extracto de una serie de testimonios recopilados para un trabajo de investigación culminado el lunes 1 de junio y presentado en la Universidad Nacional de Cuyo, denominado: “La historia de la Sociología en Mendoza: institucionalización, autonomía y política de una ciencia de la crisis a una ciencia en crisis”.

Opiniones (2)
21 de agosto de 2017 | 16:17
3
ERROR
21 de agosto de 2017 | 16:17
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Susana fue ademas de una profesional destacada una persona muy humilde y discreta. Fue pionera en lo suyo y deja una marca. Una verdadera pena
    2
  2. Hola, con mucho pesar leo esta noticia ya que se fué una grande de la socio......mis mas respetusos saludos a su famila.
    1
En Imágenes