Denuncian el virtual abandono de una abuela del PAMI

Rosa Blanca Martínez tiene 84 años, es diabética y vive con una prótesis de cadera, la cual debía ser cambiada. Pero durante cuatro meses le negaron la internación en la Clínica Pelegrina, donde tiene contrato PAMI. Finalmente lograron internarla, pero en la entidad le dieron una habitación en muy malas condiciones. Sus familiares denuncian que la paciente ha sido maltratada.

Rosa Blanca Martínez (84) es una afiliada al PAMI. Pero que no parecer ser beneficiaria de los servicios de la mutual, sino rehén de un sistema sanitario perverso.

La anciana es diabética insulino-dependiente con infección en prótesis de cadera izquierda fistulada, y debió sufrir —según su hija— durante cuatro meses un doloroso e indigno peregrinaje para que la internen y le cambien la prótesis en la Clínica Pelegrina. Pero cuando por fin la internaron, como indicó su médico, su hija denunció que alojaron a su madre en una tenebrosa habitación con humedad, paredes descascaradas y al lado de una persona con un cuadro infeccioso respiratorio muy grave. Las imágenes de esta nota pertenecen a la habitación en la que internaron a la anciana, y fueron provistas por la propia familia.

María Balbina Abraham es la hija de Rosa, y fue quien relató cómo han sido los últimos cuatro meses en la vida de su madre.

Según contó la mujer a MDZ, debido al diagnóstico de la anciana (diabética e insulina dependiente con una prótesis de cadera) fue internada el 18 de marzo en la habitación 1 de la planta baja de la mencionada clínica, donde permaneció hasta el 2 de abril. Durante ese tiempo no le realizaron la limpieza quirúrgica sugerida por la médica de guardia ni el cambio de prótesis aconsejado el 19 de marzo por el doctor Vázquez, que fue quien operó a la paciente a mediados de febrero de 2008.

Durante esos quince días “jamás llegó al PAMI la solicitud de prótesis ni la orden de operación correspondiente”, expresó su hija, quien agregó que “ante los requerimientos diarios que hacían los familiares, la administración de la clínica manifestaba que era responsabilidad del PAMI la demora”.

Pasaron los días y el 16 de abril la anciana concurrió al PAMI donde le informaron “que el pedido de prótesis y operación no ha sido recepcionado”, continuó explicando su hija, por lo cual debieron dirigirse “a la clínica, donde la señorita Liliana (encargada de los trámites de PAMI manifestó que ‘justamente iban a llamar al domicilio para solicitar más estudios’. Por ello le pedimos un turno al doctor Vázquez quien ordenó un centellograma óseo”, señaló.

El turno fue dado para el 4 de mayo, época en que la anciana ya “había dejado de caminar producto de los intensos dolores que sufría; este sufrimiento que se sumaba a reiteradas infecciones producían desequilibrios en su nivel de glucosa”, recordó su hija.

Para trasladar a la paciente al lugar de los estudios solicitados, sus familiares llamaron “el servicio de ECI, porque SERCA requería tanto trámite burocrático que hacía prácticamente imposible utilizarlo”, dijo María Balbina.

Ese 4 de mayo se realizaron los estudios durante “toda la mañana, mientras mi madre sufría dolores inexplicables cada vez que la movía para ubicarla dentro de la cámara. Además, para más sorpresas, este trabajo debió completarse por la tarde y en la mañana del día siguiente”. El servicio de ambulancia fue utilizado seis veces.

Los resultados del centellograma fueron remitidos a su médico quien “indicó que estos estudios fueran llevados directamente a la señorita Liliana (de la clínica) para la prosecución inmediata del trámite correspondiente, ya que los estudios demostraban que el estado de mi madre era crítico y necesitaba urgente cirugía”.

“A partir de ese momento, concurrimos con mi madre en varias oportunidades a la clínica y también llamamos por teléfono, pero siempre las respuestas para demorar la cirugía e internación eran dudosas. Nos decían que todo estaba en PAMI y en la mutual aseveraban que la clínica no había mandado ningún documento”, relató.

Su hija, quien realizará la denuncia correspondiente en PAMI, aseguró que su madre iba empeorando día a día, haciendo focos infecciosos que le producían fiebre de hasta 40 grados. Cuando esto sucedía llamaban a los médicos domiciliarios de SERCA, hasta que el pasado el 5 de julio determinaron que la anciana debía ser internada de urgencia a los efectos de neutralizar la infección y el defasaje de glucosa.

A las 16 de ese día llevó a su madre a la clínica. La ingresaron —siempre según su hija— por sala de guardia. “Inexplicablemente, luego de veinte minutos, me informaron que mi madre no iba a quedar internada, a pesar de que lo había requerido el médico domiciliario”. La argumentación de los profesionales de guardia fue que la paciente ya estaba estabilizada.

Encontraron un regalito al mover la cama

Pero a esa altura de los acontecimientos Rosa “se encontraba muy asustada, llorando y sin entender dónde estaba y tuvo que esperar en la sala contigua, en la camilla, en un lugar muy frío, hasta las 21 (desde las 16.30) para que la ambulancia” la trasladara a su domicilio, se quejó su hija.

La bronca de la familia de la anciana creció cuando “el médico de guardia nos dijo: ‘el mediquito de SERCA quiere internar a todo el mundo’".

Pero “el mediquito internador” posiblemente tenía alguna razón ya que el 20 de julio “le explotó en la fístula de su cadera izquierda una bolsa de pus, derramando tanto líquido que llegó hasta el piso. Nuevamente llamamos al médico de urgencia quien ordenó la internación inmediata, sobre todo ante el espantoso resultado de un hisopado que se le realizó a mi madre”.

Otra vez subieron a la anciana a una ambulancia, la llevaron a la clínica y nuevamente le negaron la internación. Pero insistieron en que la paciente debía ser internada y lo consiguieron, sólo que esto sucedió el 28 de julio, es decir ocho días después.

Pero ese no sería el final, ni mucho menos. El médico dio la orden de que sea sometida a una nueva cirugía pero “el centellograma óseo antes que le realizaron fue ‘extraviado’ en la Clínica”, aseguró María Balbina que le dijeron ese día.

Desde la operación
Un día después (el 29) a las 17 el traumatólogo Vázquez pidió la reserva de habitación pero “al llegar a la guardia en el control de rutina se verificó que el nivel de glucosa en sangre era de 275, en ese momento se le suministró sólo suero y la ubicaron en el tercer piso, habitación 31, cama B”, detalló su hija.

Luego especificó que en “el control de sala le tomaron a mi madre nuevamente el nivel de azúcar. Dio de 255 por lo que el enfermero le aplicó insulina para estabilizarla. Durante el resto del día no le suministraron ningún alimento porque ingresó después de la hora de la merienda y no estaba agendada para la cena”.                                             En esta bandeja les sirven los alimentos a los pacientes

Esta situación agravó el cuadro de la paciente: “Mi madre comenzó a desvariar a las 21.30, desconociendo el lugar donde estaba, haciendo crisis de pánico y a transpirar en exceso, situación que se produce cuando hace una hipoglucemia”.

La anciana ya estaba internada, pero recién un día después le realizaron el control médico por lo que llamaron a su médico, el doctor Vázquez. El profesional fue a la clínica en la tarde del 30 de julio y “manifestó que la fecha de operación quedaría establecida para el martes 4 de agosto, esto en caso de recibirse la prótesis este lunes”, siguió contando su hija porque en principio la operación estaba programada para el sábado 1 de agosto, pero PAMI no pudo entregar la prótesis a tiempo.

El pasado viernes la anciana supuró excesivamente y con fuerte fetidez, sobre todo en la escara de la cadera derecha. “Se le solicito a la enfermera que le realizara curación y la contestación fue que no porque estaba indicada para la tarde”, recordó María Balbina que, con angustia, expresó que “la sábana, la azalea y el camisón estaban totalmente mojados de un liquido sanguinolento con pus”.

Apósitos y otros elementos dejados horas en la habitación

Por la noche la anciana no lograba dormir. Había pasado días de mucha agitación, quejándose de diversos dolores. Y entró “en estados de pánico para lo cual necesita medicación” explicó su hija, quien llamó a la enfermería cuando la paciente se durmió. “Vinieron dos enfermeros y sin dar ninguna explicación previa manifiestan que deben llevar a la paciente al piso de abajo que es el que corresponde al PAMI”.

“Les supliqué que esperasen hasta el otro día para evitar que mi madre se despierte y sufriera dolores por el movimiento y se asustara. Pero la respuesta fue que la orden estaba dada y debía cumplirse en el momento”.

Entonces los enfermeros se dispusieron a sacar a Rosa de su cama, pero esto llenó de dolor a María Balbina, quien recordó que “debido a la dificultad de levantarla con la sábana y la azalea, la enfermera se paró en la cama y así levantó la sábana mientras el enfermero desde abajo jalaba para trasladarla a la camilla”.

La anciana estaba en una habitación acorde a su edad y enfermedades, pero la llevaron “a un espacio tétrico, sucio, reducido, lleno de gente (acompañantes de una paciente con infección respiratoria en estado grave) y a esta paciente entubada, emitiendo sonidos aterradores porque padece una enfermedad respiratoria grave”, se quejó su hija.

Luego reflexionó que es probable que PAMI conozca la antigüedad de esta edificación pero seguramente desconoce que las paredes están descascaradas hasta en el revoque grueso completamente y sucias, que el baño pierde agua y la ventilación es escasa, lo cual produce un hacinamiento contraproducente para los requerimientos sanitarios actuales.

MDZ ha intentado en reiteradas ocasiones comunicarse con las autoridades de la clínica para hablar específicamente de este caso, pero no hemos sido atendidos, ni recibidos; por lo que no hemos podido contar con el descargo. Sí se supo, a través de los familiares, que la anciana será operada hoy después del mediodía de este miércoles.

María Balbina Abraham quiso dar a conocer la historia de la afiliada a PAMI Nº 13536062860100, pero esos dígitos corresponden a su madre y por su puesto que su relato es en sí una denuncia, pero también un pedido de dignidad para los ancianos.

Opiniones (4)
18 de noviembre de 2017 | 15:41
5
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18 de noviembre de 2017 | 15:41
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. La ex ministra Ocaña, se "FUE" del ministerio por la presiones que recibia de la CGT (moyano), para manejar los fondos de la salud. A estos delincuentes los fondos asignados siempre son pocos y no alcanzan para sus robos. Viva la patria delictiva.
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  2. Tengámoslo claro, nuestro Estado está lleno de chantas, y ese Estado es el que presta el servicio. No quiero generalizar, pero la clase política mete a la militancia -para tener votos- en todo lugar donde hay Estado. Esos no quieren trabajar, así que el servicio que dan es simpre pésimo.
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  3. Es indignante leer esta nota, pensar en el sufrimiento de la anciana y de la familia que tiene que cuidarla sin saber si alguien va a responder por ella. Somos esclavos de obras sociales que no sirven para nada...
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  4. No puedo expresar la indignación que sufrí cuando leía la nota. Si todos pudieramos ponernos en el lugar del paciente o de su hija, saldríamos a la calle a exigir a nuestros funcionarios la dignidad que nos roban cada día, sin embargo esa dignidad ni siquiera se la dejan para ellos, porque en vistas de este tipo de situacíones, sin duda carecen completamente de ella.¿ Donde va la dignidad del paciente? Preguntemósle a Liliana...
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