La ruta de un gobierno que prefiere el show a la cultura

¿No les da vergüenza ajena cuando escuchan a un funcionario decir que el favor para el recital de los Cadillacs tiene que ver con posicionar a la provincia como polo turístico? Justificar lo injustificable: casi no se editan libros, pero se usan miles de pesos para hacer una bonita publicación de un libro que resume lo hecho por la vicegobernación Racconto. Entrá a esta nota y opiná.

No vamos a iniciar esta perorata recordando la necesidad de los gobiernos de idiotizar y analfabetizar a los pueblos para dominarlos. De hecho, vamos a dar por sentado que esto es así, y, en todo caso, que venga quien quiera a discutirlo en otro momento. Por ahora, partimos de esta base, y no se asuste por la extensión del introito, vamos a llegar al tema de Ediciones Culturales, pero antes demos un rodeo, que no nos viene mal para bajar un poco la panza y detenernos a mirar el paisaje.

Comencemos el recorrido por dos imágenes que se han repetido hasta el hartazgo estas semanas en los medios. La primera, esa en la que el Gobierno de Mendoza (sí, el Gobierno de Mendoza) declara embajadores turísticos (¿lo qué?) o algo así a dos pibes que llegaron a la final de un reality. Dicen que cantan muy lindo, vaya a saber, no los escuché; dicen que tienen futuro, creo que sí, como todos, y dicen que son un orgullo para la provincia, y esto sí que no me lo creo. La segunda imagen es la de los funcionarios exponiendo sus excusas (porque para esto no pueden exponer motivos, sino excusas) que justifican el pago de 315.000 pesos para que se realizara el recital de Los Cadillacs.

Lectura facilonga de la cuestión: al Gobierno lo que más le interesa es promocionar turísticamente a la provincia (¿no les da vegüenza ajena cuando escuchan a un funcionario decir que el favor para el recital de Los Cadillacs tiene que ver con posicionar a la provincia como polo turístico?), por lo que hará todo lo posible por que Mendoza figure en folletos de viajes, dejando de lado todo lo que tenga que ver con lo cultural entendido como herramientas de formación de una ciudadanía participativa. Es decir, si sale en la televisión, lo apoyamos, pero si va a servir en lo más mínimo para formar conciencia, lo descartamos.

Y, claro, hablamos también de temas como la educación sexual en las escuelas, la protección de espacios patrimoniales (por cierto, ya llega el Rally Dakar del Bicentenario) o las partidas presupuestarias para la Secretaría de Cultura.

No faltará quien esté pensando en este momento que, por un lado, la televisión y los megarrecitales también son cultura y, por otro, que el turismo deja buena plata y hay que fomentarlo. Entonces, dejemos en claro que el tema no pasa por ahí, sino por cuestionar la inacción gubernamental para generar acciones que propendan a la formación del ciudadano.

No vamos a pensar en maquiavelismos más sesudos, pero qué bien que les viene a los gobiernos que la gente gaste su vida en estupideces mediáticas. Sólo un pueblo culturalmente mal alimentado puede votar un mapa del delito en lugar de una propuesta política. Claro, no faltará quien pretenda argumentar en contra de esto que el 28 de junio se le dio una paliza a esa mentira de cuarenta millones volando, pero mirémoslo bien: el  pueblo le dio una paliza a Jaque ¡votando a Cobos!

Ah, bueno, aprendimos un montón.

Sólo a un pueblo que sufre raquitismo en la capacidad de leer la realidad se lo puede tirar de las narices dos veces con el mismo argumento. ¿O no fue eso lo que hicieron el gobierno provincial y el nacional con el H1N1? Primero, la gripe sirvió para erradicar mediáticamente (recordemos la importancia que nuestros gobernantes le dan a lo que sucede en televisión) el dengue, y después les vino de maravillas para poner en segundo lugar en los titulares la derrota electoral.

No vamos a extender más la enumeración de hechos nimios o más que significativos de la cotidianeidad política que nos rodea y nos idiotiza, no porque se acaben allí, sino porque bajo cualquier piedra podemos encontrar otro ejemplo, y no disponemos de mucho tiempo más.

Nos vamos acercando al tema ulterior que nos convoca, pero para eso era necesario dar este rodeo, para llegar a él con una idea base: al Gobierno le interesa poco y nada lo cultural profundo, prefiriendo, ante todo, el show.

Falta plata, por todos lados, no vamos a revelar nada nuevo, pero si a esa escasez le agregamos incapacidades y principios ideológicos complicaditos, obtenemos como resultado lo que vemos a diario: funcionarios tratando de justificar lo injustificable, políticas de seguridad que contemplan sólo la idea de más plata para la policía (sin contar al jefe de policía represor que tuvimos), dinero desviado de un ministerio a otro para tapar las goteras con plasticola, campañas publicitarias que pretenden suplir la ineptitud comunicativa del Gobierno o (y vamos llegando a Ediciones Culturales) el uso de no sé cuántos miles de pesos para hacer una publicación muy bonita (papel ilustración, impresión a todo color, distribución gratuita) de un libro que resume lo hecho por la vicegobernación Racconto a lo largo de un año.

No profundicemos tanto, rápidamente se observa que, en todo caso, eso se hace con dinero destinado a otras áreas que no son Cultura, pero, claro, queda flotando la idea de que una buena política que contemple a la cultura como la base de la lucha contra la inseguridad y de la educación para la salud, de la prevención de muertes por abortos ilegales y del fin de los niños en la calle debe encaminarse por otros senderos.

En medio de este paisaje, que el Estado se encargue de publicar la obra de los autores locales es sólo un granito de arena, pero un grano al fin. Y alguna vez los legisladores lo entendieron así, o eso nos hicieron creer, y aprobaron una ley de creación de Ediciones Culturales de sólo cuatro artículos, el primero establece la constitución del organismo, el segundo enumera los objetivos y el cuarto ordena que se comunique.

¿Y el tercero? El tercero es el más jugoso. Dice así: “Para el cumplimiento de sus fines, el organismo podrá destinar los ingresos que obtenga por la venta de su producción, los que incrementarán automáticamente las partidas presupuestarias ‘bienes de consumo’, ‘servicios’ y ‘bienes de capital’ que anualmente se asignan por ley de presupuesto general”.

Es decir, nunca prevé un porcentaje concreto del presupuesto anual, por lo tanto, este queda a voluntad de la gestión de turno, lo que, traducido, significa que Ediciones Culturales depende de la limosna que cada gobierno quiera darle.

Por otro lado, y esto sí está gracioso, aclara que “el organismo podrá destinar los ingresos que obtenga por la venta de su producción”, cuando claramente sabemos que cada libro editado por “el organismo” ve la luz esporádicamente, porque la mayoría de las tiradas duerme en los depósitos de Cultura y sólo ve la luz cuando se realizan actividades como las ferias del libro (y se me acaban los ejemplos).

Partimos, entonces, de una ley a medias que se cumplió en algún momento y que ahora es inexistente.

A fines del año pasado, Cultura convocó a un foro a escritores, editores, libreros y demás gente relacionada con la literatura. En una de esas reuniones, Liliana Bermúdez dijo que había pasado un presupuesto de casi medio millón de pesos para Ediciones Culturales. No quieran saber el tamaño de los ojos de varios de los que estaban allí. El proyecto de Bermúdez era reactivar Ediciones con publicaciones, un jurado de selección y demás necesidades. Sin embargo, a los pocos días, en una entrevista en el diario El Sol, el mismísimo Scollo adelantaba que para el 2009 sólo se preveía la publicación de siete libros: los tres ganadores del Vendimia del 2008, la segunda parte de Mendoza en sus letras y sus ideas, de Arturo Roig, y los tres ganadores del Vendimia de este año.

Los cuatro primeros libros ya están publicados, los tres últimos, con todo los recortes que se vienen, se publicarán vaya a saber cuándo.

Adiós sueños de Bermúdez.

Volvemos a lo mismo: depende de la voluntad de la gestión de turno.

Por cierto, a los ganadores del Vendimia de este año les han dicho que esta semana cobran el premio…

Y claro que hay placebos dando vueltas por ahí. Uno de ellos es el anuncio de una colección antológica de 18 libros (uno por departamento) con motivo del Bicentenario. Ahora, si no se pueden editar tres, ¿se podrá con 18? O mejor, si no hay voluntad para activar Ediciones Culturales, ¿se va a publicar?

Y así empezamos a arribar al fin de todo esto.

El debate sobre una ley que exija al Estado editar a sus escritores debe abarcar varios puntos. Por un lado, la reformulación del texto ya aprobado, porque el que existe es ambiguo, presto a ser interpretado según convenga a cada quien. También debe contemplar cómo se usan los recursos del Estado, porque si hay personal que trabaja para el Área de Letras y, en consecuencia, conoce el tema, no hay entonces necesidad de pagar diseñadores, correctores y editores externos, salvo, claro, que esa tercerización tenga otras intenciones. Además, se debe prever qué se va a publicar, porque tampoco es cuestión de que se empiece a editar a troche y moche y sin criterio (no nos vamos a poner melancólicos, pero hubo un tiempo en que había una comisión que hacía este trabajo y que estaba integrada por Liliana Pérez, Luis Villalba y Alejandro Crimi).

Y por último, y fundamental, deben ser los mismos gobernantes, todos y desde todas las áreas, quienes se replanteen profundamente qué entienden por cultura, seguridad, salud, educación, trabajo, turismo y demás, porque, si no, van a seguir incrementándose la ignorancia, los muertos en las calles, las epidemias, la desocupación y los reclamos de músicos, actores, escritores, plásticos y demás hacedores culturales, claro que todo con ese aporte económico esencial que dan los turistas.

Yo te avisé.

 

Nota: Alejandro Frías es escritor, periodista y director de la revista literaria "Serendipia".

 

Opiniones (6)
25 de Marzo de 2017|01:16
7
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25 de Marzo de 2017|01:16
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  1. A PARAFERNARIA...
    Interesante y discutible planteo sobre la definición de cultura -y no creo que se trate de error conceptual del autor de la nota- en tanto y en cuanto no estamos tomando la cultura desde el punto de vista antropológico, sino como la define el gobierno con respecto a las distintas ramas del arte. Cuando en mi comentario cito que la cultura nació con el hombre, no estoy diciendo que el mismo día y a la misma hora, porque no tomo al hombre como hecho biológico sino componente de una sociedad, salvo que estemos repitiendo la teoría del huevo y la gallina. Coincido plenamente en que muchos artistas se autotitulan "hacedores culturales", lo cual no deja de ser cierto, aún cuando todos los seres humanos que viven en sociedad son parte de una cultura, incluso Scollo no es un inculto, sino que tiene otra clase de cultura. En cuanto a los avances tecnológicos indudablemente que han modificado todas las culturas, fundamentalmente los medios de comunicación, pero no debemos de perder de vista que son herramientas y no un objetivo. La situación es que acá no está en discusión la definición de "cultura", sino de un organismo que funciona bajo ese nombre, con lo cual discutir el primer punto hace que nos desviemos del tema que se debate y vuelvo a insistir, somos muchos lo que hemos trabajado desde adentro del aparato político para modificar este estado de cosas y en el mío particular en forma ad honorem durante 11 años, con lo cual no se me puede achacar que trabajaba por el sueldo o que era un ñoqui, así y todo nunca me doy el lujo de decir que tienen que trabajar, sino de que debemos trabajar, porque es muy fácil criticar desde afuera y en 3ra. persona.
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  2. leo y releo los escritos por el autor de lanota como de los que comparten el foro deMDZ y creo que tienen un error conceptual con respecto a Cultura. Tratare a través de mi nota aclarar el panorama. 1ro.: no es correcto el concepto de hacedores que se dan algunos personajes culturosos. Cultura del latín colo: cultivar cuidar. la palabra Cultura hace referencia a la actividad de humanización que el hombre introduce en la naturaleza. la cultura debe ser pensada como la transformación. la cultura es el conjunto de todo lo que el hombre tiene que aprender, es decir, lo que la naturaleza no le da, sino que es la creación convencional de los propios hombres, y que, por ser convenciones, sólo puede ser comprendida por quién participe de las correspondientes claves. lo que indica que la cultura de un pueblo es aquella que es común al pueblo mismo y que sólo puede ser comprendidas por ellos mismos. un ejemplo de cultura es la algunos paises orientales que se regodean ante un choco al horno, y ese manjar es sólo comprendido por ellos mismos. Ese movimiento llamado cultura es propio de un grupo social, como puede ser individual , pero en el caso de tratar de observar la cultura reinante prevalece aquella que es común a la mayoría, esto es a un pueblo, región, provincia, país. no hay en ese conglomerado social hacedores, los hacedores son definitivamente el pueblo todo: la decía Machado: las coplas que el pueblo no canta, coplas no son, y cuando las canta pronto se olvida el autor, asi pues no hay hacedores como se jactan algunos. la cultura es objetiva y subjetiva: objetiva cuando se considera el término de la producción cultural, y subjetiva cuando se refiere al cultivo de lo humano, la cultura, en el propio sujeto, que resulta de transitar el largo camino de la endoculturación . Yo no puedo salir con la guitarrita y decir soy un hacedor cultural, (social), simplemente hago lo que hago y si el pueblo toma lo que fuera mío como propio y lo adquiere, lo alimenta, lo trasunta en su vida tal vez llegue a ser un elemento cultural, a veces ese paso es secular. Respecto a Escollo es definitivamente un personaje inculto, y detrás de él los que lo secundan y mucho mas responsable de tal tropelía es quien lo nombrara: jaque. nadie da lo que no tiene y este hombre nada puede.El error de concebir la cultura como un elemento político manejable desde el turismo, la fiesta, y demás yerbas, ni siquiera la inmuta. Es pérdida de tiempo y dinero. Un ejemplo de modificación cultural cercano es por ejemplo el uso del celular, este aparato creado por nosotros los hombres, (lo que rechaza la idea de que la cultura nació con el hombre, puesto que la cultura fue sin duda creación del hombre para servirse de lo que necesita para vivir, o sea después), que está tan compenetrado que a modificado culturalmente a los pueblos, nadie, (en gral.), concibe la idea de salir sin su aparatito, es más se lo compramos a nuestros hijos para tener una comunicación permanente con ellos, por él desaparece el viejo reloj pulsera, por él hoy tenemos colgantes, soportes de mano, muñequeras, bolsos, carteras, etc, etc. para llevar el teléfono celular. Ese es un modificador cultural, pero no un hacedor. Que ediciones culturales no funcione es culpa del gobierno, pero los que trabajan en cultura son parte de ese gobierno, todos han dejado su impronta para que no funcione, mejor que lamentarse es hacer algo para que no pase más. Pues señores funcionarios, empleados, y creadores, a laburar en pos de mejorar la cultura que tenemos y que gracias a la decidia y la abulia las modificaciones que se están observando en todos los planos , son en su mayoría gravitantes para que vivamos peor.
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  3. Muy buena la nota Alejandro y los aportes de Pedro Zalazar siempre sustanciosos. "necesidad de los gobiernos de idiotizar y analfabetizar a los pueblos para dominarlos. Vamos a dar por sentado que esto es así". Coincido, con el agravante de que ya ni lo disimulan, han perdido hasta el cuidado de las apariencias. Abrazo.
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  4. ... QUE LO PARIÓ !!!
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  5. Cuando escritores de la talla de Sonnia De Monte, Alejandro Frías, Carlos Levy o Ulises Naranjo se expiden coincidentemente sobre un tema en particular, parece que ha llegado la hora de poner las barbas en remojo. En Cultura, digo. Y dejarse de joder. O sea. Estamos encima de la Feria del Libro y aún no sabemos que va a pasar. Ediciones Culturales, bien, gracias. El Beto Carmona anunció su retiro. Creo que sería conveniente que sea Scollo en persona quien salga a definir lo que tiene planificado para el resto del año. Y hacer una convocatoria amplia reclamando apoyo. La forma de conseguirlo es convenciendo con los dichos, pero más con los hechos. Esperamos un gesto.
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  6. CUANDO DE PRECONCEPTOS SE TRATA...
    Cuando en un gobierno se instala la idea de que gracias al turismo, habrá más desarrollo cultural y consecuentemente se montan espectáculos artísticos para los turistas, siempre me viene la imágen de los perros que tratan de morder su propia cola. Acto simpático pero estúpido. Cuando se instala politicamente este concepto y se pone bajo el mando de un/a licenciado/a en turismo el área de cultura, es evidente que nadie entiende nada; ni sobre el concepto de la palabra cultura; ni de que la cultura nació con el hombre y no con el turismo y menos que cualquier improvisado puede hacerse cargo del quehacer cultural de un pueblo -o mejor dicho- no del hacer, pero si de su promoción y acrecentamiento. Para empezar es importante destacar que en dos países que son líderes en turismo mundial, como son España y México, el turismo cultural alcanza al 98%, el otro 2% es denomina turismo playero. ¿Cúal es la concepción de cultura en esos países? La lógica. Su arquitectura, costumbres, comidas, bebidas, danzas, música, poesía, pintura, esculturas, tradiciones y otros agregados menos tradicionales. Lo curioso que todo esto no se hace para atraer turistas, sino porque cada pueblo mantiene vivas sus tradiciones, ritos y costumbres. Que los turistas vayan a disfrutar de todo ello, es una resultante, pero no el objetivo, como tristemente se estableció en Mendoza, llenando fechas de almanaques con espectáculos, para que los turistas tengan donde ir -y sobre todo contratando artistas foráneos- en vez de mostrar nuestra propia cultura. Así no funciona la cosa. Como bien lo expresa el autor de la nota el camino de la cultura para por otro lado. No es un recurso o una herramienta para utilizar como entretenimiento de los turistas -aun cuando pueda cumplir ese rol- sino algo mucho más profundo y que tiene que ver con la fortaleza de un pueblo que encuentra su verdadera identidad a través de esa cultura, de la expansión y valorización de su arte en las distintas vertientes, pero también en la revalorización de sus usos y costumbres, sus comidas, bebidas y tradiciones. Uno de los principios básicos del turismo es que un pueblo no puede vender paz y tranquilidad a los visitantes, si ellos no gozan primero de esa paz y esa tranquilidad; o tener una conciencia ciudadana para vender "Las Leñas", cuando el 70% de la población no puede conocerlo por carencias económicas. En cuanto al orgullo para la Provincia es que; por ejemplo, el Coro Universitario halla logrado el 1º premio en el festival de coros más importante del mundo; que Karamelo Santo halla realizado una exítosa gira por Europa o que Javier Rodríguez tenga ya comprometidos 25 recitales en el viejo continentes. Eso es motivo de orgullo para Mendoza, porque los artistas se convierten en verdaderos embajadores culturales de nuestra Provincia, porque venden Mendoza al mundo a través de su talento y trabajo y no por destellos mediáticos, al que tan adictos son nuestros políticos. Si la dirigencia y la sociedad no entiende que la cultura es transversal a cualquier actividad humana, pues estamos fritos, nunca entenderán nada.
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