Ediciones Culturales: Vida, pasión y muerte de un organismo oficial

El organismo oficial que debería ocuparse de las Letras mendocinas se encuentra en un estado de virtual agonía. Sólo se organiza un certamen literario y una feria y se publican muy pocos libros. Preguntas: ¿Cómo es posible que la madre de la cultura, que es la palabra, no reciba adecuado trato?¿Qué pasa con la Ley del Libro? ¿Y la imprenta oficial? ¿Y el trabajo en conjunto con nuestros fabulosos escritores?

Cualquier escritor u hombre de la cultura mendocina sabe muy bien que el apoyo oficial que las letras mendocinas están recibiendo es tristísimo, casi nulo. Agonía es una palabra que le cabe al destino de las letras provinciales respecto de las acciones gubernamentales. Y no es de ahora el asunto: las letras mendocinas son, si bien se las mira, las letras que sobreviven al naufragio de las letras.

Cualquiera lo sabe, pero, en este caso, y por propia iniciativa, será una propia empleada de Ediciones Culturales de la Secretaría de Cultura quien, de modo valiente, vendrá a echar luz sobre este abandono.

No es una empleada cualquiera. Es una empleada que hace 16 años que espera que su contrato deje de ser tal y sea pasada a planta, pues de hecho conoce más del organismo que las eventuales autoridades políticas de los últimos diez años. Sin embargo, no es por esto que no es un empleada cualquiera. No es una empleada cualquiera porque, además, es una de las mejores escritoras de Mendoza, de ahora y de siempre.

Sonnia De Monte, que de ella hablamos, es dramaturga, cuentista, poeta, novelista y actriz. Es una de las personalidades mayores de las Letras mendocinas. Vean si no tendrá autoridad para hablar, justamente, de Ediciones Culturales de Mendoza, sitio donde trabaja. Vamos a ella.


Naufragio del abecedario

Comienzan así sus pareceres: “Se debe explicación a los ciudadanos. Se debe aclaración, en especial a aquellos que se dedican a las letras, en este caso. Hay que decir que la Ley de creación de Ediciones Culturales de Mendoza, data de 1992. Con más o menos resultados, con más o menos efectividad, se ha cumplido en magra parte desde entonces”.

A los efectos de ilustrarnos, la escritora, al respecto, nos dicta el artículo II de dicha ley. Es éste, para que lo tengamos en claro:

 “El Organismo Ediciones Culturales de Mendoza, tendrá como objetivo:

a) Impulsar e implementar un Programa Provincial del Libro, y toda Producción Cultural y Educativa, de Autores Mendocinos Consagrados y de jóvenes valores;

b) Realizar las publicaciones de índole educativa que apunten a lograr el objetivo de la regionalización cultural de la educación;

c) Celebrar convenios con entidades oficiales y privadas, para coeditar libros, revistas, cuadernos y producciones culturales y educativas que sirvan a los objetivos expuestos”.

Dice al respecto De Monte: “Se sabrá, entonces, que poco de lo contemplado se ha cumplido, pero ha habido una buena cantidad de títulos publicados y, por lo menos al existir, existe también la posibilidad y la obligación (no la voluntad, lamentablemente) de cumplirlo en su totalidad.

Para la autora es claro que, si existe una ley, deben cumplirse los objetivos planteados en ella: “Lo que ocurre es que quienes estamos lejos de los centros editoriales tenemos que estar amparados por leyes que existen, sí, pero no se cumplen. Este es el caso de la Ley de creación de Ediciones Culturales de Mendoza”.

Un de los testimonios de los tiempos actuales tiene que ver con la que fue nuestra imprenta oficial. Quienes tienen memoria recuerdan que Mendoza tenía una imprenta. Y que esa imprenta funcionaba y que llegó a ser muy importante para la provincia. Esa imprenta ya no existe. Ya en plena decadencia, algunos empleados se hicieron cargo por propia cuenta y se fue extinguiendo.

Ahora, la rara vez que, impulsado por el Estado, se hace un libro en Mendoza, se lleva a cabo un llamado a licitación abierto: “A veces, ganan empresas foráneas, de La Plata, por ejemplo. ¿Cómo hacés para controlar esa edición”, se pregunta Sonnya. Y remata: “Se tienen que publicar más libros y los tienen que publicar solamente editoriales de Mendoza”.

Otro testimonio de la devastación son los testimonios baldíos, desde hace décadas, de conseguir para la provincia una Ley del Libro. Los últimos intentos, uno de la década de los ’90 y otro del 2005, están durmiendo en algunos cajones perdidos. Hace poco, hubo un proyecto para instituir un premio para novela y fracasó.

¿Qué queda, entonces en el gobierno? Un área de Letras que organiza la feria del libro y un certamen literario y Ediciones Culturales, que, en concreto y hasta donde sabemos, este año ha hecho solamente un libro de Roig.

Esto y un naufragio del abecedario, es lo mismo.


Dignidad Social

Dice Sonnia De Monte: “Sabemos que hay necesidades ineludibles en nuestra sociedad, primarias y elementales. El tema está en crear prioridades que formen parte de la dignidad social y no dejar necesidades relegadas y estafadas. La educación, la cultura, la reflexión, la solidaridad, la preparación intelectual... de esas prioridades y jerarquizaciones surge esta sociedad que tenemos, la que sufrimos, la que nos está haciendo pedazos en todos los sentidos: indiferente, procaz, deshonesta, hambreada, violenta, analfabeta”.

Ante el panorama de la incumplida ley, De Monte pone el acento en que se “requiere revisión, requiere una racional y eficaz reglamentación, más allá de la existente que ostenta muchas falencias. Al respecto, en varias gestiones, quienes trabajamos en el organismo, hemos propuesto por conocimiento, experiencia y contacto directo con los escritores de Mendoza (no solo con los de Capital y Gran Mendoza), las reformas que podrían ser realizadas y que harían de esta legislación algo más que lo que hasta ahora es: un fantasma”.

La vergüenza y los superiores

Nos hace acordar la escritora que Ediciones Culturales de Mendoza contaba una docena de empleados activos, además de la referida Imprenta oficial. “Se fue todo al tacho. Quedamos apenas cuatro en una oficina que es símbolo de la importancia que se le da a la educación, al estudio, a los libros en este presente: cerrada, desprolija, despojada, encerrada, desaliñada, improductiva”, confiesa respecto del triste panorama.

Y continúa en tono de confesión: “Me avergüenza, por ser parte inútil de esta cosa, por no tener la fuerza (y pareciera que ni los argumentos) como para que de una buena vez trabajemos en cumplimiento de lo que ordena una ley. Me avergüenza reclamar en forma individual, grupal, desde asambleas y desde notas, por los nulos resultados, para ser considerada un agente del estado con todas las de la ley; es decir, dejando atrás un contrato insólito que data de más de una quincena y estar siempre a expensas de cualquier capricho, intolerancia, arbitrariedad, interés o desinterés y ‘errores’ administrativos. Me avergüenza que la gente me pague y que mis superiores crean que son quienes me pagan por no cumplir una ley”.

Ya hacia el final, Sonnia sabe que, aunque quiere seguir jugando y sabe mucho del juego, ha tirado todas las cartas sobre la mesa: “He dicho esto cuantas veces he podido, en notas, comentarios, audiencias, con funcionarios y legisladores de turno, en charlas tanto de café como en otras más importantes. Y  también a colegas, ¿eh? Pero nada. Entonces se me ocurre, ya que está tan calmo el panorama con respecto a lo artístico-cultural, no dejar que se olviden de ello y hablar de este aspecto específicamente”.

- ¿Por qué decís todo esto? 

- Porque soy ciudadana. Y escritora de Mendoza. También se me debe explicación y aclaración. También, especialmente, porque soy “empleada” del Estado contratada hace dieciséis años, porque debería trabajar ininterrumpidamente por los escritores, que para eso me pagan, pero no.

 

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4 de Diciembre de 2016|13:33
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4 de Diciembre de 2016|13:33
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  1. PARAFERNARIA CAP.II
    No motivo de discusión -por lo menos para mi- el trabajo eficiente o no de los empleados públicos, pues yo he sido uno de ellos y conozco el paño perfectamente. Obviamente que hay una mayoría que se quejan por los magros sueldos, pero en realidad ellos no se ganan ni eso. Pero a fuer de ser positivos, rescato a quienes a pesar de esa situación trabajan bien, a pesar de los funcionarios y la falta de políticas. Si bien es un conjunto de factores que parecen que están estrechamente ligados, el tema va por dos carriles distintos. El tema de los malos empleados es practicamente insoluble para los jefes, ya que hace décadas que los gremios hacen una férrea defensa de ellos y terminan hechando al jefe. Por su parte los buenos empleados, ven que pasan los años y quienes se rascan todo el día cobran lo mismo que ellos e incluso ascienden antes, con lo cual los buenos terminan haciendo lo mismo que los malos. Esta herencia viene desde que se politizaron los sindicatos hace 60 años. Por otro lado viene la inoperancia e ignorancia de la dirigencia política, a la cual -salvo honrosas excepciones- les importa un bledo que el organismo a su cargo funciones bien. Este círculo vicioso es muy díficil de romper porque ya tiene sus bases en las condiciones socio-culturales de la población. Por eso es importante rescatar PERSONAS así con mayúsculas, como Sonnia De Monte, quién viene bregando por mejorar las cosas. No es cierto que se ha demorado tantos años, quienes la conocemos sabemos de su constante esfuerzo en pro de la cultura. Lo que pasa que ahora un medio de comunicación decidió hacerle una nota sobre el tema y hacerla pública. Como ella hay otros empleados, que lamentablemente no pueden hablar, so pena de quedarse sin trabajo y ellos dependen de ese magro sueldo para mantener a sus familias, con lo cual sería injusto para con ellos criticarlos porque siguen trabajando. Me parece que esa es una situación que pocos podemos darnos el gusto de mandarlos al carajo y si nos hechan bien, tenemos como sobrevivir, pero no sería justo ni espero que nadie se queme a lo bonzo para demostrar cuanto le importa su trabajo, ni creo que por eso traicione sus principios e ideales, ya que siguen haciendo lo que está a su alcance. Como dice el dicho: "Ser bueno es fácil, lo díficil es ser justo". Entonces no metamos a todos en la misma bolsa.
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  2. Aunque Naranjo sabe que en general no coincido con sus pareceres -ya hemos discutido esto-, tiene absoluta razón cuando opina sobre Sonnia De Monte. Más aún, esta notable escritora tiene un coraje superlativo para dar a conocer su opinión sobre lo que pasa en Ediciones Culturales y su decadencia. También me consta que Scollo trató de conseguir más presupuesto para su Secretaría. O, al menos que no se lo llevara todo Vendimia. Es evidente que no lo logró. Se vio mejor la intervención provincial en la 35ª Feria del Libro (estuve ahí) y se están pagando algunos proyectos seleccionados en el 2008. Pero hace falta una acción vigorosa para recuperar el área. O, sin más, asistir a su entierro
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  3. lamentablemente son un ato de infecundos personajes que están por glamour y por un sueldo magro. no se puede negar que es de arriba la cosa, los que deciden no están en esa oficina, pero yo no he visto nada que se haga por la trascendencia cultural. Bien por Sonia, -ahora -,¿porque esperó tanto la muchacha?, ¡pero ánimo! , debe emular a la madre Teresa de Calcuta que sin nada ni nadie logró torcer el brazo de los gobiernos de la India. Apruebo su valentía, hoy estamos entablando la discusión gracias a su buenísima y pero retrasada crítica. Mirá Pedro, el fuego para calentar debe ponerse abajo y ahora se lo está poniendo. lo único que espero que a Sonia no la repriman y la cambien de sector o la hechen, - muy de la gestiones de jaque -, y que las demás que por alli deambulan se queden muditas cobrando el inmerecido sueldo para hacer nada.
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  4. A PARAFERNARIA
    Es importante -y más siendo escritora- leer con detenimiento. Indudablemente Sonnia no acepta la situación y sigue luchando para cambiarla y no es una lucha fácil, lleva ya más de 15 años. Pero no son los empleados quienes pueden cambiar la situación -la lucha es muy despareja- sino la sociedad en su conjunto, que justamente por falta de educación no ven lo prioritario que es la cultura. Pero Tampoco se cumple con las leyes vigentes de la Bienal de Literatura, ni la de Artes Plásticas, ni el Sello Grabador de la Provincia y tampoco de la Comedia Provincial, o sea todas estas áreas tienen por lo menos una ley que los funcionarios deben cumplir y no las cumplen desde hace años. Quizás vos volcas tu bronca en lo que llamás "un ato de infecundos empleados..." y cometés el error de mirar abajo y no para arriba. Bien por Sonnia que no se calla la boca a pesar del riesgo de perder el trabajo, porque tiene principios y convicciones.
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  5. pero no es de ahora, y la culpa es de los gobiernos que dedican muy poco del presupuesto en la faz cultural, y cuando lo hacen es para contubernios escandalosos como el de los Calillac, es sin duda la analogia con el Watergate, sólo que Nixon tuvo vergüenza y renunció. Aqui Jaque se hace el que no oye. Es Lamentable lo de Sonia, pero ella lo acepta y no hace nada para cambiarlo, conformada por un magro e inmerecido sueldo, recuerdo hace años ya, cuando llevé un libro lo perdieron, luego llevé otro y no paso de una promesa incumplida. Es lamentable pero nada de lo que allí queda sirve, una imprenta obsoleta y arrumbada, un presupuesto inexistente, un ato de infecundos empleados que ven pasar la vida tras una vieja PC y sin esperanza alguna. Es lamentable...
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  6. Gracias sonnya, muy valientes y certeras tus palabras. Espero que los responsables se ocupen de una vez. Por lo visto les conviene que la sociedad sea ignorante y analfabeta. Me hace acordar a algo eso... Me encanta escribir. Espero algún día poder publicar mediante Ediciones Culturales de Mendoza.
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  7. VALIENTE E INTELIGENTE LA OPINION VERTIDA POR SONNIA VILMA DE MONTE. SE ENTERARAN "LOS QUE GOBIERNAN" DE ESTAS FALENCIAS INTELECTUALES ??
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  8. sin dudas . . . .
    "Preguntas: ¿Cómo es posible que la madre de la cultura, que es la palabra, no reciba adecuado trato?¿Qué pasa con la Ley del Libro? ¿Y la imprenta oficial? ¿Y el trabajo en conjunto con nuestros fabulosos escritores?" Con los peronchos nunca podrá ser porque deben administrar la miseria, la incultura y la necesidad para poder comprar votos con una bolsa y algún barata choripán.
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