Argentina busca profundizar el crédito al consumo

En el resto de Latinoamérica, el crédito para el consumo está desarrollándose a pasos agigantados mientras que en nuestro país aún no se comienza a desarrollar y todavía sus niveles no han superado al 2001.
La consultora Deloitte plantea una ampliación de los sectores en donde se ofrece el crédito y nuevas modalidades operativas.

Lo asegura el último informe de la consultora Deloitte, que además afirma que es un hecho que a pesar de la recuperación observada en los últimos años, el crédito al consumo en Argentina se encuentra en un nivel bajo en relación a otros países de América Latina.

 

Para que el crédito al consumo crezca y se desarrolle a la par de los mercados regionales, se deberían dar ciertas condiciones económicas que aseguren la estabilidad de las principales variables financieras en el mediano y largo plazo.

 

Para la consultora queda claro que estas condiciones no dependen de los operadores del sector, y en tal caso merecería ser el tema central de otra nota.

 

“Pero si pensamos que se pueden realizar avances con flexibilidad y creatividad en algunos rubros. Para un mejor análisis, hemos separado, arbitrariamente, estos temas en tres grandes áreas: Nuevas Modalidades, Nuevos Productos y Nuevos Clientes”, dicen en el informe.

 

Las nuevas modalidades operativas que deben crearse deberán ampliar la gama de alternativas que tiene a su disposición el mercado, tales como:

 

- Cobranzas semanales: cada vez hay más personas cuyo patrón de medida para su ecuación financiera es la semana, tal es el caso de individuos que trabajan como cuentapropistas, incluyendo este grupo a profesionales, técnicos y comerciantes. Por tal motivo, poner a su disposición la oportunidad de efectuar las cancelaciones en forma semanal, con seguridad favorecerá el cumplimiento de sus obligaciones.

 

- Descuentos de haberes al sector privado: en nuestro país funciona muy bien el descuento de haberes sobre los dependientes del sector público y los pasivos, el desafío es extender esta forma de pago al sector privado. Si esto se hiciese, se disminuiría el riesgo de las operaciones y por lo tanto podría aumentar el volumen de las colocaciones en mejores condiciones de costos para el prestatario.

 

- Evaluación crediticia en conjunto y aumento de límites: ya se han logrado importantes avances en la evaluación de los antecedentes crediticios gracias a que los prestadores comparten información histórica del comportamiento de los clientes. En la actualidad, se debería dar un paso hacia adelante realizando una evaluación en conjunto para conocer la exposición crediticia de los clientes y así evitar que se superpongan los límites de créditos con el consiguiente aumento del riesgo.

 

- Capacidad de repago en función de los gastos: actualmente existen muchas personas que no se desempeñan en relación de dependencia y por ende no pueden exhibir un recibo de sueldo oficial por sus ingresos, por lo tanto se debería evaluar la capacidad de pago a partir de los egresos demostrables de los mismos– como por ejemplo pagos de facturas de telefonía celular, alquileres por vivienda, etc.- y no de los ingresos.

 

A la vez, desde Deloitte proponen tener en cuenta las áreas de financiación poco desarrolladas como educación, salud, turismo, construcción, automotriz e infraestructura.

 

Porque, “si bien en la actualidad las necesidades de estos sectores son cubiertas por los préstamos personales, se propone que, al igual que en el mercado de electrodomésticos o de ropa, cada empresa de los distintos rubros, ofrezca junto con sus productos sus propias alternativas de financiación, con motivo de agilizar trámites y otorgar créditos a personas que no tienen la posibilidad de alcanzar préstamos bancarios”.

  

¿Qué clientes están buscando?

De acuerdo con la Primera Encuesta Nacional sobre Financiación al Consumo realizada por Deloitte a empresas del sector, se observa una inclinación del mercado en buscar clientes en los sectores más tradicionales de la clase media  y media baja (C2 y C3). No obstante, aquellos sectores que constituyen la base de la pirámide económica (D y E) también están despertando la atención  de los operadores de la industria.

 

“Cuando el análisis lo realizamos por tipo de empresa otorgante, la única diferencia apreciable es que los Retailers y las Entidades Financieras supervisadas por el Banco Central,  aspiran a destinar casi el 20% de sus créditos al sector de mayores ingresos (ABC1), mientras que las compañías especializadas, que ya están posicionadas en el sector de menores recursos, desestiman a los clientes de mejor posición económica”, concluye la consultora.

 

Los sectores que no se han explotado a la hora de ofrecer los servicios de financiación son en Educación (Terciarios, Posgrados, Maestrías); Salud (Cirugías reparadoras y estéticas, Prótesis, Ortopedia, Tratamientos), Automotriz (Reparación, Mejoras, Repuestos), Construcción (Reparación, Mejoras y Ampliaciones), Turismo (Viajes, Vacaciones, Hoteles, Alquileres, Pasajes) y en Infraestructura (Pavimento, Luz, Gas, Agua y Cloacas).

 

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