Piden que se declare patrimonio de la humanidad a la vacuna contra la gripe A

Médicos, académicos e industriales farmacéuticos de América Latina buscan -con esta medida- evitar eventuales abusos de laboratorios multinacionales y garantizar así el acceso a los países más pobres.

Médicos, académicos e industriales farmacéuticos de América Latina creen que el acceso a las vacunas contra la gripe A estará condicionado por "las fuerzas del mercado" y propusieron que se la declare "Patrimonio de la Humanidad", para eludir eventuales abusos de los laboratorios multinacionales.

El titular del Sindicato de Médicos de Río de Janeiro, Jorge Darze, calificó de "perversa" la advertencia de la directora de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Chan: que las vacunas estarán disponibles esencialmente para países ricos "por las fuerzas del mercado y la protección de las patentes", indica un reporte de la agencia ANSA.

Con la población mundial amenazada por la pandemia "es fascista admitir que por razones de mercado los países más pobres, los menos preparados para enfrentar la enfermedad, no podrán acceder en igualdad de condiciones a una vacuna que puede salvar miles de vidas", dijo Darze a Ansa en Río de Janeiro.

Durante un seminario sobre propiedad intelectual en Ginebra, Chan advirtió hace pocos días que "es previsible que la mayor parte de las vacunas que se produzcan se dirijan a los países ricos".

"Dar como asentado que los países más pobres quedarán excluidos de la posibilidad de acceder a una vacuna que los puede salvar, es perverso", dijo. La vacuna contra el virus A (H1N1) "debe ser declarada patrimonio de la humanidad, y no ser considerada un producto que se rige por las reglas del mercado y por tanto, al alcance de unos pocos", subrayó Darze.

Rubén Abete, presidente de la cámara industrial de los laboratorios nacionales de Argentina (CILFA), reconoció que "existe una disyuntiva entre las fuerzas del mercado y la necesidad de los consumidores que impone un nuevo paradigma en la propiedad intelectual".

Abete participó del seminario sobre propiedad intelectual de Ginebra en cuyo transcurso Chan formuló sus advertencias sobre el acceso restringido a la vacuna a causa de las patentes.

"La protección de las patentes son necesarias para el desarrollo de nuevos medicamentos, pero si generan que cien millones de personas queden al margen del acceso a esos nuevos medicamentos, es necesario cambiar o analizar la cuestión desde otro punto de vista", pidió Abete.

Para el industrial argentino, Chan durante su intervención en Ginebra, "en realidad lo que dijo fue que la propiedad intelectual
y protección de las patentes son herramientas ineficientes e incompletas".

"Como se vienen desarrollando los acontecimientos, se plantea una tensión entre las fuerzas del mercado y la necesidad de drogas para el paludismo o la tuberculosis, pues hay millones de personas que se quedan sin medicamentos", agregó.

Abete señaló que Robert Sabbab, representante del laboratorio Sanofi-Aventis (licenciatario de las vacunas del Instituto Pasteur) prometió durante el seminario en Ginebra "donar la producción de la vacuna contra la gripe A a los países en desarrollo".

En su intervención, Sabbab admitió que "damos una imagen desastrosa y toda la gente piensa que nos interesan sólo las ganancias", recordó Abete.

En cambio, comparó, Joseph Strauss, director del Instituto Max Planck de Propiedad Intelectual de Munich y el representante de la multinacional estadounidense Pzifer "dieron una imagen deplorable,
porque justificaron las ganancias y dijeron que ya hacían grandes
campañas de beneficencia".

La OMS debería "asumir un rol de mediador entre las empresas farmacéuticas y los gobiernos para garantizar el acceso de los países más pobres a la vacuna" contra la gripe A, pidió el médico Carlos Pérez, infectólogo y director del Hospital Clínico de la Universidad Católica de Chile.

Pérez advirtió que el acceso a la vacuna es un "tema político que significa la obtención de recursos", en el que los países ricos "también pueden aportar y entregar una cantidad de vacunas a las naciones carenciadas", tal como sucede con las drogas para combatir el VIH-SIDA en África Subsahariana.

"Esta es una decisión más bien de tipo político -dijo- y ahí la OMS tiene un rol muy importante como mediador entre la empresa privada y los gobiernos, para facilitar las cosas, de tal manera que la mayor cantidad posible de personas tengan acceso a esa vacuna".
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