La garota de Ipanema

Parecíamos dos peregrinos camino a la meca. Y en cierto sentido habíamos llegado a la meca: Río de Janeiro, samba, carnaval, cerveza. El sitio donde Ronald Biggs burló a la justicia inglesa, donde se alojan bandidos perdidos entre los morros, donde las favelas son dominadas por las bandas del narcotráfico e imponen su ley.

Rio de Janeiro. Segunda etapa del viaje. Muy temprano por la mañana llegamos a “la ciudad de dios”. Imponente, el Cristo del Corcovado se divisa desde cualquier punto. Edificios mediante, llegamos al "Hostel Ipanema Beach House" donde finalmente me alojaría por una semana. Luego de descargar los bagallos, salimos a caminar hacia el mar infinito de Río. Vestidos con jeans y zapatillas nos metimos un lunes en la playa de Ipanema en dirección al agua. Nos tiramos exhaustos en la arena color cuarzo, muy cansados por el viaje en colectivo desde San Pablo. Fueron 5 horas de viaje, o sea, dormimos muy poco, como se duerme en los viajes.


La playa a eso de las 10 de la mañana estaba vacía, igual nos quedamos tirados al sol con una botella de agua y fumando, mirando el cielo. Parecíamos dos peregrinos camino a la meca. Y en cierto sentido habíamos llegado a la meca: Río de Janeiro, samba, carnaval, cerveza. El sitio donde Ronald Biggs burló a la justicia inglesa, donde se alojan bandidos perdidos entre los morros, donde las favelas son dominadas por las bandas del narcotráfico e imponen su ley.
De golpe, apareció ella. Una sensual mujer sola, de negro, en la playa de Ipanema. Para el Dimi y para mí fue una especie de bienvenida. Sin dudas era La Garota de Ipanema, o tal vez su ángel. Como sabrán, Garota de Ipanema es una canción de bossa nova compuesta en 1962, con letra de Vinícius de Moraes y música de Antonio Carlos Jobim.

La garota hacia movimientos extraños. Contorneaba su cuerpo y sacaba fotos de la arena y de las olas. Nunca supimos porqué lo hacía. Solo imaginábamos que se trataba de una bienvenida para dos viajeros cansados con varios años a cuestas que no sabían bien a qué fueron a parar a Río. La postal era ella y el mar, como para un corto “ella y el mar”.

Nunca nos miró. Como si fuéramos fantasmas, su vista ignoraba nuestra presencia absurda a esa hora y vestidos de fajina. El dimi alzó los brazos al cielo y gritó “esto es pura vida”, mientras, la garota inmutable, salía del agua que mojó solo sus pies. Parecía todo una promoción del Brasil, y nosotros, estábamos comprando el paquete.
Moraes reveló que la garota aludida en su letra de la canción era:
"el paradigma del tipo carioca; una mujer dorada, mezcla de flor y sirena, llena de luz y de gracia pero cuya visión es también triste, pues lleva consigo, camino del mar, el sentimiento de lo que pasa, la belleza que no es nuestra — es un don de la vida en su lindo y melancólico fluir y refluir constante."

Los invito a recordar la bella canción.

Opiniones (4)
20 de septiembre de 2017 | 17:44
5
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20 de septiembre de 2017 | 17:44
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  1. Che que parecida a esta nota del 12 de Julio :P Salutes
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  2. Buenisimo , pero ¿ Nunca viste a la verdadera musa de Graota de Ipanema, verdad? NO, no la viste. Buscala en internet y vas a ver que difiere mucho de tu descripción.
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  3. Muy buenas las notas de brasil, excelentes, ésta de Río pinta como ninguna a esa gran ciudad-playa, mezcla de arena y cemento, argamaza de pasiones, ilícitos, caipirinha y garotas. Muy buena Marcelo..
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  4. Cuando anunciaste el periplo carioca te pedí me traigas del mítico café donde escribieron Vinicius y Tom, Garota de Ipanema, una bolsa de papel blanca que regalan a los turistas con un mantel de papel del bar en su interior y en la bolsa impreso un pentagrama con las notas de aquella famosísima bossa nova. Pentagrama que pintó y firmó en una de sus paredes Vinicius. Gracias.
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