Deportes

Sabella un técnico para el Guinnes dorado

Alejandro Sabella no sólo entró en la historia grande de la Copa Libertadores de América y en el Olimpo de Estudiantes de La Plata, también entró en el Guinness dorado del fútbol: ¿qué decir de un hombre que recién a los 54 años se decidió a liderar un plantel profesional?.

Es rara la vida, y como parte de la vida es raro el fútbol. Durante casi dos décadas Sabella había priorizado su amistad con Daniel Passarella y había transitado, sin cuestionamientos, de forma apacible, su condición de ayudante de campo.

Calificado, sí, pero ayudante de campo al fin, ajeno al trazo grueso de la estrategia, de la palabra última y definitiva, de todo eso que para bien o para mal atañe a un conductor grupal.

Y de un día para el otro, sellada la repentina salida de Leonardo Astrada, fue el club que concibe como su segundo hogar el que lo convocó para refundar un plantel en vías de disgregación, declinante en sus niveles de confianza y sumergida en un llamativo pozo futbolístico.

Urge recordar que cuando Sabella dio su primer gran paso como director técnico, Estudiantes marchaba último en el Torneo Clausura y estaba a un paso de quedar eliminado de la fase de grupos de la Libertadores.

Lo que vino después es historia más o menos conocida: primero suturó las heridas del grupo, luego perfiló un equipo compacto, solidario, juramentado, y los buenos resultados fueron potenciando su propia agudeza y las destrezas del conjunto y de cada uno de los jugadores.

Si el Estudiantes que se coronó en el Mineirao fue un Estudiantes determinado, templado, corajudo, estratégicamente vigoroso, tácticamente flexible y técnicamente lujoso, mucho tuvo que ver un Sabella que sabe distinguir humildad de resignación, y perfil bajo de sumisión.

Se diría que hay cierta correspondencia entre aquel zurdito liviano que devino en conductor cerebral, el Sabella futbolista, y este Sabella que se propuso honrar el linaje de Estudiantes y al cabo generó las condiciones para que esa honra llegara a su expresión cúlmine.

Pedagogo entusiasta, detallista sin rozar la obsesión, tan curioso y tan amplio como para atesorar conocimientos extraídos del rugby, del tenis y del deporte que cuadre, motivador de llegada simple y conocedor del alma del futbolista como un baqueano de fuste, Sabella configura ya una de las revelaciones de la temporada.

Y si además estamos en presencia de uno de los tipos más entrañables del ambiente, de los que a sólo como excepción se les dispensan juicios negativos, pues entonces es justo y debido que disfrute de los beneficios de la satisfacción del deber cumplido,
de la franca dicha, de la incontenible emoción.

 "Somos la gloria", exclamó Sabella en el medio del campo del Mineirao.

Y esa gloria, convertida en nombre propio, tiene todo el aspecto de la rúbrica de un punto de llegada, pero, quién sabe: acaso el Estudiantes campeón de América y su director técnico Guinness tengan todavía mucho por construir y por consumar.
Opiniones (0)
8 de Diciembre de 2016|11:41
1
ERROR
8 de Diciembre de 2016|11:41
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    15 fotos de la selección del año de National Geographic
    8 de Diciembre de 2016
    15 fotos de la selección del año de National Geographic