Mendoza y la Gripe A: Una recorrida por el "Hospital de los Milagros"

Una recorrida por el Notti para ver las condiciones en las que se trabaja. Una postal que sintetiza una Mendoza del Tercer Milenio que prefiere el barbijo a los besos, el amor al trabajo a la profesionalización de la tarea sanitaria y la solución del alambre a la estrategia institucional. Recorré los pasillos en donde conviven el dolor con la esperanza y la cura con la enfermedad.

Hay una paradoja que atañe a los hospitales: son sitios de cura, pero también de dolor; son lugares de nacimientos y también de muertes; son espacios donde conviven los extremos de la experiencia de la vida que a todos nos convocan: la salud y la enfermedad.

Siguiendo los dictados de un virus que además de enfermarnos nos muestra desnudos, recorrimos el hospital de niños Dr Humberto Notti, con el objetivo de comprobar in situ las condiciones en las que están trabajando los mendocinos que día a día, hora a hora, minuto a minuto, se están enfrentando de manera directa con el virus de la gripe A.

- Acá, por donde mirés, hay virus. Los niños te tosen en la cara y sentís esa humedad. Nosotros convivimos a diario con los virus en este hospital.

Quien nos hará esta confesión, al final de la visita, será nada menos que el encargado del laboratorio del hospital, un hombre que, suponemos, sabe muy bien de qué está hablando.

Así las cosas, nos metemos en los pasillos de un lugar santo, simbólico y paradigmático para avizorar el futuro de Mendoza: su hospital de niños.



Contagiar o ser contagiado, esa es la cuestión 



Entramos al Notti, un hospital público, de todos, acompañados por Blanca Cárdenas y Daniel Quinteros (foto), empleados del Laboratorio y delegados sindicales del citado nosocomio (debo confesar que, desde que comenzó la nota, anhelaba escribir “citado nosocomio”, pues me di el gusto). Vamos a ellos, con la advertencia de que no citaremos a casi nadie en nuestra nota, por expreso pedido de los propios entrevistados ante cierto temor a probables represalias institucionales.

“Tenemos problemas bastante serios con la carencia de elementos fundamentales para desarrollar la tarea en un ámbito con presencia de virus de la Gripe A. Faltan barbijos, guantes y blusones, que, a pesar de las presentaciones judiciales y las notas de prensa, siguen faltando. Los barbijos que necesitamos son los N95 y los 3M, porque impiden el contagio, pero no los hay”, inicia Cárdenas, al tiempo que ingresamos al hospital, en las que las SIP, Salas de Internación Pediátrica, que tienen de diez a diecisiete habitaciones con niños enfermos cada una, presentan “riesgo de contagio respiratorio”.

Con los barbijos, la situación es problemática, pues las autoridades están proveyendo a los empleados de unos barbijos que fabrican en la institución, pero que no duran más allá de tres o cuatro horas. Les dan, al igual que los guantes, dos por turno y no los que deberían darles. “En todo caso, estos barbijos pueden llegar a servir para que los empleados no contagien, pero no para que los empleados no resulten contagiados, porque son muy finitos, muy berretas”, nos explica un profesional.



Paseando virus



Más temprano que tarde nos damos cuenta de algo: el hospital está bastante vacío.

Un institución tan relevante como ésta, acostumbrada, según nos dicen, a que los padres traigan a sus hijos por nimias razones y a recibir más de 500 niños por guardia, ahora ve disminuida la presencia de gente en más de un 80%.

“Nosotros hemos pedido que adelanten licencias, porque el hospital está lleno de empleados sin hacer nada y si los van licenciando por grupos, al menos podrían protegerlos”, oímos.

En la sección de Limpieza nos enteramos de que, tal como fue denunciado, los empleados se están llevando la ropa a sus casas, tal vez, con virus en ella y de que reciben dos pares de guantes por turno. En el pasillo un camillero nos da su testimonio: “¿Ves este blusón que uso? Es descartable, pero nos sacamos y nos volvemos a poner el mismo. Andamos paseando virus por todos lados.



Una mala decisión



Es el turno de visitar el Taller de Costura, “El Mejor”, como lo llaman sus atentas y laboriosas empleadas, quienes, no pierden sus hermosas sonrisas a pesar de la situación reinante. Se trata de un par de mujeres que hacen barbijos y blusones con cierto toque artesanal, casi diríamos que casero y con amor también.

- ¿Cuándo terminan los barbijos y blusones los llevan a esterilizar?

- No. Van directo al uso de los empleados. 

Nos vamos a la Lavandería, donde vemos que se trabaja sin barbijos ni guantes. Aquí, hay dos máquinas que no funcionan bien, pues les falta el service: se trata de una LIA 30 y de una LIA 110. Más allá se completa un panorama por el que alguien debiera dar alguna explicación, pues hay dos máquinas nuevas –nuevas, pero nuevísimas, aún con sus envoltorios– que están en un rincón desde hace meses.

- ¿Y por qué no las usan, muchachos?

- Porque no sirven para este servicio, son muy chicas. Deben haber costado muy mucha plata, pero no sirven. Fue una mala decisión …



La verdad es que hay problemas 



Llegamos a Terapia Intensiva, un sitio de alto riesgo, claro está, pues nos enteramos de que la médica Elida Vanella, Jefa de este servicio e integrante del directorio del hospital, ha cursado una nota con su firma en la que manifiesta su alarma por el tema de la falta de barbijos específicos.

Gentilmente, la doctora accede a la charla: “La verdad es que hay problemas con los barbijos en el hospital. Se está entregando lo mínimo indispensable y no del tipo que resultan adecuados”, refiere.

- Ahora nos han dicho que abrirán una licitación, que tienen la plata para comprarlos, pero no hay quien venda barbijos N95 en Mendoza.

- Seguimos en la misma, porque hay urgencia...

- En verdad, el hospital está muy ajustado en este sentido.

- ¿Y los barbijos que se hacen en el hospital?  

- Los que se están haciendo acá no son los apropiados. Sería bueno que apareciera alguien que consiga los que hacen falta, ¿no?  

 

Te tosen en la cara



Las laboriosas costureras del Notti.

Recalamos ahora en la guardia del hospital y puedo asegurarlo, pues lo vi, que allí los médicos están atendiendo niños con problemas respiratorios con barbijos de tela, del tipo “casero y artesanal” que fabrica el hospital. Me acerco a una profesional:

- ¿Cómo anda?

- Nos están entregando dos barbijos por turno, de estos finitos, que no sirven. A dos enfermeras les dijeron que usen uno por guardia. Eso no puede ser. Y tampoco que tengamos que llevarnos los uniformes para lavarlos en la casa. De todos modos, da igual, porque ahora ya todo está mezclado.

- ¿Cómo mezclado?

- El virus ya está por todos lados y todos estamos expuestos. Los chicos, bonitos, no saben, pero te tosen en la cara y sentís cómo te humedecen.

Finalizamos la escucha de lamentos con este testimonio de un profesional: “Los empleados de este hospital estamos desprotegidos. Yo les digo a las autoridades que si no cuidan a la gente, la gente se va a enfermar y se van a resentir servicios específicos. Acá lo que hay que entender es que el empleado es un patrimonio fundamental para cuidar para que el hospital funcione como los niños merecen”.



Los Héroes del Notti


Nos vamos yendo, de a poco, con la imagen de esta gente laboriosa que contagia ganas de hacer cosas. Por suerte, para que esta imagen no se dañe, los virus no pueden verse a simple vista.

Es la siesta. Ya ha pasado otro mediodía de un invierno, dentro de todo, muy agradable.

En una sala de la guardia, sobre una camilla, un niño de unos diez años grita y llora con fervor y ruega que no lo toquen “Despacito, por favor”. Más allá, un hombre baldea un quirófano sin barbijo ni guantes, un chico de limpieza desteje un pasillo, un padre acaricia a una nena que duerme abatida sobre una camilla, a un costado de un pasillo, y una enfermera solitaria, en la cocina, presa de una tristeza indecible, come un sánguche de miga mientras mira televisión.

Con sus virtudes y defectos, esta gente guapa saca adelante un hospital en un contexto de amenaza sumamente complicado, quizás como nunca conoció en su no tan larga historia.

Son, permítaseme la licencia, “Los Héroes del Notti”, el “Hospital de los Milagros”, sin dudas, uno de los mejores del oeste argentino.

A la vez, y valga la paradoja que unifica maravillas y miserias, el Notti es una muestra cabal de una provincia que se vino a pique y que de este modo aprende a sobrevivir en el Tercer Milenio de la Era Cristiana.

 

Opiniones (7)
19 de octubre de 2017 | 10:13
8
ERROR
19 de octubre de 2017 | 10:13
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. POR FAVOR..! DA UNA VUELTA POR EL HOSPITAL EN CARMEN, ESTA MAÑANA, LA GENTE QUE SE PRESENTÓ CON SÍNTOMAS DE GRIPE, ESTUVO ESPERANDO TRES HORAS PARA QUE LOS ATENDIERAN. LOS DERIVAN AL HOSPITAL CENTRAL PARA QUE LE PROVEEAN EL MEDICAMENTO, PERO LO HACEN CON UNA FICHA QUE NO CORRESPONDE AL PROTOCOLO. ESTO ES REALMENTE UNA PAYASADA Y UNA FALTA DE RESPETO A LOS AFILIADOS. ¡ VOLVE MARCELINO...!
    7
  2. Sos impresentable, primero :¿cuantos títulos tenés? porque según de que se trate la nota vos has trabajado con uno de los protagonistas. (No sos vos Juana Carnevale una ex supervisora de primaria de la seccion 11) Segundo que carajo tiene que ver el negicio privado de una persona y su familia con la falta de políticas de salud que tiene este gobierno.
    6
  3. Te consulto, ¿que tiene que ver que la señora tenga una empresa familiar? Investigar!!??, que hay que investigar?Me parece muy fuera de lugar tu comentario, siendo que no conocés a la señora y te largás a hacer un comentario así. Y no es una empresa, creo que a duras penas llega a ser un microemprendimiento. Cada emprendedor, por experiencia te digo, se rompe el alma todos los días en su laburo al igual que se la rompe el asalariado. ¿Y que funadamentos tenés para decir que se aprovechan de la gente? La próxima pensá bien lo que vas a escribir y fundamentá tus afirmaciones.
    5
  4. lo comentado por los gremialistas ya estaba mas que denunciado en cuanto a los problemas que existen,lo de lavanderia no es nuevo si incluso el estado de dicho servicio fue manifestado en su visita a cobos cuando era gobernador y las autoridades lo taparon,esperemos que esto mejore y no sea una careteada mas de los gremios,estos 2 delegados hace años que lo saben
    4
  5. Imaginate, si en el Notti no tienen barbijos, como es la situación de los centros de salud. En el 150 del Bº La Gloria, gente que vos conocés muy bien, la directora, la trabajadora social, la enfermera, salen a comprar lavandina de su bolsillo y a baldear los pisos, porque no hay personal de limpieza ni materiales de limpieza. A la directora le llamaron la atención en una reunión de directores porque se gastó ¡dos bidones de lavandina! ¡Qué despilfarro! Vos sabés que es un barrio pobre, las mamás llegan con los cochecitos embarrados, los perritos, los chicos, esperan bastante rato, se ensucia, habría que limpiar constantemente, pero no hay personal de limpieza...Allí no somos del tercer milenio, ni siquiera del tercer mundo, vamos cayendo para el cuarto y retrocediendo en el tiempo. ¿Barbijos? Qué gracioso...
    3
  6. REFERENCIA,SALE EN EL DIARIO UNO DE HOY.LA VERDAD,Q SU EMPRESA FAMILIAR,Q SE APROVECHA DE TANTA GENTE NECESITADA,PODRÌA DONAR,BARBIJOS.
    2
  7. ...Q TRABAJA EN EL HOSPITAL DE Los Milagros,VOCERA,DEL MISMO,ANOCHE LA VÌ POR T.V.,Y SIEMPRE ESTÀ CON LA GENTE DE AMPROS,LA ALUDIDA MÈDICA,TIENE UNA EMPRESA FAMILIAR,EN CALLE SAN JUAN,DE CIUDAD,DONDE SE COMPRA "CABELLO NATURAL",A MUY BAJO PRECIO Y SE HACEN CORTINAS,PELUCAS,EXTENSIONES,CARÌSIMAS.PAGAN POR EJEMPLO $1OO Y VENDEN 45 GRAMOS DE PELO A 3000$.TUVE CONTACTO CON ESA GENTE,POR SER ENFERMA ONCOLÒGICA,Y ESTUVE,TRAMITANDO LA ADQUISICIÒN DE PELUCAS,PARA,MUCHOS ENFERMOS,Q NO PUEDEN....
    1
En Imágenes
Wildlife Photographer of the Year 2017
18 de Octubre de 2017
Wildlife Photographer of the Year 2017
Lo perdí todo víctimas del terremoto en México
17 de Octubre de 2017
"Lo perdí todo" víctimas del terremoto en México