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Sistemas y características, incompatibles en el fútbol

Los esquemas de los entrenadores no se condicen con los intérpretes elegidos para cristalizarlos. Los especialistas de cada puesto intentan sobrevivir frente a los criterios por lo general obsesivos de los técnicos.

El sistema 4-4-2, que utiliza el 70 por ciento de los equipos que compiten en la primera división del fútbol argentino, cuenta con distintos matices que lo vuelven más ofensivo que lo que representa la simple disposición de dos líneas de cuatro.

Tanto en el medio campo como en el ataque, las características de los jugadores elegidos le aportan elasticidad al sistema y le dan validez a la representación numérica sólo en la tarea defensiva.

El campeón Vélez y, sobre todo, Lanús cuentan con mediocampistas cuyas características no se corresponden con los puestos que desempeñan.

Maximiliano Moralez aparece en el ‘Fortín’ como volante izquierdo pero su naturaleza de enganche lo lleva a hacer inmediatamente la diagonal cuando su equipo dispone del balón.

Y en el ‘granate’ son mediocampistas externos el extremo Eduardo Salvio y el mediapunta Sebastián Blanco, quienes transforman con su ADN el 4-4-2 inicial en un verdadero 4-2-4.

En Estudiantes de La Plata, el finalista de la Copa Libertadores, el enlace Leandro Benítez oficia de volante izquierdo, posición que lo obliga a perseguir al lateral derecho adversario (o al volante por ese sector) cuando la pelota es del rival.

¿Está Benítez capacitado para marcar? ¿No es acaso la llave que encuentra el entrenador rival para agredir a Estudiantes? Si se quiere plasmar un 4-4-2, ¿no es mejor ubicar a un mediocampista intermedio? Y si no se cuenta con él, ¿tiene sentido aplicar el 4-4-2?

Diego Simeone, tanto en River como en San Lorenzo, sacrificó a un centrodelantero para que actúe como mediapunta.

En el River campeón del Clausura 2008, el ‘Cholo’ retrasó a Radamel Falcao García para que Sebastián Abreu sea el atacante de área, mientras que el ‘Ciclón’ terminó el Clausura 2009 con Gonzalo Bergessio por detrás de Andrés Silvera.

El ‘doble cinco’ es, sin dudas, el rasgo distintivo del sistema 4-4-2 y permanece hasta en esquemas presuntamente más ofensivos como el 4-3-1-2.

Por caso, Angel Cappa tuvo un ‘doble cinco’ encubierto en el Huracán subcampeón del Clausura 2009: en el tramo final del torneo, dispuso que Leandro Díaz sobre la derecha colabore en la contención con Mario Bolatti, en desmedro del venezolano César González, vinculado con la creación.

Para reafirmar este ejemplo, basta con recordar lo que hizo Alfio Basile en el Boca que logró 5 títulos sobre 5 entre julio de 2005 y septiembre de 2006.

Sebastián Battaglia, un ‘5’ clásico, fue el mediocampista derecho que ayudó a Fernando Gago en la recuperación.

Un simple repaso por dos clubes referentes del fútbol mundial como Barcelona y Manchester United, ambos finalistas de la pasada edición de la Champions League, permite verificar que hay jugadores cuyas características no se corresponden con el pretendido 4-3-3.

En el Barcelona, tres volantes centrales naturales forman la zona media (Xavi Hernández, Yaya Touré y Andrés Iniesta), el extremo derecho es un mediapunta (Lionel Messi) y el puntero izquierdo es un segunda punta (Thierry Henry).

En el Manchester, el portugués Cristiano Ronaldo, teórico extremo derecho, baja a la posición de mediocampista por ese sector para equilibrar la zona de gestación, mientras que Wayne Rooney, con predisposición a moverse por el centro del ataque, es el supuesto puntero izquierdo.

Marcelo Bielsa, quien lleva a paso firme al seleccionado chileno a Sudáfrica 2010, tiene al mediocampista externo Mark González como extremo izquierdo y al segunda punta Alexis Sánchez por el otro costado, para conformar su clásico 3-3-1-3.

Quedó claro que el ‘sistema’ es la distribución de los jugadores en el terreno y que la ‘táctica’ aparece cuando se le pone ‘nombre y apellido’ a ese sistema.

Pero la inmensa mayoría de los entrenadores subordina las características de los futbolistas al sistema prefijado, en lugar de hacer exactamente lo contrario.
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