Una ficción que especula con los males de un futuro cercano

En la novela "La era de Chiapas", el escritor Isidoro Damián Córdoba especula con las posibles consecuencias de un empeoramiento a nivel global de los problemas que atraviesa el siglo XXI. "No tuvo nada que ver la historia del sub-comandante Marcos -aclaró-, pero sí leí acerca de él. Me pareció interesante que su movimiento no tuviese intenciones de tomar el poder", dijo el autor.

Alejada de la ciencia ficción, pero con una mirada puesta en un futuro inmediato, el escritor Isidoro Damián Córdoba especula con las posibles consecuencias de un empeoramiento a nivel global de los problemas que atraviesan el siglo XXI en la novela "La era de Chiapas".

"Desde hace muchos años percibo, al igual que mucha gente, que hay algo en el mundo que anda mal. El aumento de la pobreza y de las desigualdades en la distribución de la riqueza me llevaron a pensar una teoría económica que explicara lo que está sucediendo", contó a Télam el autor.

En diciembre de 2007, Fernando Soñori, un empresario que ha tenido éxito en sus negocios decide construir una finca en el estado de Chiapas, que sirva para recomenzar la vida en un mundo que, él presiente, está "a las puertas de un acontecimiento mundial de monstruosas dimensiones".

El origen de la trama surgió luego de una pesadilla, dijo Córdoba: "Me desperté con fragmentos de la historia en la cabeza. Yo no la busqué, ella me buscó a mí. Fui armando un relato que fuese entretenido pero que también fuese una advertencia. Es más, la idea de hacer las valijas e irme de la ciudad hacia un lugar más seguro la tengo desde antes de ese sueño".

La idea de un nuevo comienzo, en un lugar alejado de los peligros al que los seres humanos se enfrentan y ante una debacle mundial, que da por tierra con el sistema capitalista, forma una parte central del argumento de esta novela, recién publicada por Editorial Algazul.

¿Por qué Chiapas? "Elegí la ciudad de Chiapas porque era uno de los pocos lugares en el continente americano que reunía las condiciones que una finca pensada para reconstruir la civilización debía tener", apuntó.

Y enumeró: "Un clima benigno, la posibilidad de desarrollar tareas agrícolas, acceso a agua potable en cantidad y además la finca debía estar localizada en un lugar donde existiera una cultura pre-capitalista, que facilitara el desarrollo de una cultura posterior".

"No tuvo nada que ver la historia del sub-comandante Marcos -aclaró-, pero sí leí acerca de él y su levantamiento. Me pareció interesante que su movimiento no tuviese intenciones de tomar el poder sino de llamar la atención".

Tal vez, inconscientemente, "uno de los motivos por los que terminé eligiendo Chiapas es porque en esa zona desapareció, sin dejar rastros, la civilización maya. Y en mi historia hay una civilización que puede desaparecer y el protagonista intenta que no se pierda lo positivo que tuvo", comentó el autor.

Aunque no hay un discurso explícito, en la novela el tema de la tecnología, de internet, cede paso a la idea de una vida que recupera sabidurías ancestrales. "Creo que lo moderno no es antónimo de lo viejo -afirmó-. Es más, creo que van de la mano y que hay que hacer fuerza para que no se suelten".

"En un futuro lejano, imagino a la gente haciendo uso de una tecnología más avanzada que la nuestra, pero que conviva armoniosamente con el medio ambiente y con el lado espiritual de los seres humanos", señaló Córdoba, sintetizando con sus palabras, el tono que sobrevuela toda la novela.

Otro tema que atraviesa el texto habla de la amistad, de un sentimiento por encima de las calamidades, "porque quise transmitir que la verdadera amistad, una de las manifestaciones del amor, es más fuerte que el tiempo, la distancia, el tamaño de la cuenta bancaria y las orientaciones sexuales".

La novela imagina una historia demasiado parecida a la realidad, pero el autor no cree que esto la haga menos literaria. "La verdad es que cuando comencé a escribirla tenía demasiada información política, económica y tecnológica. Y finalmente saqué parte de la información y elegí el camino de la novela".

La incertidumbre por el futuro, presente en ’La era de Chiapas’, "está puesta en el deseo de que el hombre, algún día, se de cuenta de las barbaridades que está haciendo y las corrija. Y esa evolución del hombre tiene que surgir de forma natural", remató.
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11 de Diciembre de 2016|03:34
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