Deportes

Vélez Sarsfield, un "chico" cada vez más "grande"

Tras un nuevo título, Vélez, un club que históricamente formó parte del lote de los "chicos", sigue sumando méritos para ser considerado el sexto "grande".

El domingo, en una pulseada directa con Huracán -durante décadas miembro del exclusivo club que integran Boca Juniors, River Plate, Independiente, San Lorenzo y Racing Club- Vélez se erigió en ganador: el equipo de Ricardo Gareca venció al de Ángel Cappa por 1-0 en un partido final tan polémico como dramático y le arrebató a "El Globo" la ilusión de gritar campeón tras 36 años de sequía.

"Vélez recuperó la mística de equipo grande. Era lo que soñaba: tener un equipo agresivo. Y Vélez es un equipo fuerte, con una estructura muy sólida. Los equipos de (Carlos) Bianchi les dejaron esa idea a los hinchas. Este equipo tiene algo de aquél de Bianchi", afirma Christian Bassedas, manager del flamante campeón del Clausura.

Los números impresionan: con el lauro conseguido el domingo, Vélez suma siete títulos a nivel local, con lo cual igualó la línea de Racing. A ellos hay que sumarles otros cinco en el ámbito internacional. En cambio Huracán -el equipo más ganador en los años veinte, todavía en la era amateur-, en el profesionalismo sólo se consagró una vez.

Hasta inicios de la década del noventa, Vélez era un modesto club de barrio -ubicado en Liniers, en el oeste de la ciudad de Buenos Aires- con múltiples actividades deportivas y sociales pero sin mayores éxitos en el plano futbolístico, apenas el solitario título en el año 1968.

Pero la llegada de Bianchi al banquillo de entrenador cambió para siempre la historia de la entidad: tras ganar el Clausura 93, llegó a la cumbre de América un año después, y todavía más: venció al Milan en Japón y se consagró campeón del mundo, con el arquero paraguayo José Luis Chilavert como estandarte y recordados delanteros como Julio "el Turco" Asad y José "el Turu" Flores.

Los éxitos se prolongaron hasta finales de los dorados noventa y ya en el nuevo siglo, aunque Vélez desaceleró su voracidad campeona, siguió sumando éxitos. Y mientras Huracán deambulaba entre primera división y segunda, y sucesivas malas administraciones lo iban debilitando como club, Vélez seguía creciendo a nivel institucional, tanto que hoy cuenta con una lujosa Villa Olímpica donde concentra y entrena su plantel profesional y con una cartilla de 39.000 socios.

Con este panorama, en pocos años los hinchas de Vélez se convencieron de que su clásico rival ya no era el tradicional, Ferrocarril Oeste -desde hace años en la segunda categoría-, sino San Lorenzo, quien toda la vida tuvo como "enemigo" a su vecino de barrio Huracán.

El domingo, al vistoso Huracán de Cappa, el del "tiki tiki" (pasarse la pelota unos a otros, al pie) como religión, le bastaba un empate en "El Fortín" de Vélez para dar por fin una nueva vuelta olímpica, y de paso "vengarse" de aquel club que lo venía desplazando en el concierto de los "grandes" del fútbol local.

Pero a la hora de la verdad, y más allá de un par de errores arbitrales que lo favorecieron, fue Vélez el que torció la balanza y se llevó el premio mayor. Con una actitud, "made in" Bianchi.

"Huracán tiene más brillo, pero el fútbol no es eso, ¿eh? El fútbol es equipo, ver qué estrategia tenés para ganarme, ver quién es más fuerte. Y ahí Vélez dice presente", explicó Bassedas, integante de aquellos equipos de Bianchi, protagonista clave en el armado del campeón e impulsor de la llegada de Gareca en enero.

Con una dosis de "tiki tiki", y una doble ración de fibra, Vélez acaba de alimentar su joven leyenda de sexto "grande". Y va por más.
¿Qué te pareció la nota?
No me gustó0/10
Opiniones (0)
3 de Diciembre de 2016|16:43
1
ERROR
3 de Diciembre de 2016|16:43
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016
    28 de Noviembre de 2016
    Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016