Injusticia: otro asesinado al que no lo mató nadie

La justicia se expidió este miércoles en Buenos Aires en torno al caso Marcenac. Su asesino, Martín Ríos, fue "salvado" al ser considerado "inimputable". El Estado le había permitido tener el arma con la que mató al joven necochense de 18 años Alfredo Marcenac, mientras caminaba por una calle porteña.

Al joven Alfredo Marcenac no lo mató nadie. Esa es la respuesta que el Estado le dio a sus padres y a toda la sociedad este miércoles, al conocerse la sentencia del juicio oral por su asesinato, hecho ocurrido en 2006.

Se conoce el nombre del asesino: Martín Ríos, un mayor de edad, usuario legal y registrado de armas de fuego. Se conocen las circunstancias: el joven caminaba por una porteña avenida Cabildo cuando Ríos comenzó a disparar a mansalva, hiriéndolo de muerte y dejando lesionadas a muchas otras personas.

Sin embargo, a pesar de todo lo que se sabe, la Justicia determinó que no hay responsables de la desaparición de este joven de 18 años que había abandonado su Necochea natal para estudiar en Buenos Aires.

Utilizando -.como en muchos otros casos que bordean la impunidad- argumentos y no pruebas, la justicia determinó que el asesino es “inimputable” y evitó condenarlo, disponiendo nada más que su internación en una clínica psiquiátrica.

Pero fue el Estado el que permitió que este “inimputable” -que, según el alegato de la Fiscalía, “mató por placer”- tuviera un arma legalmente en sus manos.  Y fue el Estado el que no evitó la muerte de Alfredo, que ya acongoja no sólo a Mónica y Adrián, sus padres, sino a un país entero.

Esta sentencia es un tiro a favor de la injusticia.

De acuerdo con lo señalado por los padres de Alfredo, queda claro que “el asesino, su familia y sus abogados a lo largo de casi tres años, han entorpecido el normal desarrollo del proceso”.

Cuando hablamos de las cuestiones meramente argumentales que llevaron a que el Tribunal se expidiera en torno a esta dudosa “imputabilidad” del asesino y depositario de un arma autorizada por el estado, Martín Ríos, nos estamos refiriendo a que se discutió más sobre la salud psiquiátrica del culpable que sobre ‘el derecho a la vida del asesinado.

Sin embargo, el relato de los hechos sucedidos el 6 de julio del año 2006 dejaron en claro que Ríos le disparó tres veces en la cabeza y en el pecho, con balas talladas manualmente con la única finalidad posible de producir daños irreversibles.

Tuvo la conciencia suficiente de apuntar hacia el piso para intentar exterminar a otras dos personas que se habían tirado al suelo para protegerse de sus disparos.

Y cuando huyó, escondió el arma asesina entre sus ropas, se subió a un micro y tergiversó su aspecto físico con la idea de no ser reconocido.

La triste historia de la injusticia no termina aquí. Cuando Ríos fue detenido, aun tenía en su poder una pistola con º15 balas y una en la recámara.

No hay explicación que valga. En momentos como este, hay que admitir que lo leguleyo le ganó a lo jurídico y que las tretas triunfaron por sobre la verdad. Así piensan hoy los padres y dolientes, que –aun así- apelarán este fallo y perseguirán justicia hasta que la encuentren.

Opiniones (6)
16 de diciembre de 2017 | 15:13
7
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16 de diciembre de 2017 | 15:13
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  1. ES CIERTO, EL MISMO ESTADO QUE LE DIO EL ARMA LO DECLARA INIMPUTABLE. ¿PERO SABES QUE PASA, GABRIEL? QUE NO HAY TAL ESTADO. ES SOLO UN JUEZ QUE SE JUSTIFICA DICIENDO "YO NO FUI EL QUE LE DIO EL ARMA" Y CIENTOS DE FUNCIONARIOS QUE DICEN "YO NO FUI EL QUE LO DEJO LIBRE". ELLOS TAMBIEN SON INIMPUTABLES.
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  2. Gabriel: como siempre, genial tu crónica comentario. Les mando todo mi cariño a Mónica y Adrián, en la certeza de que el tiempo les dará la razón y, al final del camino, podrán desvelar la verdad y obtener algo de justicia para paliar tanto dolor.
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  3. Es correcto lo que señala el artículo. Además el hecho de esconder el arma y cuidar de no ser visto, señala claramente en primer lugar, que Ríos no es un Esquizofrénico. El sabía bien lo que hacía y lo hacía con claridad y búsqueda del momento oprtuno. Jamás un Esquizofrénico actuaría de esta manera. La conciencia suficiente y las balas talladas lo dicen todo. No hace falta más. Si, en realidad hace falta más: hace falta que los jueces y los peritos tengan la dignidad y la ética suficiente para volver sobre sus pasos y reparar el error y horror que han cometido al proteger a un asesino serial. Es lamentable. Arturo Eduardo Agüero
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  4. PARA QUE LA JUSTICIA DEJE DE SER INJUSTICIA? HACE FALTA UNA LEY QUE CONDENE A JUECES Y ABOGADOS QUE DICTAN UN FALLO LAMENTABLE COMO ESTE. PERO... QUIEN VA A PRESENTAR UNA LEY ASI, EN UN PARLAMENTO CON POLITICOS QUE EN CASI SU TOTALIDAD SON ABOGADOS?. SOY UN ILUSO.
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  5. SI ESTE ASESINO HUBIESE SIDO UN POBLE INFELIZ YA ESTARIA CONDENADO A PERPETUA HACE RATO.
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  6. Es que los jueces pueden dormir despues sabiendo las decisiones que tomaron. El tipo es un asesino y eso es innegable, debería de haber sido condenado a cadena perpetua. No se como estas cosas pasan, no me puede decir el juez que interpreta la ley porque lo que hizo es una injusticia, el es tan asesino como el que disparo.
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