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En tiempo extra España se quedó con el tercer puesto

El equipo español derrotó por 3 a 2 a Sudáfrica y se adjudicó el tercer lugar en la Copa de las Confederaciones. La victoria llegó en el tiempo adicional.

España se consoló hoy con el tercer puesto en la Copa Confederaciones al derrotar a Sudáfrica por 3-2 en Rustenburgo, tras un partido frenético en su recta final que tuvo que decidirse en la prórroga.

Los anfitriones se adelantaron en el 73 por medio de Katlego Mphela, pero España dio la vuelta al marcador en apenas un minuto, entre el 88 y el 89, con tantos de Dani Güiza. Mphela llevó el duelo al alargue en el 93, pero España puso lógica en el 107 por medio de Xabi Alonso.

España afrontaba el partido con el desánimo propio de quien había llegado a Sudáfrica como gran favorito al título, pero también con la obligación de ofrecer una imagen que disipara las dudas generadas por el equipo en su derrota de semifinales por 2-0 ante Estados Unidos.

El primero de los factores pareció el de mayor peso en la primera mitad del encuentro.

Vicente del Bosque hizo menos cambios de los esperados en el once inicial, y Fernando Torres y David Villa ocuparon las posiciones de ataque.

Sin embargo, España fue incapaz durante los primeros 45 minutos de hilar con finura el juego combinativo que le llevó al título europeo y al primer lugar del ránking FIFA.

Dos incursiones de Villa y Albert Riera, cuyos disparos se fueron fuera rozando el poste, fueron todo el bagaje ofensivo de la selección española, que mantenía el balón pero, estática, carecía de profundidad.

Sudáfrica, que ha crecido en su juego durante el torneo, dispuso en realidad de las opciones más claras del primer tiempo, en el que Casillas tuvo que trabajar casi más que en todo el torneo. Una vez más, sin embargo, el equipo anfitrión demostraba que frente al arco le falta una buena dosis de instinto asesino.

España buscó más movilidad en la segunda mitad. El marcador podría haberse inclinado ya en su favor en el minuto 47, pero el tanto de Sergio Busquets, tras el rechace del arquero Itumeleng Khune a un remate de Villa, fue anulado por fuera de juego.

Era el primer aviso español. Del Bosque retiró a los dos delanteros titulares para dar entrada al atacante Dani Güiza y al centrocampista David Silva, que dieron inmediatamente más movilidad a la zona de ataque española.

Riera tuvo el 1-0 en sus botas tras una magnífica pared con Güiza, pero Khune reaccionó con muchos reflejos y detuvo su disparo, al igual que hizo poco después con otro de Santi Cazorla. Eran momentos de claridad en España, pero resultaron un espejismo.

Mphela, que apenas unos minutos antes había salido en sustitución de Steve Pienaar, recibió un balón a centro de Tshabalala en medio de los centrales españoles y fusiló a Casillas para el 1-0.

Faltaban menos de 20 minutos y la ansiedad se apoderó de nuevo de España, que después de 15 victorias seguidas y 35 partidos sin perder, estaba a punto de encajar su segunda derrota en cuatro días.

Del Bosque metió en el campo a Fernando Llorente, un delantero centro clásico en busca de los balones colgados al área. Pero fue Güiza quien vivió un minuto mágico.

Primero fue un balón a la media vuelta que se coló pegado al poste. Luego, un centro cerrado, en realidad demasiado cerrado para que nadie lo rematara, que sorprendió incluso al portero y tras golpear en el palo se metió en el arco.

Era, sin duda, un partido de imprevistos. Porque cuando el público abandonaba ya las gradas del estadio de Rustenburgo, cuando la decepción había enmudeció incluso las "vuvuzelas", llegó el torpedo de Mphela, un lanzamiento de falta desde 35 metros que se introdujo como un obús por la escuadra derecha de Casillas. Habría prórroga, la primera del torneo.

El nueve sudafricano estaba dispuesto a demostrarle a Joel Santana que él es el hombre que debe ocupar la punta de ataque de los "Bafana Bafana". Mphela tuvo el tercero en un mano a mano con Casillas, pero el uno español le sacó el disparo con el pie.

Parker, que jugó mejor como segundo delantero, también obligó a Casillas a estirarse pocos minutos después. Pero con el partido roto y sin apenas centro del campo, el gol podía llegar en cualquier portería.

Fue Xabi Alonso, nada más iniciarse la segunda mitad del alargue, quien rompió la igualdad, gracias a una falta escorada que, sin que llegara ningún rematador, acabó dentro de la portería sudafricana. Ya no habría espacio a las sorpresas. España se quedó con el premio de consolación.
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