Se consume un 50% más de alimentos de elevado aporte en calorías y grasas

Esta situación en nuestro país se pone de manifiesto cuando se comparan los hábitos alimenticios actuales con los recomendados para llevar una dieta saludable, lo que recibe la denominación de dietas alimentarias clave.

Un análisis de los principales hábitos a la hora de comer determinó que en Argentina se consume un 50 por ciento más de alimentos de elevado aporte en calorías y grasas (en especial saturados) que lo recomendado, por lo que los especialistas consideraron necesario modificar ciertos patrones alimentarios por otros más saludables.
  
La Argentina, como otros países de la región, se encuentra en un estadío avanzado de transición nutricional, lo que tiene su reflejo en la coexistencia de deficiencias nutricionales junto a incremento de sobrepeso y obesidad, según los especialistas.
  
Esta situación se pone de manifiesto cuando se comparan los hábitos alimenticios actuales con los recomendados para llevar una dieta saludable, lo que recibe la denominación de dietas alimentarias clave.
  
"Desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó limitar la ingesta de grasas trans a no más del 1 por ciento de las calorías totales de la dieta diaria, la industria alimentaria ha dado pasos significativos en la búsqueda de reemplazos de las grasas trans de origen industrial contenidas en los llamados aceites vegetales parcialmente hidrogenados", afirmó Sergio Britos, Profesor Asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.
  
Britos -que también y miembro del Programa de Agronegocios y Alimentos- agregó que esto "se traduce en la disponibilidad de alimentos del mismo sabor para la perspectiva del consumidor, pero con un mejor perfil graso, es decir, comparativamente más saludables".
  
"Esto constituye un importante logro para la salud y una opción nueva para la alimentación diaria", remarcó el especialista.
  
En el caso argentino, si bien la población está más comprometida y consciente de la importancia de la salud nutricional, consumiendo una variada calidad de alimentos, muchos aún desconocen efectivamente qué son las grasas trans y el efecto que las mismas tienen en la salud.
  
De acuerdo con diversas encuestas, el consumo estimado diario de grasas trans en la Argentina es de aproximadamente 1 por ciento de las calorías, con variaciones que van del 0,7 al 1,1 por ciento de acuerdo al nivel socioeconómico de la población, siendo los de mayor consumo el segmento de población de nivel socioeconómico alto.
  
Este valor representa el límite superior sugerido por los organismos internacionales para la ingesta diaria.
  
No obstante, los especialistas destacaron que, teniendo en cuenta que el rango de ingesta es muy amplio, algunos individuos pueden estar consumiendo hasta 4 veces más esta cantidad, impactando significativamente en su bienestar.
  
A pesar de las recomendaciones para una alimentación equilibrada y saludable, los argentinos comen muchos alimentos altos en grasas saturadas y trans, mientras se disminuye la ingesta de otros clave tales como frutas, hortalizas, granos y cereales, entre otros.
  
El pan, un alimento clave en la dieta diaria y presente en casi todas las comidas, tiene alta incidencia en el consumo, al formar parte de la mesa y desayuno familiar.
  
Las grasas trans son ácidos grasos que se forman durante el proceso de hidrogenación parcial, mediante el cual los aceites vegetales líquidos se transforman en las grasas semisólidas con las que se elaboran algunas margarinas y otros alimentos.
  
Estas grasas pueden tener dos orígenes: las que provienen de los animales rumiantes (vacunos y ovinos) y las industriales (por hidrogenación de aceites). Y por su composición, su consumo en exceso, pueden generar riesgos para la salud al elevar el nivel de colesterol "malo" en sangre, aumentando el riesgo cardiovascular.
  
Es por ello que, siguiendo las recomendaciones de la OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), existe una mayor conciencia por parte de las industrias para la elaboración de ingredientes más saludables indicados para el consumo diario.
  
Actualmente, la industria suma nuevas opciones de ingredientes para la elaboración de productos 0 por ciento trans en la panadería, con el objetivo de sumarlos al desayuno y la merienda familiares y así colaborar para que todas las comidas del día sean sanas y nutricionales.
  
Además, lograr el reemplazo de las grasas trans en muchas de las aplicaciones de la industria panadera por grasas vegetales con perfiles más saludables, constituía un gran desafío tecnológico.
  
"Contemplando que los panificados son alimentos clave en la dieta diaria, estas nuevas prácticas permitirán volver aún más beneficioso a este alimento en términos de salud", afirmó Britos.
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17 de octubre de 2017 | 17:01
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