Hoy se dará a conocer la sentencia del caso Garrido

El Tribunal Oral 5 de San Isidro informará si la pareja ya condenada por el crimen del policía tendrá prisión perpetua. Tanto los fiscales como la querella solicitaron la pena máxima.

El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 5 de San Isidro dará conocer hoy si la pareja ya condenada por el asesinato del policía Aldo Garrido tendrá una pena de prisión perpetua, como pidieron los fiscales y la querella, u otra menor, como solicitaron los defensores oficiales.

Los jueces Mario Kohan, Raúl Neu y Ariel Introzzi Truglia ya adelantaron el miércoles pasado, cuando terminaron los alegatos, que el veredicto para los imputados Ernesto Daniel Luque (29) y Débora Acuña (30) era condenatorio, pero dejaron para mañana a las 14, en los tribunales de Ituzaingó 340 de San Isidro, la lectura de la sentencia y los fundamentos del fallo.

Fuentes del Ministerio de Seguridad bonaerense indicaron a Télam que se espera la presencia del ministro Carlos Stornelli en la sala, quien ya estuvo el miércoles pasado acompañando a la viuda de Garrido, Marta Barberis, en el juicio.

El fiscal general adjunto de San Isidro, Eduardo Marcelo Vaiani, y su colega Diego Callegari, solicitaron en su alegato la pena de prisión perpetua, al igual que el abogado Marcelo Rocchetti, que representa como querellante a la viuda.

Para ellos, Luque y Acuña cometieron un "homicidio doblemente calificado por criminis causa (matar para ocultar otro delito y salir impune) y por tratarse la víctima de un miembro de una fuerza de seguridad, en concurso real con robo calificado y portación ilegal de armas de guerra y de uso civil".

En cambio, los dos defensores oficiales, Carlos Aguirre por Luque y Marcelo Rodríguez Jordán por Acuña, pidieron que se los condene a penas menores al alegar que la calificación del hecho es un homicidio en ocasión de robo, que en vez de tener perpetua como pena, se castiga con entre 10 y 25 años de cárcel.

Es que tanto Luque como Acuña confesaron en la jornada inicial del debate haber asesinado a Garrido a balazos, pero los dos dijeron que no fue su intención matar al policía y que sólo habían ido a robar al local.

Luque dijo que se le "escaparon" dos disparos de su revólver calibre 32 largo cuando forcejeaba con Garrido, y Acuña que cuando disparó con la pistola 9 milímetros del policía, lo hizo hacia el piso.

Ambas versiones de los imputados quedaron desacreditadas con el testimonio del jefe de la Policía Científica de San Isidro, el inspector Marcelino Cottier, y la médica forense de la policía Gloria Pellegrini, quienes explicaron a partir del análisis de la escena del crimen, las trayectorias balísticas y el funcionamiento de las armas, que era imposible que se hayan "escapado" los tiros.

Para el fiscal Vaiani, quedó acreditado en el juicio que el 17 de febrero pasado Luque y Acuña "salieron de su domicilio con un claro designio criminal" y que alrededor de las 10 de la mañana ingresaron al local de ropa "Kevingston" de la calle Chacabuco 361 de San Isidro para concretar un robo que resultó frustrado por el accionar de Garrido.

Vaiani sostuvo que Luque efectuó un primer disparo contra Garrido que dio en su hombro, luego se trabaron en lucha y a la pelea se sumó la mujer que primero mordió al policía en un brazo y luego lo golpeó en la cabeza con la pistola de aire comprimido que había llevado en su cartera.

Siempre según la teoría del fiscal, Luque durante el forcejeo realizó un segundo disparo con su revólver calibre 32 largo que impactó en una de sus piernas.

El fiscal sostuvo que el final se dio cuando Acuña le extrajo la pistola reglamentaria a Garrido y efectuó tres disparos, de los cuales dos de ellos dieron en el blanco, uno en el abdomen que le fracturó la cadera y otro, el mortal, que ingresó por la espalda y le atravesó el corazón.

Tanto Vaiani como Rocchetti en sus alegatos rescataron la eficiencia demostrada en el hecho por los investigadores de la fiscalía y la DDI de San Isidro que en horas llegaron a detener a los autores del hecho en Pablo Podestá siguiendo el rastro de dos objetos que los imputados dejaron abandonados en el lugar del hecho.

Se trata de simple boleto de colectivo y un llavero con la foto del hijo de 5 años de la pareja que fue reconocido por las autoridades de un jardín de infantes que le aportaron a la policía el domicilio de los sospechosos, donde los detuvieron y hallaron el revólver calibre 32 y la pistola reglamentaria de Garrido.
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