Nueva treta para robarles a jubilados desprevenidos en el centro

Este miércoles un hombre de 70 años que acababa de cobrar su jubilación fue víctima de un “cuento” bien planificado, del que participó una mujer y un hombre. Los pesquisas quedaron asombrados por la rapidez que actuaron los delincuentes y por eso solicitaron advertir sobre el modus operandi.

Los delincuentes idearon una nueva y efectiva treta para robar. Eligen muy bien a sus víctimas: los jubilados. Los siguen a la salida del banco donde percibieron sus haberes y los engañan con un modus operandi muy bien planeado y que por su rapidez no alcanzan a darse cuenta.

Por esta razón, los investigadores entienden que es necesario advertir al sector pasivo sobre el nuevo “cuento del tío”. Al respecto, una fuente judicial informó sobre el robo de $1.700 que sufrió un jubilado de 70 años este miércoles al mediodía en pleno centro de Mendoza.

El anciano había cobrado su haber jubilatorio en un banco de la Capital. Iba caminando por calle San Martín y al bajar por Rondeau, un sujeto pasó corriendo, lo empujó y tiró al piso.

Hasta ahí no era anormal, eso puede sucederle a cualquier. Pero de inmediato se acercó una mujer para prestarle ayuda. Lo auxilió para levantarse y le sugirió que debía hacerse ver por un médico debido a que podría haber sufrido alguna lesión interna. Incluso, esta mujer le dijo al jubilado que lo acompañaría hasta una clínica.

La víctima tomó en cuenta la ayuda de esta persona y aceptó. La mujer lo acompañó hasta un pasaje céntrico donde había consultorios, pero por la conmoción de la caída y después del robo, no pudo recordar el lugar.

Al llegar a ese lugar, relató la víctima en su denuncia, un hombre se aproximó y le pidió a la mujer que le devuelva el dinero que a él se le había caído en la vereda y ella había encontrado. La fémina le respondió que no había encontrado nada, por lo cual ese sujeto se retiró.

Sin embargo, la mujer le contó al anciano que sí había hallado un fajo de billetes en el piso pero que no lo quería devolver. A partir de este momento ponen en marcha la última fase del engaño. La mujer le dice al jubilado: “Es verdad que encontré dinero en el piso, guárdemelo por si vuelve este hombre”.

El anciano le respondió que no le guardaría nada, pero la embustera insistió y le prometió que le daría la mitad del dinero.

Aunque el hombre volvió a negarse ella continuó con el acecho y directamente le introdujo algo, según la víctima, en una especie de cartera de mano que llevaba. Luego, la mujer se alejó diciéndole que iría a buscar al que supuestamente se le había perdido el efectivo.

La punguista posee una velocidad en sus dedos asombrosa. No sólo le dejó un fajo de papeles de diarios cortados al tamaño de billetes, sino que ese mismo movimiento también le sacó la jubilación.

Fue de $1.750 el botín conseguido por el que pasó corriendo, el que dijo haber perdido el efectivo y la mujer.

Pero además, la treta tiene una característica importante para los delincuentes: no utilizan armas y en el caso de ser arrestados los acusarían por el delito de estafa.

Por lo tanto, quienes sean protagonistas de una situación similar no reciban la ayuda de una mujer, o de un hombre, que se ofrezca tan desinteresadamente, por el objetivo es convertirlos en víctimas de un robo.
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18 de noviembre de 2017 | 13:59
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