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La Copa de las Confederaciones, una competencia controvertida

Este certamen, cuya octava edición comienza el 14 de junio, en Sudáfrica, es probablemente la competición internacional menos atractiva, ya que muchos equipos no quieren jugarla.

La controversia creció tras la muerte hace seis años en la penúltima edición de la Copa de las Confederaciones del camerunés Marc Vivien Foe.

Pese a que los médicos confirmaron que fue una muerte debida a una problema congénito del jugador, su fallecimiento contribuyó a aumentar la idea de que, en general, los futbolistas juegan una gran cantidad de partidos cada temporada, sobre todo en países como Inglaterra, España o Italia.

Los clubes europeos amenazaron en 2005 que podrían negando el permiso a sus jugadores a participar en una competición que, según su punto de vista, carecía de "pedigrí".

Un jugador de la "Premier" inglesa que sea seleccionado para el Mundial 2010 y la Copa de las Confederaciones, jugará un centenar de partidos de gran presión en menos de cien semanas.

Europa, en general, se opone a la Copa de las Confederaciones, debido a problemas de calendario.

Las voces que con más fuerza se han levantado han sido como siempre las de los entrenadores de los clubes, como es el caso del español Rafa Benítez, del Liverpool.

"Los jugadores españoles tienen que ir a la Copa de las Confederaciones. Veremos cómo hacemos cuando regresen sin vacaciones. No podemos cambiar la situación. Tenemos que aceptarlo, pero siempre somos los clubes los que tenemos que adaptarnos", señaló el madrileño.

En el mismo sentido se levantó Pep Guardiola, el técnico del FC Barcelona, que ha conseguido que el volante Andrés Iniesta no vaya a la Copa de las Confederaciones, en un equipo que envía cuatro jugadores a Sudáfrica, tras una temporada demoledora en que ganaron Liga, Copa del Rey y Champions.

Y es que España será uno de las selecciones más afectadas, ya que sus jugadores disputará el Mundial el año que viene sin haber tenido casi vacaciones en tres temporadas, al haber disputado y ganado la Eurocopa en 2008, jugar la Confederaciones en 2009 y por último llegará Sudáfrica-2010.  

Pero, peses a las protestas europeas, la competición es positiva para el resto. Muchos países, entre ellos los latinoamericanos, donde se sienten más orgullosos por defender la camiseta de su nación, acuden encantados a jugar con sus selecciones.

Real Madrid no dejó a sus jugadores participar en la edición de 2003. En aquel torneo, Turquía aceptó participar después de que Italia, España y Alemania rechazaran la invitación, aunque el equipo otomano no llevó a sus mejores hombres.

Zinedine Zidane nunca ha jugado la Copa de las Confederaciones a pesar de que la selección francesa ganó la competición en las ediciones de 2001 y 2003 y ni siquiera Pelé, acusado en ocasiones de oficialista, está muy entusiasmado con la competición.

"Hay demasiados partidos en un corto espacio de tiempo en la Copa de las Confederaciones. Es demasiado duro para los jugadores.

Se les exige cada vez más táctica y físicamente y tienen poco tiempo después para recuperarse", afirmó hace cuatro años el brasileño.

Algunos campeonatos, como el español, el italiano, el inglés o el francés, tienen veinte equipos en la Primera División, lo que equivale a 38 partidos por temporada, sólo en esa competición; asimismo, galos y británicos tienen sobredosis de competiciones locales, con la Copa de la Liga, inexistente en otros lugares.
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10 de Diciembre de 2016|13:25
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