Comienza el juicio por el crimen del policía Garrido

Una mujer y su concubino comenzarán hoy a ser sometidos a juicio oral acusados de haber asesinado a tiros al policía Aldo Garrido, en febrero pasado, en San Isidro, cuando la principal sospechosa estaba embarazada, informaron fuentes judiciales.

Al comienzo del debate concurrirán el ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, y el secretario de Investigaciones de la cartera, Paul Starc, en apoyo a la viuda Marta Barberis, quien será querellante en el proceso, al ser aceptada por la Sala I de Cámara de Apelaciones y Garantías de San Isidro.

Fuentes judiciales informaron a Télam que la audiencia comenzará a las 10, en el entrepiso del edificio judicial ubicado en Ituzaingó 340, en la zona norte del conurbano.

El debate estará a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 5 de San Isidro, integrado por los jueces Mario Kohan, Raúl Neu y Ariel Introzzi Truglia; mientras que la acusación estará a cargo del fiscal general adjunto de ese departamento judicial, Eduardo Vaiani, y el fiscal que instruyó el caso, Diego Callegari.

En el banquillo de los acusados estarán Débora Acuña (29) y su concubino Néstor Luque (29), imputados por el "homicidio doblemente calificado" del policía Garrido.

Los agravantes del la calificación penal son el "criminis causa" -matar para lograr la impunidad, en este caso el robo-, y por tratarse la víctima de un miembro de una fuerza de seguridad, por lo que de ser hallados culpables, los imputados podrían ser condenados a prisión perpetua.

En abril pasado, cuando la causa fue elevada a juicio, Introzzi Truglia y Neu negaron a la viuda Barberis, constituirse como particular damnificada en el debate porque hizo la petición fuera de tiempo.

El debate estaba previsto que comenzara el 29 de ese mes, pero se postergó porque una semana antes, Acuña dio a luz a una beba seismesina que debió permanecer en una incubadora, por lo que el tribunal dispuso que la mujer tuviera tiempo para reponerse del parto y tener contacto permanente con la recién nacida.

Acuña tenía un embarazo de riesgo y antes del parto ya había estado internada en un hospital público de La Plata porque está alojada en el pabellón de madres de la Unidad 33 de Los Hornos, desde donde es trasladada dos veces por día a amamantar a su hija.

Fuentes del Servicio Penitenciario bonaerense explicaron que de acuerdo a la reglamentación vigente, las madres que están presas tienen el derecho de tener a sus hijos con ellas en las celdas hasta los cuatro años.

Garrido (61) fue asesinado el 17 de febrero pasado cuando quiso evitar un asalto al local de venta de ropa masculina "Kevingston", situado en Chacabuco 361, a la vuelta de los tribunales de San Isidro.

El subteniente de la policía, que hacía 30 años vigilaba la zona comercial de San Isidro, fue recibido dentro del local por una pareja de delincuentes que lo mató de dos balazos.

Según la investigación, Garrido fue herido primero de un tiro efectuado por el ladrón varón, mientras que la mujer luego le sacó la pistola reglamentaria y lo remató con el arma.

Por el caso, el fiscal general de San Isidro, Julio Novo, armó un equipo de fiscales encabezados por Callegari que junto a la policía esclareció el hecho en horas.

Los imputados Luque y Acuña fueron detenidos al día siguiente de la ejecución de Garrido y en su casa de Pablo Podestá se hallaron las dos armas utilizadas para cometer el ataque, entre ellas la del propio policía.

Los investigadores dieron con los sindicados autores del homicidio porque la Policía Científica halló en la escena del crimen dos boletos de un colectivo que los homicidas habían tomado esa mañana desde Pablo Podestá a San Isidro y una foto de un llavero con el rostro de su hijo de cinco años.

Con el dato de que los delincuentes podrían vivir en Pablo Podestá, personal de la DDI de San Isidro recorrió jardines de infantes de la zona, donde pedían ver fotografías de los alumnos.

En uno de los establecimientos se encontró una foto grupal de un acto de fin de año en la que aparecía el niño y las autoridades dieron a la Policía el nombre y el domicilio del alumno.

Al entrar a la casa, los policías se encontraron con varios bolsos que daban indicios de que la pareja estaba a punto de escapar.

"Las armas están escondidas en el baño", les dijo Luque a los policías apenas los vio y allí secuestraron una pistola calibre 9 milímetros y un revólver calibre 32 que, tras los peritajes, se comprobó que eran el arma reglamentaria robada de Garrido y otra usada en el asalto.

El crimen de Garrido conmocionó a los comerciantes y vecinos de San Isidro que organizaron una serie de misas, actos y homenajes en honor al policía que fue ascendido al grado de capitán post mortem.

Incluso, los vecinos, a través de un sitio creado en Facebook, están juntando llaves en desuso para realizar un busto de bronce a Garrido que será colocado frente al local comercial donde fue asesinado.
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20 de agosto de 2017 | 13:48
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