Proteger la piel de los bebés para prevenir enfermedades

La bacteria "staphylo" causa infecciones de la piel como impétigo, celulitis y enfermedades ampollares, y agrava dos patologías cutáneas: la dermatitis atópica y la psoriasis. Entre el 25% y el 30% de la población la porta sin que cause infecciones.

La piel es el órgano más extenso y sensible del cuerpo humano, especialmente en el caso de los más chicos. Por esto, desde el comienzo de la vida, es importante cuidarla y protegerla usando no sólo productos dermatológicamente testeados y aptos para bebés, sino también prestando atención a manifestaciones cutáneas que pueden predecir enfermedades más graves.

“En el caso de los niños y cuando se trata del cuidado de la piel, la mayoría de las consultas se debe a cuadros provocados por la bacteria Staphylococcus Aureus, un agente que causa infecciones en la piel y las partes blandas como impétigo, celulitis y enfermedades ampollares, entre otras”, refiere el Dr. Alejandro Daniel Olivera, dermatólogo del Hospital Universitario Austral.

El “staphylo” es una bacteria comúnmente llevada en la piel o en la nariz de las personas sanas. Entre el 25 y el 30% de la población está colonizada (la bacteria está presente pero no desencadena una infección) y es una de las causas más comunes de infecciones de la piel en casi todo el mundo. En la mayoría de los casos son leves y pueden tratarse sin antibióticos. 
 
“Esta bacteria ingresa en el organismo de los más pequeños y de los adultos que la padecen a través de traumatismos mínimos como las escoriaciones o las picaduras de insectos que `rompen´ la barrera cutánea”, añade Olivera, y advierte: “Sin embargo, el cuadro no termina ahí porque el Staphylococcus exacerba dos patologías cutáneas relevantes: la dermatitis atópica y la psoriasis”.

¿Cómo proteger a los bebés?

Para prevenir las infecciones de la piel, se recomiendan medidas básicas de higiene, como mantener las manos limpias, cubrir los cortes y raspaduras con un vendaje hasta curado, evitar compartir artículos personales tales como toallas o maquinitas de afeitar.

Según el Dr. Olivera, hay diversas instancias en la protección: por un lado, el adulto debe evitar picaduras al bebé o lastimaduras. En segunda instancia, cuando el foco para la infección ya está presente, se puede recurrir a medidas “simples”, como el desbridamiento de las costras, es decir, la extracción de los tejidos infectados de la herida. 

“También son de utilidad los antisépticos locales que permiten limitar el problema; y finalmente, en caso que sea necesario –aunque esto ocurre en la mayoría de los cuadros–, hay que recurrir a antibióticos locales o por vía oral para resolver la situación rápidamente y evitar complicaciones potencialmente serias”, concluye Olivera.

 

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22 de agosto de 2017 | 09:26
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