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Carlos Sastre volvió a ganar en el Giro de Italia y sueña

El pedalista madrileño atacó en el puerto del Vesubio y consiguió su segunda victoria en este Giro de Italia. Pellizotti defendió su ventaja y Sastre tiene casi imposible arrebatarle la tercera plaza en el podio de Roma.

Carlos Sastre no sólo conquistó el Vesubio, dejó en Italia la imagen del corredor valiente que ganó el último Tour con su ataque lejano en Alpe d'Huez. Esta vez lanzó su ofensiva a 6,5 km de la cima. Su apuesta no era sólo por la etapa, quería volver a recuperar su puesto de podio.

No le faltó mucho. A 3 km de meta tenía 58 segundos sobre Menchov, Di Luca y Pellizotti. Contando los 20 segundos de bonificación le faltaban sólo 13 para quitarle a Pellizotti su tercer puesto en el cajón. Pero el italiano, que tras Sastre es el mejor escalador de este Giro, reaccionó, salió a por él, entró en segunda posición y limitó su perdida a 21 segundos. Ahora en la general mantiene 1:01 sobre Sastre.

Diferencia suficiente a falta de la contrarreloj de 14,4 km. Sastre no va a subir al podio, pero importa poco. El recuerdo de este Giro serán las dos etapas que ganó (Monte Petrano y Vesubio) como un campeón, atacando de lejos, aguantando las reacciones del resto de favoritos, que no pudieron con él. Lástima de esa etapa explosiva del Blockhaus en el que el motor diésel de Sastre no pudo calentarse en sólo 83 km y terminó quebrándose.

Antes de que Sastre atacara, ya lo habían hecho Garzelli y Basso, por dos veces. En la segunda cogió ventaja, Sastre salió a por él, lo pilló enseguida e Ivan se colocó a rueda. Sólo 2 km; a falta de 4,5 km para la cima, Carlos dio un acelerón y el italiano no aguantó. A partir de ese momento, Pellizotti se vio libre para atacar y Di Luca le imitó. Los dos se quedaron solos con Menchov.

Menchov, sólido.
Allí se jugaba otra batalla, muy intensa. Di Luca lanzó durante la ascensión hasta cinco acelerones relámpago. Pero Menchov respondió siempre sin problemas. A 3 km de meta el ruso ya sólo se preocupó de Di Luca y no respondió a un demarraje de Pellizotti. Basso se quedó a esperar a su compañero para ayudarle a cazar a Sastre, pero a pesar del fuerte ritmo que imprimió toda esta batalla, no pudieron atrapar a Carlos, que subió a un buen ritmo sostenido, sin desmayo. Nadie le regaló nada. Gran victoria.
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5 de Diciembre de 2016|11:43
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