Mercedes Vigil: "La historia se cuenta  con las mujeres"

Hipatia de Alejandría, Juana la Loca y Virginia Woolf son tres de las protagonistas del nuevo libro de la escritora uruguaya, "Hijas de la Providencia", una radiografía de dieciocho mujeres desamparadas ante la historia. La violencia de género fue el denominador común para todas las protagonistas de este libro.

Por Lucía Hernández

"Es un compendio de biografías noveladas que ofrece atajos para conocer a estas mujeres", dijo Vigil, autora de novelas históricas como El mago de Toledo y Cuando sopla el Hamsin, las más vendidas en Uruguay en 2005 y 2006, respectivamente.

Según la escritora, Hijas de la Providencia no fue concebida como un alegato feminista, aunque narra "las historias de mujeres extraordinarias que de por sí se transforman en alegato y en ejemplo de vida".

"Ellas hablan y se califican por sí solas, yo sólo agrego los colores, olores y sensaciones que imagino que ellas debieron de sentir", afirmó.

Marina Raskova, la primera mujer que pilotó un bombardero soviético; Olympe de Gouges, guillotinada en época de la Revolución Francesa por reclamar que los Derechos del Hombre se extendieran a la mujer, y Beatriz de la Cueva, la primera gobernadora de Guatemala, forman parte de este abanico de rostros femeninos.

"La historia de la humanidad se puede hilvanar a través de las mujeres", afirmó Vigil, cuya investigación para esta obra le permitió redescubrir a personajes como la escritora Virginia Woolf y comprender el modo en que "la violencia física, sexual y psicológica en la que había crecido influyó enormemente en su obra".

La violencia de género fue denominador común para "prácticamente todas" las protagonistas de este libro, que "sólo contaron con el amparo de la Providencia, con mayúsculas", manifestó Vigil.

Según la autora, "esa Providencia pudo ser para unas el Dios cristiano, para otras la naturaleza o, incluso, el gran arquitecto del universo", pero fue su única protección ante sus vidas "descarnadas, llenas de soledad".

Es el caso de Juana I de Castilla (Juana la Loca), "víctima de una trama de poder", o Guyunusa, la última superviviente indígena charrúa de Uruguay, que fue exhibida "como un animal de feria" en París en el siglo XIX y "acabó muriendo de pena", relató Vigil.

Destacó su particular interés por la aviadora soviética Marina Raskova, a quien pretende hacer protagonista de una de sus próximas novelas.

"Fue un buen pretexto para adentrarme en la Rusia del siglo XX y averiguar qué pensaban Lenin y Stalin sobre las mujeres", explicó la escritora, que destacó cómo las medidas aperturistas de Lenin -que propició, por ejemplo, una ley de divorcio- se vieron revocadas por la llegada de su sucesor al poder, pues "Stalin era un misógino".

Vigil también se refirió al objetivo de "contar la cotidianeidad de esas mujeres, algo que está ausente en cientos de años de literatura de hombres". Precisó que "un escritor no habría contado estas historias ni mejor ni peor, sencillamente las habría contado de forma distinta" y reconoció su propia voz en las de estas dieciocho mujeres.

"Yo me trago las emociones de mis personajes, las digiero y las transmito. Del mismo modo, les presto mis sentimientos, e indudablemente son sentimientos de mujer", ilustró.

Más de 1.500 años separan a Hipatia, la filósofa y matemática que fue linchada por un grupo de fanáticos en Alejandría el año 415, y Doa Khalil Aswad, la joven kurda que murió lapidada hace un año en las inmediaciones de Mosul, cuya historia es la más contemporánea de las reunidas en Hijas de la Providencia.

"Son la más antigua y la más reciente y, sin embargo, murieron en condiciones similares", destacó Vigil, que lamentó que los "avances fantásticos que la mujer ha experimentado en Occidente" no hayan llegado a otros lugares del mundo.

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7 de Diciembre de 2016|16:57
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