La estupidez es más contagiosa que la gripe

De la propuesta de cerrar la frontera con Chile a las bombas Molotov en el hospital Lencinas y la derivación de heridos de bala a otro hospital, el Central. La reacción de la gente y la sobreactuación del gobierno que quiere conseguir popularidad a cualquier costo.

Prevenir no es lo mismo que alarmar. Pero hay dos cosas infinitas, tal como lo dijo Albert Einstein: el Universo y la estupidez humana.

La diferencia entre causar alarma y movilizar hacia la prevención no es sutil, sino fundamental. Así, nos podemos dar cuenta que no es lo mismo enseñarle a los alumnos de una escuela a ponerse bajo su pupitre en caso de un temblor que contarle cómo podría desplomarse sobre sus cabezas el edificio escolar. No es lo mismo que en el avión enseñen a colocarse la máscara de oxígeno a los pasajeros que pasarles un video con accidentes aéreos.

Evidentemente, más grave que los efectos de la Gripe A es el miedo que la sociedad asume ante mensajes distorsionados o el pánico generado por gente con responsabilidades políticas que, a falta de popularidad por mérito propio, deciden cabalgar sobre el terror, haciéndose visibles a todos aunque más no sea, durante cinco segundos de televisión.

Los hechos que ayer mostró minuto a minuto MDZ desde la puerta del hospital Lencinas, revelan que otra epidemia está en ciernes y se contagia por el uso irresponsable de micrófonos: la estupidez.

El relato de los hechos, da cuenta que se alertó sobre un ómnibus que venía desde Chile, “encriptado” por la Gendarmería desde la frontera y que se dirigía hacia el hospital que se dedica a atender enfermedades infecto contagiosas desde 1925, en el mismo emplazamiento en que permanece.

A partir de allí, hasta los funcionarios de Salud fueron a las puertas del nosocomio, tal vez con la intención de mostrarse prestos, organizados, dispuestos a actuar; a exhibir las instalaciones preparadas para casos como éstos y para poco más, ya que no hacía falta levantar el perfil de un caso de un pasajero entre 40 que venía con fiebre.

La reacción fue proporcionalmente desmedida: desde los vecinos que mostraron su xenofobia, hasta aquellos que “casualmente” llevaron hasta el lugar bombas molotov; desde la represión policial que terminó derivando gente a otro hospital con heridas de balas de goma, hasta legisladores que se trasladaron hasta donde transmitían los canales de TV para clamar por el cierre de la frontera con Chile. Increíble.

El ministro de Gobierno, Mario Adaro, además, hoy se animó inclusive a calificar al gobierno chileno, señalando que ha actuado improvisadamente. Para echar nafta al fuego, evaluó que “el virus de la Gripe A se extiende por Chile”, dando por sentado que debería actuarse con el vecino país de la misma y criticada manera con que se actuó frente a México.

A pesar de tanto ruido inculpatorio, la gente, sin embargo, logró filtrar otros motivos de su movilización. Por ejemplo, que el Lencinas no sólo es un hospital especializado, sino que les sirve como posta sanitaria y que deben hacer cola allí desde las 4 de la mañana para ser atendidos. También señalaron que es allí en donde consiguen la leche con la que alimentar a sus hijos por lo que, más allá de la xenofobia y la intolerancia, lo que quedó en claro es que tienen miedo de no conseguir la leche.

La respuesta estatal, por lo tanto, ya no debe ser una reacción ante la archifamosa Gripe A, sino a cuestiones bastante más de fondo, como las funciones sociales mal asignadas a un nosocomio que debiera estar abocado de lleno a cubrir un estado de emergencia sanitaria, por ejemplo.

O bien, a revertir el viejo dicho mendocino que reza: “Si te duele la cabeza, tomate una aspirina; pero si lo que tenés es más grave, tomate un avión”.

Juan Carr, creador e impulsor de la Red Solidaria, acaba de decir con razón que “Se viven dos epidemias en paralelo, la del virus y la del miedo”.

“El miedo –nos dijo Carr- es la emoción más creída pero las emociones positivas tienen menos impacto, porque son más difusas, más tibias. Lo negativo en cambio, te lleva a la alerta. La emoción vende, los datos fidedignos y concretos, no”, concluyó.

A ello, hay que agregarle el contexto en que se desarrollan: improvisación, fallas estructurales y crisis sanitaria general en el país que no nació con la Gripe A, precisamente.
Sobre el particular, las cifras de la Red Solidaria son esclarecedoras en torno a qué tipo de tareas están pendientes y a las que debe abocarse el gobierno, más allá de generar alarma:

-En los últimos años más de un millón de argentinos enfermó de la gripe común.

- Es más, cada año, en nuestro país, el virus de la influenza produce unos 3.000 fallecimientos.

- Por otra parte, no hay que olvidar a los 23.000 enfermos de dengue (se contagiaron 190 personas cada día, durante los primeros cuatro meses del 2009) y tampoco olvidar la muerte de cinco pacientes.

- El Mal de Chagas se lleva diariamente la vida de once argentinos y se contagian unas 80 personas cada día.

El raciocinio, una vez más, es la mejor vacuna contra cualquier epidemia. El asunto ahora es cómo conseguir activarla.

Opiniones (5)
14 de diciembre de 2017 | 02:13
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14 de diciembre de 2017 | 02:13
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  1. Decía Einstein que hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana. Del universo no estaba seguro. Daba vergüenza ajena ver a esa gente, me imaginé esas escenas de las películas de historia donde apedeabana los leprosos. Pero en Mendoza y en siglo XXI. La turba "cruel y atolondrada" dirían los Sipsom haciendo disparates. Cassia oportunista como siempre, tratando de hacerse el duro en todas. Una vergüenza, Mendoza de nuevo en las noticias vergonzosas del día. De no creer.
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  2. me parece muy buena la nota y bastante acertados sus conceptos. Pero me parece que se están olvidando de otros responsables de que en este caso las cosas hayan sucedido de esa manera. Entre otros debemos reparar en el papel alarmista que han tenido y tienen sobre este tema y sobre otros también, los medios de comunicación de todo el mundo, que desde el primer día han hecho aparecer esta posible pandemia por poco como si fuera de peste bubónica. Además mencionar que toda esta campaña desde un principio viene manejada por las multinacionales de los medicamentos, que quieren enriquecerse aún más con la venta de los antivirales, que ni siquiera tienen probada su eficacia. Por supuesto que a ello agreguémosle funcionarios ineptos, improvisados y en algunos casos corruptos y las consecuencias saltan a la vista.
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  3. En USA y Mexico, tienen KITS para determinar en pocos minutos si la gripe es A. Luego, toman medidas en el caso afirmativo. Aquí se necesitan varios dias para confirmar con el Inst. Malbrán. Por los casos en estudio, podemos inferir que la gripe A ye esta entre nosotros. Pero por conveniencia ó ineptitud, no se dan a conocer el resultado...
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  4. Y MÁS LETAL...
    Hay que recordar en principio, que esta gripe en principio llamada "porcina", no tiene nada que ver con los portadores de jamones. Así lo desmintió la organización mundial de la salud. 1º error. Curiosamente todas estas pandemias empiezan en países subdesarrollados -salvo la de la vaca loca- SIDA, gripe aviar, dengue, etc. También hay logicamente una serie de medidas sanitarias que ya están normatizadas por la OMS., en cuanto a controles, aislamientos o cuarentenas. Como bien dice la nota, en Mendoza saltan al redil de los micrófonos los improvisados, pequeños inútiles que pasan por inteligentes y que tratan siempre de sacar réditos de los dramas humanos y generosamente, muchos medios de comunicación le prestan cámaras y microfónos para que su mediocridad tome estado público. Hagámosles casos; cerremos la frontera con Chile y con el resto del país, porque también hay casos en otras provincias; levantemos un muro en toda la frontera norte porque de allí proviene el dengue y suprimos el aire porque trae contaminación. Efectivamente, la estúpidez es contagiosa y se extiende a todos los niveles y para ella no hay vacunas.
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  5. Muy buena nota en donde se separa la paja del trigo y se muestra al gobierno tal cual es: inepto y con pocos reflejos para actuar con tino ante una evidencia clara: hay que convivir con este nuevo flagelo pero no olvidar los temas estructurales: la pobreza y los servicios de salud aún deficientes.
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