Falsos operarios le robaron 4.000 pesos a un jubilado de 80 años

Todo se desencadenó ayer cerca del mediodía, en momentos en que la víctima del asalto, identificada como Ernesto Juan Andreoli, estaba con su mujer en su casa de la calle 63 entre 13 y 14, de la ciudad de La Plata.

Dos delincuentes que se hicieron pasar por empleados de una empresa de energía eléctrica le hicieron un "cuento del tío" a un jubilado de 80 años y terminaron robándole 4.000 pesos que tenía guardados en su habitación, en una vivienda en la ciudad de La Plata.
  
Los ladrones engañaron al anciano mostrándole falsas credenciales de la empresa Edelap, distribuidora de energía en la zona, y le dijeron que tenían que cambiar el medidor y luego una térmica.
  
En ese marco, sin que el jubilado pudiera darse cuenta, le sustrajeron el dinero que tenía guardado en una cartera, dentro de su habitación, y luego se dieron a la fuga en una moto.
  
Todo se desencadenó ayer cerca del mediodía, en momentos en que la víctima del asalto, identificada como Ernesto Juan Andreoli, estaba con su mujer en su casa de la calle 63 entre 13 y 14, de esta ciudad.
  
El hecho se produjo cuano tocaron el timbre dos hombres, de unos 40 años de edad, vestidos con ropa de calle, que se presentaron como trabajadores de la empresa Edelap y hasta le mostraron una credencial, que era falsa.
  
"Los dejé pasar y miraron el medidor que está detrás de la puerta. Como aparentemente el aparato estaba funcionando mal, dijeron que tenían que cambiarlo", relató Andreoli en declaraciones al diario El Día de esta ciudad.
  
"Si va a Edelap el trámite le va a tardar meses, nosotros se lo hacemos enseguida", aseguró la víctima que le dijeron los dos hombres.
  
Y agregó: "Entonces me pidieron que desconectara la heladera, así podían realizar el trabajo, y yo fui a hacer lo que me pedían. Cuando terminaron, me dijeron que tenía que pagarles el costo, exactamente 385 pesos".
  
"Fui a buscar el dinero para pagarles, y por lo visto, se fijaron donde tenía mis ahorros guardados. Dejé la cartera arriba de la cama y les pagué lo que pedían. Pero luego me dijeron que todavía debían revisar una térmica. Así que fuimos hasta la habitación donde estaba y le pusieron un aparato. Enseguida empezaron a saltar chispas así que se quedaron trabajando", contó Andreoli.
  
Según se supo, los falsos operarios estuvieron durante casi media hora en el lugar y cuando se fueron se habían llevado la cartera con más de 4.000 pesos, sin que el jubilado pudiera advertir en qué momento se apoderaron de la misma.
  
Momentos después de consumado el hecho, los damnificados dieron el alerta al 911, pero ya era tarde: los ladrones se habían dado a la fuga en una moto, hacia la zona del Parque Saavedra.
  
Este no es un hecho aislado y, por la similitud en el modo en que actuaron los agresores, ahora se investiga si eran los mismos que hace sólo una semana le robaron 4.000 pesos a otro jubilado en pleno centro de la Ciudad.
  
En esa ocasión, el hecho ocurrió en una vivienda ubicada en diagonal 77 entre 10 y 11.
  
Pero ese no fue el único "cuento del tío" de la jornada, ya que ayer, en horas de la mañana, otro jubilado fue víctima de un ataque similar.
  
En ese sentido, se indicó que un hombre de 60 años se presentó en una vivienda de calle 67, casi esquina 4, simulando ser vendedor de una empresa de electrodomésticos y le vendió a un jubilado una máquina fotográfica "trucha", afirmó al diario El Día una fuente cercana al damnificado.
  
Al parecer, fue atendido por el dueño de la casa, un jubilado de 78 años, con quien trabó conversación durante algunos minutos.
  
En ese sentido, para ganarse la confianza de la víctima, el falso vendedor le aseguró que en el pasado había sido futbolista profesional y que, incluso, había llegado a jugar en River, por lo que estuvieron conversando del tema por algunos minutos, indicaron voceros del caso.
  
Entonces, el delincuente le ofreció al jubilado venderle una cámara fotográfica digital, nueva, en 200 pesos, en lo que sería una promoción de la empresa.
  
Según se supo, el hombre confió en lo que el embaucador le decía y terminó comprando el producto, que venía con su respectivo envoltorio.
  
Pero cuando el delincuente se fue, manejando un automóvil rojo, y el hombre fue a abrir el paquete, se encontró con que la cámara era una falsa réplica y no servía más que para adorno.
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