Deportes

París ya construye el "circuito de Fórmula 1 del futuro"

Mientras Mónaco prepara sus calles para el tradicional GP de Fórmula 1 el domingo, Francia se afana por recuperar el "gran circo" siguiendo los deseos del dueño del negocio, Bernie Ecclestone.

En el ondulado oeste de París se hará realidad el sueño de Ecclestone. Ante la factoría de Renault en la localidad de Flin, las máquinas excavadoras preparan ya el terreno para el "primer circuito de Fórmula 1 del futuro".

El recorrido se construirá en una superficie de 95 hectáreas, bordeando el río Sena. La Fórmula 1 parisina es uno de los proyectos preferidos del dirigente británico de 78 años. Ya en 2011, el Gran Premio de Francia se disputará a orillas del río que baña la capital francesa. Renault quiere utilizar el nuevo circuito como zona de pruebas. Pero los defensores del medio ambiente protestan con vehemencia contra esos planes.

Primeramente se consideró la posibilidad de disputar el Gran Premio en Disneyland, en el este de París. Pero ahora las factorías de Renault en Flins/Les Mureaux están claramente en la "pole position".

La fuerza impulsora es el departamento (región) de Yvelines, que se siente orgulloso no solamente de sus tres antiguos lugares reales, (Poissy, Saint-Germain-en-Laye y Versalles), sino también de su industria del automóvil, que da trabajo a 35.000 personas. La Fórmula 1 debe hacer de Ivelines la meca del automóvil.

El circuito de Les Mureaux contará con once curvas en 4,5 kilómetros, con una recta de aceleración de un kilómetro. Las tribunas brindarán una cómoda acogida a 100.000 espectadores.

Encima de la calle de boxes, un centro de congresos de 2.900 metros cuadrados, que con un anfiteatro con áforo para 1.000 personas inyectará vida al recinto durante todo el año.

Allí podrán celebrarse congresos mundiales sobre técnicas automovilísticas y de protección del medio ambiente, siempre teniendo en cuenta al semiestatal fabricante Renault, que en el terreno vecino, en Flins, proyecta desarrollar coches eléctricos y técnicas ecológicas.

El destacado arquitecto Jean-Michel Wilmotte planea construir el primer circuito de carreras con la etiqueta HQU, es decir de alta calidad para el medio ambiente. Apuesta por materiales biológicos, un terraza con mucho verde para el centro de congresos y paneles solares en las tribunas.

Francia fue siempre parte integrante de la Fórmula 1 hasta que se excluyó este año el Gran Premio en el inhóspito circuito de Magny- Cours por motivos económicos.

Se confía que el retorno en Iyvelines haga del departamento el escaparate de la tecnología de la industria europea del automóvil. Se calcula que unos 60 millones de telespectadores verán el centro de desarollo de Renault durante la carrera.

Los políticos sueñan ya con la organización de un Gran Premio para coches eléctricos, en los que Renault ve el futuro. Consideran los 112 millones de euros (unos 145 millones de dólares) para la Fórmula 1 como parte de la ayuda de 330 millones de euros (429 millones de dólares) para la industria automovilística.

La cosa sería mas fácil sin los ciudadanos. Muchos habitantes de la zona no creen en el aprovechamiento económico del proyecto ni que proteja realmente el medio ambiente.

Con los 112 millones de euros se crearán a lo sumo 50 puestos de trabajo, opina la iniciativa ciudadana "Flins sin F1". Para los protectores del medioambiente "Agir pour l'Envirommement" (Actuar por el medio ambiente) es un locura construir un circuito de carreras en superficies previstas para que los campesinos cultiven productos biológicos. Y además, en una zona que sumnistra agua potable a 400.000 personas.

El gobierno exige una "garantía de medio ambiente", pero muchos ministros apoyan el proyecto de la Fórmula 1. Parecen pues inútiles la protestas del diario "Le Monde" contra "esos saurios, esos hombres del pasado, los eternos cementistas, esos nostálgicos del tubo de escape".

Ahora, dos pájaros poco frecuentes deben poner freno a los bólidos: el avefría y el alcaraván. Los adversarios del proyecto esgrimen como argumento la protección de esas especies para parar las carreras. Ambas aves son poco comunes. Tienen el tamaño de palomas y cuidan de sus crías en el suelo, donde ya están las máquinas exacavadoras. Y ambas gozan de especial protección. Son especies muy raras. Casi tanto como los circuitos de Fórmula 1.
En Imágenes