El diario íntimo de Frida, un singular "autorretrato"

El diario íntimo de Frida Kahlo no es en realidad tal sino más bien un "autorretrato literario" equiparable a los cuadros que la artista pintó de sí misma, dijo una investigadora italiana. Ella leía ciertas partes a sus invitados y amigos, se dejaba fotografiar con él e inclusó llegó a regalar páginas a sus amigos.

La especialista en literatura íntima Cristina Secci presentará mañana en Ciudad de México un ensayo en el que reflexiona sobre el género literario al que pertenece el diario escrito por Kahlo.

"Un diario íntimo es tan personal que lo escondes en el último cajón. Sin embargo, Frida no. Ella leía ciertas partes a sus invitados y amigos, se dejaba fotografiar con él y llegó a regalar páginas a sus amigos según cuentan", dijo en una entrevista.

El diario fue escrito durante los diez últimos años que vivió Frida (1907-1954) y sin embargo contiene muy pocas fechas, un rasgo distinto a lo que suele ser común en estos escritos.

Secci señala que cuando el lector se acerca a un "diario íntimo" cualquiera espera encontrar amores, sueños, sufrimientos y traiciones, entre otras cosas. Sin embargo, Frida incluyó todo eso y también reflexiones de política, arte y poesía, entre otros temas.

"Los elementos de esta obra son diferentes con respecto a un diario íntimo", sostuvo la italiana, quien destacó así la originalidad y singularidad de los escritos de Frida.

Secci indicó que se puede observar una evolución en el propio diario ya que al principio la grafía es muy clara, pero luego se va complicando y Kahlo comienza a rellenar los espacios en blanco de las hojas con dibujos hechos casi sin pensar, "como hacemos cuando hablamos por teléfono".

"Como Kahlo es pintora, se le va de las manos y la pintura desborda el diario, le incluye color" hasta convertirse en una parte fundamental del mismo, donde la palabra se vuelve imagen y la imagen palabra, agrega.

En ocasiones, Kahlo llegó a escribir gran parte del diario con el pincel, detalla. Indicó que a veces la grafía del texto se "desborda" y se convierte en paisaje también, por lo que las palabras pierden su significado literal y adquieren nuevos sentidos.

Secci recordó que Kahlo tenía encima de la cama un espejo en el que siempre se veía, un objeto con la particularidad de que da una imagen invertida. "Mi yo en el espejo no es el mismo yo real. Es similar, pero no es la misma cosa", sostuvo, una circunstancia que se plasma en el libro.

La especialista, que ha titulado su ensayo Con la imagen en el espejo. El autorretrato literario de Frida Kahlo, recordó que una característica de los autorretratos es que muestran la imagen que uno desea que los demás vean, y no necesariamente la real.

"No quiero decir que sea mentira, sino que es muy subjetivo", aclaró. Otra pista para demostrar que no se trata de un diario tradicional son los borrones que presenta el texto.

La experta explicó que cuando uno escribe en su diario algo de lo que se arrepiente normalmente arranca la hoja, y sin embargo, Kahlo borraba y escribía encima, como queriendo retar al lector a descifrar qué se escondía ahí.

"Más que un diario, Frida lo escribió como un autorretrato, al lado de tantos otros que hizo en pintura", sostuvo la filóloga italiana, quien recalca que eso no significa que los escritos dejen de ser íntimos.

"Frida tenía una gran capacidad de expresar su intimidad como con pintura, con cartas, con textos... por eso no creo que necesitara un auténtico diario íntimo", dijo.

Para Secci, al final del diario, antes de morir la artista, es cuando éste se vuelve más íntimo y se observa el efecto del dolor y las drogas, incluso en la dificultad para escribir.

Fuente: EFE

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8 de Diciembre de 2016|17:50
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