La batalla de Varus, mito fundacional de Alemania

El aniversario de la batalla de Varus se conmemora a lo largo de este año con diversas exposiciones en varias ciudades alemanas en las que se intenta reconstruir lo que ocurrió el año 9 en algún lugar del oeste de Alemania, como repasar las leyendas creadas en torno a los hechos. Los romanos fueron vencidos por los celtas.

Por Rodrigo Zuleta / EFE

La batalla de Hermann, como también se la conoce, en la que se enfrentaron hace 2.000 años las legiones romanas comandadas por Varus y las hordas germanas al mando de Arminius, cuyo nombre luego se convertiría en Hermann, marcó al parecer el fin de la expansión el imperio romano.

El único testimonio arqueológico que atestigua la batalla era una piedra funeraria con el nombre del centurión Marcus Caelius y una inscripción que dice que murió en la batalla de Varus. Esa piedra es la pieza central de una de las múltiples exposiciones que se celebrarán en los próximos meses.

Los planes de Roma eran crear una nueva provincia en la margen derecha del Rin, ante todo para acabar con la amenaza que significaban las tribus germanas para las galias. Varus, regente romano, empezó a imponer el derecho romano y a recaudar impuestos en la zona lo que creo el descontento entre la población germana.

Arminius, un germano que había formado parte del ejército romano y en quien Varus confiaba, logró formar una alianza entre varias tribus germanas y le tendió una trampa a Varus cuyas legiones terminaron sucumbiendo en una emboscada que degeneró, según las fuentes escritas, en una verdadera carnicería.

En total, Arminius liquidó tres legiones romanas con cerca de 18.000 soldados con lo que detuvo la expansión de Roma, que a partir del año 16, limitó sus actividades a la margen izquierda de Rin, para proteger las galias.

La batalla cayó en un largo olvido debido, según el historiador Tilmann Bendikowski, a que los romanos no tenían ningún interés en cultivar su recuerdo y los germanos no poseían una cultura escrita capaz de crear una tradición al respecto.

Sólo en 1515, el humanista Ullrich von Hutten se encontró en el primer libro de los Anales de Tácito, que habían sido redescubiertos recientemente, una referencia a Arminius de quien el historiador romano decía que había infligido una derrota a Roma cuando el imperio estaba en todo su esplendor.

Tácito, además, calificaba a Arminius como el verdadero liberador de Germania. Ullrich von Hutten tomó las lacónicas apreciaciones de Tácito sobre Arminius para construir una figura idealizada que se oponía a la visión que en el siglo XV se tenía todavía en Italia y, sobre todo, en la curia romana de los germanos y los descendientes, los alemanes, como un pueblo de bárbaros.

En 1529, se publicaría, póstumamente, un diálogo escrito por Hutten titulado Arminius que fue el comienzo de un culto que, durante mucho tiempo, fue cultivado ante todo por los protestantes para subrayar la independencia no ya ante la Roma imperial sino ante la iglesia romana.

El propio Lutero fue devoto de Hermann, este nombre fue acuñado también por protestantes, y el culto fue creciendo a través de los años. Entre 1750 y 1850 se estrenaron más de 200 piezas dramáticas dedicadas a él. En 1875, cuatro años después de la fundación del imperio guillermino, se inaguró un monumento al héroe en Detmold, cerca del presunto escenario de la batalla.

Uno de los escritores más importantes que trataron la batalla de Varus fue Heinrich von Kleis (1777-1811) que veía en la rebelión de Arminius contra Roma un ejemplo a seguir, aunque ahora los enemigos ya no eran las legiones romanas sino las tropas napoleónicas.

El drama dedicado por Kleist a Arminius, Die Hermannschlacht, sería posteriormente utilizado con variadas intenciones políticas.

Así, por ejemplo, en 1914, tras una representación del drama, se leyeron partes de victoria de las tropas alemanas en los campos de la Primera Guerra Mundial, cuyas batallas quedaban así vinculadas simbólicamente con la batalla de Varus.

Más tarde, en 1975, en el programa de una representación de la obra de Kleis en un teatro de la extinta República Democrática Alemana (RDA) se explicaba que "Roma para nosotros es Estados Unidos" y que las tribus germanas eran "los trabajadores alemanes del este y el oeste".

Ahora, los 2.000 años de la batalla coinciden con otros aniversarios como los 60 años de la fundación de le República Federal de Alemania y de la extinta RDA o los 20 años de la reunificación alemana. Hay quien ha advertido de la inconveniencia de renovar el culto a un héroe que, como lo dice Benikowski, ha servido a demasiados señores.

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