Caicedo por Caicedo a través de Fuguet

Para el escritor y periodista chileno Alberto Fuguet, el colombiano Andrés Caicedo fue una especie de "Neruda pop": en Colombia hay gente que recita pasajes de sus textos de memoria. Con el natural pero sobrio vampirismo de todo investigador, el también cineasta ofrece una singular "autobiografía" de otro amante del cine y la literatura.

Mi cuerpo es una celda. Una autobiografía, de Andrés Caicedo. Dirección y montaje Alberto Fuguet. Santiago de Chile, Norma / La otra orilla, 2009. 299 páginas. $45.

Muchos críticos afirman que Caicedo (1951-1977) fundó la novela urbana colombiana. De hecho, Fuguet considera a Caicedo "el eslabón perdido" entre los escritores del "boom" latinoamericano y la generación bautizada como "McOndo" debido a una antología realizada por el mismo Fuguet y Sergio Gómez en 1996 integrada por el mismo Fuguet, el argentino Roberto Fresán y el peruano Jaime Bayly, entre otros, que proponía que el realismo mágico del Macondo de Gabriel García Márquez estaba muerto y en su lugar existía McOndo, un lugar global marcado por internet y la cultura estadounidense.

Otros críticos dicen que se ha creado un mito de la nada y que es una locura que en los colegios de Colombia ¡Que viva la música! haya reemplazado a María de Jorge Isaacs.

Para nosotros los libros Caicedo, Calicalabozo,  Angelitos empantanados (o historias para jovencitos), El cuento de mi vida -todos ellos publicados póstumamente y en Argentina a través de Norma- y ¡Que viva la música! anuncian el proyecto de un escritor inmaduro, pero interesante. Nunca sabremos qué más podría haber llegado a escribir ni cómo. Porque su suicidio lo convirtió en mito, en un autor de culto.

También podría vérselo como una suerte de Jim Morrison de la literatura, un talento incipiente que murió joven alimentando una leyenda que hace que sus fanáticos peregrinen hacia su tumba. Y por si fuera poco, un séquito de "freaks" aparece en todas las presentaciones relacionadas con el escritor copiando su larga cabellera peinada al medio y usando sus mismas gafas.

Sin embargo, además de escritor, y quizá sobre todo, Caicedo fue un cinéfilo empedernido, fundador de la revista Ojo al cine y del Cine-Club de Cali, según explica Fuguet en su "Autobiografía" sobre Caicedo titulada Mi cuerpo es una celda, basada en cartas, diarios personales y críticas de cine del escritor colombiano, autor de la novela ¡Que viva la música!, editada el año pasado en Argentina. 

¡Que viva la música!, aquella novela de la cual Caicedo recibió los primeros ejemplares el día que decidió morir ingiriendo barbitúricos con apenas 25 años es definitivamente muy juvenil y olvidable.

Fanático de la "salsa dura" y de los Rolling Stones, de las películas de Jerry Lewis y Francois Truffaut, cuentista y dramaturgo, según la leyenda las últimas palabras que tipeó antes de caer muerto sobre su máquina de escribir fueron Taxi Driver

Mi cuerpo es una celda de Fuguet incluye numerosas cartas escritas por Caicedo, muchas de ellas dirigidas a otros críticos, como el español Miguel Marías, en las que, en la prehistoria de internet, el chat y el blog, buscaba compartir con otros cinéfilos su amor por el séptimo arte.



"Para mí, para Andrés escribir de cine era más importante que escribir literatura; creo que escribía de cine porque era más fácil que rodar, que era muy caro. Yo creo que dirigir películas lo superaba. Vivir lo superaba; menos hablar de cine", dijo Fuguet, quien se autodefine como "cinépata", en una entrevista para MDZ que le realizáramos recientemente.

En ese diálogo y en "Making off" del libro subraya: "Andrés Caicedo no escribió este libro tal como existe y acaso no lo concibió, al menos de una manera consciente, pero es su libro. No se sentó a escribir Mi cuerpo es una celda. Simplemente se sentó todos los días a escribir lo que fuera. Todo lo que está en el libro ha sido escrito por Caicedo".

En efecto, Fuguet destaca que el material base fueron cartas, trozos de papel, diarios a medio terminar, libretas, cuadernos argollados, críticas de cine, artículos de prensa y escritos.

Mi cuerpo es una celda, la "autobiografía" dirigida y montada por Alberto Fuguet subraya la cualidad de escritor en progreso de Caicedo a partir de la lectura de sus cartas, críticas y textos sueltos a través de los cuales es posible percibir el combate interno entre la rebelión y la sumisión, la inteligencia y la tontería, la profundidad y el capricho, los sueños y las pesadillas de un joven que no quería dejar de serlo obsesionado por la posteridad, la fama y el miedo.

Patricia Rodón

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4 de Diciembre de 2016|11:04
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