¿Podría desaparecer el Cerro de la Gloria?

El suelo del emblemático sitio turístico tiene 5 millones de años. Las lluvias y los vientos acentuaron su erosión y hay derrumbes. Silencio oficial respecto de su futuro.

Durante el 2007, en la gestión de Julio Cobos, la provincia encaró un proyecto de recuperación y mejoramiento del Cerro de la Gloria en el que se invirtieron casi 225 mil pesos. Los estudios preliminares determinaron que por la composición del suelo, se producía un constante “acarreo de materiales que cuando llueve, o cuando se producen fuertes vientos, genera el desprendimiento de grandes bloques”, según explica el geólogo Humberto Césare (foto), de la Dirección de Hidráulica de la Provincia que depende del Ministerio de Infraestructura.

Lo cierto es que el temor entre especialistas y aficionados es que el irreversible paso del tiempo termine reduciendo la superficie del emblemático espacio turístico mendocino. Y lo que es peor aún, que no se pueda determinar con precisión los alcances de la erosión, y mucho menos, las tareas necesarias para contener su accionar. Por más que estas soluciones aparezcan al alcance de la mano y sean además, alternativas naturales como la incorporación de vegetación al terreno. Pero veamos las explicaciones del fenómeno.

Las causas geológicas. Una de las causas de esta situación es que cuando se construyó el camino que lleva al Monumento Nacional al Ejército de los Andes, el Cerro del Pilar (tal su nombre original) debió cortarse. Así, para hacer las curvas y contracurvas de la senda, se socavó el material del suelo que geológicamente está constituido por una formación cuaternaria llamada mogotes, que posee una antigüedad de 5 millones de años. “Estos mogotes tienen una particularidad –agrega Césare- ya que litológicamente  está constituido por una mezcla de bloques rocosos, grandes, medianos y pequeños, consolidados con una matriz muy fina: arenolimosa y tobácea. Es decir, que uno la toca y se deshace”.


Ante esta realidad, y puestos a mejorar el aspecto y el mantenimiento del Cerro, Hidráulica construyó hace un par de años unos dispositivos para frenar las corrientes que drenan de la cima del cerro con cada lluvia. “El Cerro tiene además una gran verticalidad, que en algunos sectores es de más de 80 grados, lo que ha generado unas cárcavas (especie de cañadones por donde baja el agua) que posibilitaban la caída vertiginosa del agua arrasando casi todo a su paso”, dice Césare.

Estos dispositivos similares a pircas se denominan gaviones (foto, abajo), y están armados como cajas metálicas de acero, con un alambre acerado precocido, de 2 metros de largo por uno de alto y uno de profundidad que contiene rocas seleccionadas. En esa oportunidad se instalaron 430 metros cúbicos (cerca de 60 gaviones) y se reforzaron las tareas de sostenimiento –en algunas áreas- con una técnica denominada gunitado, que se trata de hormigón tirado con una bomba sobre la pared del Cerro a fin de generar una capa de cemento, arena y cal que “contenga” y retrase la erosión.



Esa tarea de gunitado se hizo en 15 lugares del Cerro previamente determinadas. Se trató de los sectores más peligrosos, fundamentalmente en las adyacencias del camino, un sector frente al Anfiteatro y la colocación de gaviones de separación entre la senda peatonal ascendente y el Zoológico que antes sólo dividía un alambre. “Básicamente se apuntó a los lugares que tenían mayor verticalidad, y donde según la mirada geológica, los bloques estaban a punto de caerse”, apunta el especialista.



Alternativas hacia delante. A futuro, Hidráulica tiene previsto junto al gunitado (foto arriba), insertar una malla metálica. Aunque esto presenta el inconveniente del fijado a la pared del Cerro que –como se ha dicho- es suelo inconsistente. Sin embargo, para el presupuesto 2.010 está previsto hacer un nuevo estudio para evaluar “el comportamiento de la gunita agarrada sin nada, para incorporar malla metálica de refuerzo”, según agrega el ingeniero Rolando Baldasso (foto), titular de Hidráulica. En principio, se prevé invertir por lo menos entre 100 mil y 150 mil pesos más.

Los especialistas están muy conformes con el trabajo realizado, ya que aseguran que ha habido durante este tiempo lluvias muy fuertes y las tareas “han resistido mucho más de lo que nosotros pensábamos”, por más que en las bases se observen algunos deterioro como indican las fotos. Pero, aseguran que en los próximos cinco o diez años, al menos un “20 o 30% de lo realizado” necesariamente deberá cambiarse para poder seguir preservando el Cerro de la Gloria y deteniendo su natural envejecimiento y eventual desaparición.

Sin embargo, este proceso de erosión del suelo es irreversible. Esto implica una situación de riesgo latente hacia el futuro, que si bien se puede evaluar no se puede determinar con precisión cuánto tiempo demandará. Tal vez lo que no llueve en un año, lo hace en un día, y la desintegración del suelo se deteriora en gran medida en muy poco tiempo. Es imposible hacer alguna proyección del ritmo de erosión y por ende, de la durabilidad o resistencia de los trabajos realizados.


Más allá de eso, los expertos creen que se puede realizar algún tipo de inyección, delicadamente, en algunas franjas del suelo con “algún producto químico cementicio”. La idea es hacer grandes agujeros en los que insertaría este producto y quedaría “como un bloque, como si fuera un cimiento; pero es muy difícil saber si esto dará los resultados esperados”, dice Baldasso.

La esperanza verde. Aún así, no se descartan implementar otras iniciativas tendientes a solidificar el suelo, ya que paradójicamente, las soluciones podrían estar al alcance de la mano y hay experiencia internacional, además de resultar muy barato. La idea “es forestar y gramillar, ya que esto solidifica naturalmente el suelo”, acota Césare. Para ello es necesario preparar la tierra y regar muy bien. Ante esa nueva realidad ambiental, se forma un humus, que es una capa orgánica del suelo que fija naturalmente el terreno.



En ese sentido se pretende tomar la experiencia que tiene Colombia, allí son habituales los deslizamientos de laderas, y se han generado muros de sostenimiento de carácter vegetal, que se afirman al suelo a través de las propias raíces. Sin embargo, esta posibilidad todavía está en estudio.


Baldasso concluye que “la vida útil del Cerro pasa a ser todo el sistema vegetal y de riego, tal como se puede observar en la parte superior, donde hay distintas especies arbóreas y fluye constantemente el agua que sale de la bomba: allí no hay desprendimientos de suelo”. Tal vez en esa observación pueda estar la clave para "salvar" al Cerro de la Gloria.

El silencio de los responsables. Hasta aquí el detalle y la descripción de las tareas tanto preventivas como de contención que frente a los hechos consumados, ha realizado la Dirección de Hidraúlica. Sin embargo, la juridiscción sobre el Cerro de la Gloria le corresponde a Parques y Zoológico.  La repartición está a cargo de la arquitecta Claudia Parodi, quien pese a desconocer el motivo de la consulta periodística eludió y postergó -vía su secretaria- un encuentro ya pactado con MDZ.

Hubiera sido más que interesante conocer los planes y las opiniones que sobre este tema tiene la funcionaria a cargo de la custodia y protección de tan emblemático sitio mendocino. Todo ello, presuponiendo que esos planes existan, algo que no podemos negar ni afirmar. Tampoco pudimos saber a qué le temía Parodi, o cuáles han sido los motivos para negar información que no sólo es de carácter público, sino que además es de sumo interés.

Como es de imaginar, la posibilidad de que el deterioro y la erosión atenten contra uno de los íconos de la Provincia, debería generar la suficiente preocupación no sólo de los medios sino también de los funcionarios responsables de su correcto mantenimiento. Con la negativa a recibir a MDZ, la Administración de Parques y Zoológico no sólo interfiere en la tarea de la prensa, sino que además habilita a incrementar nuestra preocupación en el tema. El silencio de Parodi, no hace más que inquietar aún más a los mendocinos: por los problemas en sí, y por quienes deberían poder solucionarlos.

Opiniones (2)
23 de agosto de 2017 | 10:15
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23 de agosto de 2017 | 10:15
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  1. Tenemos un director del zoológico inepto e ignorante. Ahora aparece una arquitecta que, según el artículo, ni para lavar los platos sirve. Quién los eligió? No conocen los concursos? Pero..... esta es la política, cambio de favores, nada más.
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  2. DEJEN DE HACERLE A LOS MILLONARIOS DEL DALVIAN DEFENSAS Y HAGAN DEFENSAS AL CERRO DE LA GLORIA. LA GUITA QUE LE ESTAMOS PONIENDO A ESTOS USURPADORES, QUE SE PROTEGEN ENTRE ELLOS MISMOS, PONGANLA EN HACERLE CIMIENTOS, DESVIOS DE AGUAS SUBTERRANEAS, ETC. AL CERRO Y LOS DEL DALVIAN QUE PONGAN DE SU BOLSILLO, SINO QUE LO HAGAN PUBLICO Y QUE TODOS PODAMOS TTRANSITAR POR ESAS CALLES.
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