Entidades vitivinícolas salen al cruce de una publicación

Ocho organizaciones privadas de la industria local redactaron un duro comunicado en el que aclaran sensibles diferencias con un informe publicado el 7 de octubre por un diario local. Según los vitivinícolas, la nota habría publicado una cifra de rentabilidad 10 veces superior que la que maneja el sector.

Gran parte del sector vitivinícola local, rompió el silencio a través de un duro comunicado en el que aclara asuntos referidos a los costos de la industria y su consecuente rentabilidad, tanto de uvas criollas y rosadas como de varietales, en contestación directa a un artículo publicado en el diario Los Andes, el domingo 7 de octubre pasado, al consideró “erróneo”.

Tanto es así, que, de modo inédito, ocho organizaciones privadas mendocinas pertenecientes a la industria, firmaron el comunicado de prensa en el que expresan las diferencias respecto al artículo publicado bajo el título “La revancha de la uva común” en el Suplemento Económico del centenario matutino.

El malestar de la Asociación de Viñateros de Mendoza, la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas, la Cámara de Comercio, Agricultura y Comercio de Tupungato, Tunuyán, General Alvear y San Rafael, la Cámara de Empresarios de Rivadavia y la Unión Vitivinícola Argentina (UVA), radica, dicen, en la falta de rigor técnico que tuvo la nota que consideró, con el fin de realizar un cálculo de rentabilidad en un viñedo de variedades rosadas, un rendimiento de 500 quintales por hectárea (qq/ha). Sobre lo que se calculó una rentabilidad de $ 14.278.

“La realidad es que los valores de rendimiento promedio para variedades rosadas, a nivel país, según datos del INV, es de 170 qq/ha. Aún tomando un rendimiento superior de 200 qq/ha, la rentabilidad del productor es de $ 1.319 o sea 10 veces inferior a la difundida por el citado artículo”, reza en su párrafo principal el comunicado del sector.

En ambos casos, en el de la nota que critican y en el del comunicado, la fuente es un trabajo de costos vitivinícolas desarrollado y redactado por Laura Alturria, técnica de la Facultad de Ciencias Agrarias y especialista en costos vitícolas, quien habría solicitado a ese diario una aclaración por la mala interpretación de los números sin haber obtenido hasta el momento una respuesta.

Según Sergio Villanueva, gerente de la UVA, la nota expresa que “la uva común tiene una serie de ventajas o de rendimientos o de rentabilidades muy superiores a las de las uvas finas, mostrando un paradigma de la reconversión en el sentido de sostener que quien tiene uvas cerezas está mucho mejor que a quien tiene variedades finas”.

En tanto, aclaró que cuando empezaron a analizar el artículo se dieron cuenta que tenía poco que ver con el estudio vitícola de Alturria: “Toma algunas cifras y las cambia, pero bueno, nosotros creemos que muy malintencionadamente o sesgadamente en el mejor de los casos, porque en vez de tomar la cifra real de 170 qq/ha cita otra que es la polémica de 500 qq/ha”.

Tanto para Villanueva como para las ocho entidades firmantes, es obvio que el informe publicado, “al tomar un rendimiento no representativo y omitir en el análisis los costos indirectos, amortizaciones y costos proporcionales de cosecha al rendimiento adoptado, resulta una cifra absolutamente ajena a la realidad”.

En el caso de las uvas denominadas varietales, el comunicado señala que la nota incurre en el mismo sesgo al considerar solamente costos directos, por lo cual la rentabilidad se ve incrementada en un 60%, “distorsionando nuevamente la realidad”, añade.

“Este tipo de análisis carece absolutamente de rigor y omite –quizá tendenciosamente- datos fundamentales de estudios muy serios. Además produce en la opinión pública una imagen falsa de la realidad y de las políticas públicas y privadas que el sector vitivinícola viene llevando adelante”, remarca el análisis de los industriales.

Asimismo, Villanueva alerta que a través de la publicación se estaría tratando de desalentar también los precios de las variedades finas. “Se quiere presentar una vitivinicultura bastante fragmentada, con el fin de desalentar los precios de las variedades finas generando la sensación de un escenario con dos vitiviniculturas totalmente dispares”, considera, comparando al sector de la industria que en teoría habría hecho poco con el que ha realizado la reconversión y que sería el más perjudicado.

“Esto produce una falsa imagen del productor vitivinícola que está asumiendo un montón de costos y produce una visión errónea de la actualidad”, reconoce el dirigente relacionando el mensaje que ataca con la realidad que vivió la industria durante la década de los ´80, cuando la bipolaridad terminó en la erradicación de unas 100 mil hectáreas.

 
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