El 10% de los argentinos padecen asma

La enfermedad respiratoria se debe a una combinación entre predisposición genética y exposición a factores externos como el polen y los cambios de clima. Las mujeres y los alérgicos, más propensos a padecerla.

El asma es una enfermedad crónica del sistema respiratorio que se caracteriza por vías aereas hiperreactivas,  es decir que se inflama el aparato respiratorio que provoca dificultades en la respiración.

Hace unos días se conmemoró el Día Mundial del Asma, y según la Iniciativa Global para el Asma (GINA en inglés), se estima que actualmente hay 300 millones de personas en el mundo que padecen esta patología, y su prevalencia va en aumento: para 2025 serán ya 400 millones los afectados. En la Argentina, tal como afirma el Dr. Alejandro Videla, neumonólogo del Hospital Universitario Austral, “al igual que en otros países del mundo, aproximadamente el 10% de la población tiene asma. Entre los jóvenes, se calcula que uno de cada 10 sufre la interrupción imprevista e inesperada del flujo de aire”. 

Los factores  externos que afectan al ser humano que padece este mal son  el polen o los cambios de clima, que provocan la contracción de los bronquios y, por ende, la interrupción del flujo de aire.

“Esta situación se desarrolla como consecuencia de la exposición a determinados factores como el polen, los virus o los cambios de clima típicos de la transición entre estaciones, y responde a una inflamación a nivel bronquial. Quienes presentan más posibilidades de tener este problema son las personas alérgicas o bien los que contrajeron alguna infección respiratoria. También hay una mayor predisposición entre las mujeres aunque aún se desconocen las causas de la diferencia entre sexos”, agrega el especialista.

Diagnosticar rápido y correctamente

Para el Dr. Daniel Colodenco, presidente de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, no sólo es importante concretar rápidamente el diagnóstico, sino que este sea correcto.
“El asma se diagnostica inadecuadamente, pues a muchos pacientes les dicen que lo que tienen es una bronquitis alérgica o un broncoespasmo. Por esto, en algunos casos conviven años y años con los síntomas sin saber de qué se trata, en un claro detrimento de la calidad de vida aunque también de las posibilidades de abordaje”, enfatiza.

“Una vez que el cuadro se presenta claro para el médico y el paciente, el primer paso y el objetivo final debe ser el mayor control posible de la enfermedad. Esto implica la supresión de los síntomas, la reducción del riesgo de exacerbaciones y el alcance de una mejor función respiratoria”, expone Colodenco.

Si bien aún no tiene una cura puntual, el asma puede tratarse y controlarse con excelentes resultados. “Esto quiere decir que una persona con asma no sólo puede tener una vida perfectamente normal, sino que puede ser también, por ejemplo, un deportista de mediano o alto rendimiento”, concluye el Dr. Alejandro Videla.

Fuente Universidad Austral
 

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