El círculo familiar de todo violador y las secuelas en las víctimas

El juez mendocino Carlos Parma es autor del libro “Abuso sexual. Enfoque interdisciplinario de los lineamientos normativos actuales. Estudios sobre la víctima y el victimario”, editado por ASC.

En él, el magistrado aborda las consecuencias psicológicas en la víctima y abunda en información en torno a las creencias que marcaron el accionar judicial a lo largo de décadas.

En el prólogo, Parma cita cifras reveladoras en torno a los abusos sexuales en la sociedad actual. “Una mujer es violada en los Eatdos Unidos casa 6 minutos”. Continúa avanzando en lo que ocurre en aquel país: “El 22% de las mujeres adultas y el 2% de los varones adultos han sido obligados al sexo por la fuerza al menos una vez. Sólo el 4% -continúa Parma- había sido un extraño”.

Y en estos últimos datos el indicio de la presencia de un familia o conocido casi siempre cuando hay un abuso de por medio: “El 19%, por alguien a quien apenas conocían; 46% por alguien de quien están enamoradas y el 9% por su marido”

La psicóloga Patricia Moles es autora de un informe introducido en el libro de Parma que específicamente está dedicado al tema.

“Durate mucho tiempo –dice Moles en su trabajo- los estudios sobre abuso sexual a niños estaban dirigidos a la descripción y comprensión del autor del delito, sus características personales, la motivación para delinquir, etc”.

Moles señala que “no fue hasta 1970 que comenzaron a sistematizarse los estudios sobre la víctima de ataque sexual, en general, y el abuso en la infancia, en particular”.

En este sentido, da cuenta que “hasta los años 60 se pensaba que los abusos sexuales eran poco frecuentes, afectaban solamente a las mujeres, ocurrían fuera del grupo familiar, el agresor era desconocido y las víctimas eran consideradas seductoras o provocadoras”.

Esto, señala, fue revertido por las investigaciones realizadas entre 1960 y 1980.

Citando a Kempe, la autora que acompaña la edición de Parma indica que “el abuso sobre menores de edad es la implicación de menores en actividades sexuales ejercidas por los adultos y que buscan principalmente la satisfacción de éstos, siendo los menores de edad aun inmaduros y dependientes y, por lo tanto, no pudiendo ni comprender el sentido radical de estas actividades ni dar su consentimiento real”.

Los efectos

De acuerdo con el trabajo “Abuso sexual” de Carlos Parma y la colaboración de Patricia Moles, “los efectos a corto plazo (en las víctimas de abuso) se refieren a aquellos que paraceen inmediatamente después de haber sufrido el abuso, en los primeros días o semanas e incluso durante los dos años siguientes”.

Al respecto, dan cuenta que diversos autores indican que “entre el 60 y el 80 por ciento de los menores que sufren abusos sexuales padecen secuelas a corto plazo”, aunque “entre el 20 y el 40 por ciento” no registran cambios “significativos después de la agresión”.

Los autores del libro y los citados, tales como Félix López Sánchez y Finkelhor, enumeran una serie de efectos que pueden aparecer temprana o tardíamente, pero que aparecen al fin.

Entre ellos, miedos, compulsividad, hiperactividad, fobias, introversión, culpabilidad, depresión, cambios de humor, ideas de suicidio, fatiga, pérdida del apetito, dolencias corporales, cambios en los hábitos del sueño y comida, hostilidad, desconfianza, inhibición sexual, masturbación compulsiva y problemas escolares, como los síntomas más frecuentes.

De todos modos, el amplio trabajo de Parma y sus colaboradores formula un amplio planteo en torno a los síndromes, modelos explicativos de los abusos y, también, una serie de consejos especialmente dirigidos a quienes tienen la responsabilidad de impartir justicia en casos de tamaña gravedad.

Tal el caso del planteo de uno de los autores más citados, Félix López Sánchez quien indica que frente a estos casos, “la ausencia de pruebas no debe llevarnos a dejar de creer al menor: diferenciar ambas cosas es importante para la relación profesional y la toma de decisiones. En algunos estudios –indica- se calcula en casi un 50 por ciento el número de denuncias que no consiguen probarse”.

El perfil del psicópata sexual

El libro de Carlos Parma ofrece un apartado preparado por el Lic. Esteban Lupiáñez, dedicado a la “Identificación de rasgos psicopáticos en agresores sexuales”.

Aunque autores como Kalichman sostuvieron en los años 90 que “no hay un perfil psicológico determinado de los delincuentes sexuales” y que “justamente se caracterizan por su heterogeneidad”, Lupiáñez ofrece los 20 puntos principales que los caracteriza, creados por el canadiense Robert Hale, de la Universidad de Vancouver.

Extrajimos de esa lista los más adecuados al caso de estudio en Mendoza:

- Locuacidad, encanto superficial.
- Sentido grandioso del valor del Yo.
- Necesidad de estimulación. Propensión al aburrimiento.
- Mentiras patológicas.
- Dirección y manipulación de la conducta.
- Bajo nivel de remordimiento o culpa.
- Afectos superficiales.
- Endurecido. Falta de empatía.
- Estilo de vida parásito.
- Pobre control conductual.
- Conducta sexual promiscua.
- Impulsividad.
- Irresponsabilidad.
- Fallas para aceptar la responsabilidad por sus propios actos.
- Muchas relaciones maritales cortas.

El resto de las características tiene que ver con personas acostumbradas a estar privadas de libertad o a delinquir de manera corriente.

Opiniones (0)
18 de noviembre de 2017 | 12:56
1
ERROR
18 de noviembre de 2017 | 12:56
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Grammy Latinos 2017
    18 de Noviembre de 2017
    Grammy Latinos 2017
    Lluvias torrenciales en Grecia
    16 de Noviembre de 2017
    Lluvias torrenciales en Grecia